Milei al límite: escándalos, parálisis política, riesgo país en 600 puntos y 59% de la sociedad que ya no aguarda más
el riesgo país superó los 600 puntos en una rueda en que el mundo
subía, el desempleo juvenil trepó al 16% y la interna de gabinete
dejó una reunión sin fotografías: la semana más difícil del programa
desde su lanzamiento, con la revisión del FMI a días de definirse.
REDACCIÓN 13NEWS | 22 DE MARZO DE 2026 | Actualizado: 10:00 hs
La semana del 15 al 22 de marzo condensó la convergencia más adversa que enfrenta el programa desde su lanzamiento: interna de gabinete sin fotografías, caso Libra con nuevas derivaciones judiciales, riesgo país perforando los 600 puntos básicos, desempleo juvenil al 16%, confianza del consumidor en caída y una encuesta que registra por primera vez que la mayoría de los argentinos llegó al límite de su tolerancia.
La semana que cierra este domingo 22 de marzo no admite una lectura lineal. Requiere una lectura sistémica, porque lo que ocurrió entre el lunes 16 y hoy no es la suma de incidentes aislados sino la expresión simultánea de tensiones que el programa económico y político de Javier Milei acumuló durante meses y que esta semana encontraron el momento de su convergencia más visible.
La economía que crece pero no llega
Los datos macroeconómicos de la semana confirmaron la paradoja que los analistas venían anticipando desde enero. El PBI de 2025 creció 4,4%, con el cuarto trimestre mostrando una expansión interanual del 2,1%. El resultado fiscal del bimestre enero-febrero registró un superávit primario de 7,5 billones de pesos con mejora real interanual del 17,5%. Son números que en cualquier otra circunstancia el oficialismo habría capitalizado sin dificultad.
El problema es que ninguno de esos números llega al bolsillo. El índice de confianza del consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella registró esta semana una caída del 5,3% en marzo respecto de febrero. Y la encuesta de la consultora Trespuntozero reveló el dato más perturbador de la semana para la Casa Rosada: el 59% de los argentinos consultados respondió que ya llegó al límite de su tolerancia ante la pregunta sobre cuánto tiempo más está dispuesto a esperar para que su salario, ingreso o jubilación mejore. Solo el 14,6% declaró estar dispuesto a esperar hasta el final del mandato. La imagen presidencial retrocedió al 37,2% de aprobación, con el 59,8% rechazando la gestión.
La combinación de estabilidad política y apoyo externo ofrecía a Argentina una oportunidad para profundizar su agenda de reformas. Esta semana esa combinación se deterioró en ambas dimensiones simultáneamente.
El crecimiento que genera desempleo
El informe semanal del Banco Provincia certificó un fenómeno sin antecedentes en la serie histórica disponible desde 2004: 2025 fue el primer año en que aumentó el nivel de actividad pero creció el desempleo. La desocupación trepó al 7,5% en el cuarto trimestre del año pasado, con un deterioro especialmente pronunciado en el segmento más joven y más fiel al votante libertario. La desocupación juvenil masculina llegó al 16,2% —un salto de 3,7 puntos— y la femenina al 16,8%, con un incremento de 3 puntos. El cuentapropismo, que había funcionado como válvula de contención en los primeros tramos del programa, creció apenas 0,2 puntos. Las aplicaciones de reparto y transporte, el último refugio informal del ajuste, muestran señales de saturación.
La coparticipación federal retrocedió 5,4% en términos reales en febrero, y el primer bimestre acumula caídas del 6,9%. Los gobernadores que viajaron a Nueva York la semana anterior buscando inversión externa directa lo hicieron precisamente porque los recursos federales no alcanzan. Lo que la Argentina Week no resolvió —ningún contrato de inversión firmado, ninguna respuesta concreta a la pregunta sobre el cepo— los datos de empleo y consumo de esta semana lo confirmaron: el interés global existe, el compromiso todavía no.
El riesgo país que habla más fuerte que el superávit
El lunes 16, mientras los mercados globales subían impulsados por la IA y la señal de que un buque paquistaní cruzó el Estrecho de Ormuz con el sistema de rastreo activo —interpretado como indicación de pasos negociados con Irán—, los bonos argentinos caían. Los Bonares retrocedieron hasta 1,2% en su tramo largo, los Globales cedieron hasta 0,64%, y el riesgo país medido por el JP Morgan avanzó 17 unidades hasta los 601 puntos básicos. Primera vez en tres meses por encima del umbral psicológico de 600. El S&P Merval en dólares registró su tercera baja consecutiva. Bioceres se desplomó 17,5%.
La divergencia es el dato analíticamente más relevante de la semana: cuando el mundo sube y Argentina cae, la señal no es de contagio externo sino de percepción diferencial de riesgo. El superávit fiscal responde la pregunta del pasado. El riesgo país en 600 puntos hace una pregunta diferente y más incómoda: ¿puede Argentina crecer lo suficiente para honrar su deuda sin cepo, sin represión cambiaria y con inflación que no converge?
La parálisis que el gabinete no puede ocultar
La dimensión política de la semana fue igualmente densa. La reunión de la mesa política del martes no tuvo fotografías. La tensión interna es indisimulable y sus vectores son múltiples: el escándalo Adorni —el vocero que construyó su capital político denunciando los privilegios de la casta y que protagonizó esa misma narrativa con el jet privado a Punta del Este y el traslado de su esposa en el avión presidencial— generó un daño de coherencia que el oficialismo no terminó de procesar. La semana siguiente, Patricia Bullrich habilitó en el Senado una sesión para tratar pliegos que podían esperar y el debate derivó en tres horas de cuestionamientos a Adorni, Karina Milei y el Presidente, con el oficialismo perdiendo una de las votaciones. El gabinete sin agenda nueva que ofrecer reeditó un listado de iniciativas ya anunciadas. Bullrich fue la única que mantuvo su agenda.
El caso Libra profundizó la crisis institucional. El fiscal Eduardo Taiano debió emitir un comunicado de defensa ante acusaciones vinculadas a la demora en accionar sobre las identidades de los dueños de billeteras virtuales identificadas por el peritaje del teléfono de Mauricio Novelli. La comisión investigadora relanzó sus críticas con nuevas revelaciones. La pregunta que circula en Balcarce 50 —si Adorni podría convertirse en fusible para descomprimir la presión sobre la causa Libra— es en sí misma un indicador del nivel de deterioro institucional que atraviesa el Gobierno.
Caputo transmite que no hay plan B. Los gobernadores ya lo saben.
Lo que los gobernadores aliados se llevan de sus conversaciones privadas con Luis Caputo es un mensaje único: no hay alternativa. "Si sueltan el dólar no saben lo que puede pasar", repiten quienes frecuentan al ministro. Caputo sostiene que el programa va a funcionar y transmite esa convicción con firmeza. El economista Juan Carlos De Pablo lo graficó con crudeza en el Palacio Libertad, ante el propio Milei: "¿Qué pasa si Trump pierde las elecciones de medio término y se convierte en pato rengo? ¡Nos jodemos!" Nadie aplaudió.
La Argentina Week se convirtió en una plataforma para que los mandatarios provinciales buscaran financiamiento externo directo, sin depender de la intermediación nacional. Esa estrategia revela la fractura entre el discurso de coordinación federal y la realidad de provincias que buscan sobrevivir por sus propios medios ante la sequía de recursos nacionales.
Lo que viene
La segunda revisión del FMI —cuyo staff level agreement podría habilitarse a fines de marzo o postergarse a abril— llega en el peor momento político del programa. El desembolso de 1.000 millones de dólares asociado es el activo de corto plazo más concreto disponible. Pero el FMI evalúa convergencia de metas, y la inflación de marzo que los analistas proyectan cerca del 3% —potencialmente el registro mensual más alto del año— no facilita la negociación.
Mauricio Macri observa la escena con sarcasmo desde la distancia y relanza el PRO con una premisa que ya no se disimula: la reelección de Milei ya no es el escenario que se daba por descontado en los círculos de poder hace apenas tres meses. El 59% que dijo que no aguarda más es el número que todos en Balcarce 50 leen en silencio.
El programa tiene activos reales. Superávit sostenido, crecimiento proyectado del 3,1% para 2026, reservas acumulándose, relación estratégica con Washington. Los administra con una eficiencia que la acumulación de escándalos y la parálisis política de esta semana deterioraron de manera mensurable. La calma cambiaria que sostiene el esquema depende de la cosecha gruesa que arrancará en abril. Entre ese oxígeno estacional y el segundo semestre, el Gobierno tiene una sola variable que puede cambiar el clima: que la inflación muestre una trayectoria descendente convincente. Esta semana, esa variable también falló.
Redacción 13News — 13news.info
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