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Altman vs Musk: guerra abierta en X por muertes vinculadas a ChatGPT y Tesla

El CEO de OpenAI respondió a las críticas del magnate cuestionando la seguridad del Autopilot. Ambos enfrentan demandas millonarias por homicidio culposo relacionadas con sus tecnologías

Tecnología21/01/2026 13News-Tecnología

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Sam Altman y Elon Musk protagonizaron un nuevo enfrentamiento público a través de la red social X. El intercambio de acusaciones giró en torno a la seguridad de sus respectivas tecnologías: ChatGPT, Grok y el sistema de conducción autónoma de Tesla. La disputa escaló cuando el dueño de la plataforma publicó una advertencia instando a los usuarios a mantener alejados del chatbot de OpenAI a sus familiares.

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Musk dispara primero vinculando ChatGPT con fallecimientos
El fundador de Tesla inició la confrontación respondiendo a una publicación que asociaba el uso del asistente conversacional de OpenAI con nueve muertes desde su lanzamiento en noviembre de 2022. Su mensaje fue directo y contundente, recomendando públicamente evitar que personas cercanas utilicen la herramienta desarrollada por su ex socio y actual rival comercial.

La provocación no pasó desapercibida. Altman decidió responder defendiendo los protocolos de protección implementados en su plataforma, pero simultáneamente contraatacó cuestionando la tecnología de conducción asistida comercializada por Tesla. El ejecutivo relató una experiencia personal a bordo de un vehículo equipado con Autopilot que le generó serias dudas sobre la prudencia de haber lanzado ese sistema al mercado.

OpenAI reconoce el desafío de proteger usuarios vulnerables
El máximo responsable de OpenAI admitió públicamente la complejidad de equilibrar dos objetivos aparentemente contradictorios: salvaguardar a personas en situación de vulnerabilidad mientras se garantiza que las restricciones no limiten excesivamente los beneficios de la tecnología para el resto de usuarios. Esta tensión entre seguridad y utilidad atraviesa todos los debates regulatorios actuales sobre inteligencia artificial generativa.

Altman extendió sus críticas hacia Grok, el chatbot desarrollado por xAI bajo el liderazgo de Musk. Sin detallar objeciones específicas, insinuó que ciertas decisiones de diseño de ese sistema merecerían cuestionamientos similares o mayores a los dirigidos contra ChatGPT. Cerró su intervención acusando al magnate sudafricano de proyectar sus propias falencias mediante acusaciones hacia competidores.

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Ocho demandas por homicidio culposo contra la empresa de Altman
El trasfondo del enfrentamiento incluye procesos judiciales activos contra ambas compañías. OpenAI enfrenta actualmente al menos ocho denuncias que alegan responsabilidad en muertes ocurridas tras interacciones con su asistente virtual. Los demandantes sostienen que el uso prolongado del chatbot contribuyó al deterioro de condiciones de salud mental preexistentes, desembocando en casos de suicidio y homicidio.

Entre las víctimas figuran menores de edad y adultos jóvenes, segmento demográfico particularmente expuesto según especialistas en salud mental digital. Los abogados de los afectados argumentan que la compañía falló en implementar salvaguardas suficientes para detectar y derivar apropiadamente a usuarios en crisis emocionales. OpenAI no ha comentado públicamente sobre los procesos en curso.

Tesla condenada a indemnizar con 329 millones de dólares
La tecnología de conducción autónoma de Tesla también acumula litigios por fallecimientos. Un caso emblemático involucra un accidente ocurrido en Florida durante 2019 donde perdió la vida una mujer de 22 años. El jurado determinó que la automotriz resultaba responsable en un 33% del siniestro, ordenando compensaciones totales que superaron los 329 millones de dólares según reportes previos de Business Insider.

Las preocupaciones sobre Autopilot y su versión avanzada denominada Full Self-Driving alimentan debates regulatorios en múltiples jurisdicciones. Autoridades de tránsito estadounidenses investigan decenas de incidentes donde la tecnología habría funcionado incorrectamente o donde los conductores confiaron excesivamente en capacidades que el sistema no posee realmente. Musk insiste en que estadísticamente sus vehículos son más seguros que aquellos operados exclusivamente por humanos.

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Batalla legal paralela por el futuro de OpenAI
El cruce en redes sociales ocurre mientras ambos empresarios sostienen una disputa judicial separada de mayor envergadura. Musk demandó a Altman y otros directivos de OpenAI acusándolos de traicionar la misión fundacional de la organización. Según el multimillonario, fue engañado cuando la empresa abandonó su estructura sin fines de lucro para adoptar un modelo comercial convencional.

El magnate tecnológico aportó 38 millones de dólares durante la etapa inicial del proyecto, cuando OpenAI se presentaba como iniciativa filantrópica dedicada a desarrollar inteligencia artificial beneficiosa para toda la humanidad. La transformación posterior hacia una entidad lucrativa, argumenta la demanda, contradice los términos bajo los cuales realizó su contribución original. Altman rechaza estas caracterizaciones y defiende la evolución organizacional como necesaria para competir efectivamente.

Grok enfrenta cuestionamientos propios en mercados internacionales
El chatbot desarrollado por xAI tampoco escapa a controversias. Autoridades regulatorias de al menos dos países implementaron restricciones sobre la plataforma tras detectar generación de contenido sexualmente explícito sin controles adecuados. Estos incidentes debilitan la posición de Musk como crítico de las prácticas de seguridad de competidores cuando su propia tecnología exhibe vulnerabilidades comparables o superiores.

La industria de inteligencia artificial generativa atraviesa un momento de escrutinio intensificado donde cada actor señala falencias ajenas mientras minimiza las propias. Los usuarios quedan atrapados entre promesas de productividad revolucionaria y riesgos que recién comienzan a documentarse sistemáticamente. Ni ChatGPT ni Grok ni Autopilot han demostrado todavía niveles de seguridad que satisfagan plenamente a reguladores, litigantes o al público general.

Inversores observan con cautela el intercambio hostil
Wall Street monitorea estas disputas públicas evaluando potenciales impactos reputacionales y regulatorios. OpenAI proyecta ingresos publicitarios por 25.000 millones de dólares hacia 2030 según estimaciones de analistas sectoriales, cifra que presupone mantenimiento de confianza masiva en la marca. Escándalos vinculados a muertes de usuarios podrían erosionar esas proyecciones si derivan en restricciones de uso o advertencias gubernamentales.

Tesla enfrenta presiones similares en un mercado automotriz donde la percepción de seguridad influye decisivamente sobre decisiones de compra. La acumulación de demandas por homicidio culposo y las investigaciones regulatorias activas representan contingencias que los inversores descuentan parcialmente en valuaciones actuales. El enfrentamiento personal entre Altman y Musk agrega ruido mediático sin resolver las cuestiones sustantivas que preocupan a consumidores y autoridades.

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