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TRES CONTRADICCIONES QUE EL MODELO MILEI-CAPUTO NO PUEDE RESOLVER SOLO CON SUPERÁVIT FISCAL

El programa de estabilización funciona en sus propios términos. Pero su lógica interna genera desequilibrios estructurales que se profundizan a medida que avanza. No es un problema de velocidad ni de gradualismo. Es un problema de arquitectura.
Economía15/05/2026 Redacción 13News

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Argentina exporta soja en grano e importa aceites envasados con valor agregado. Exporta petróleo crudo e importa fertilizantes, plásticos y petroquímica. Exporta mineral metalífero e importa acero laminado. Tiene superávit comercial de USD 16.506 millones proyectado para 2026. Y tiene industria manufacturera cayendo 5,7% interanual en el primer bimestre del mismo año.

Esa simultaneidad no es paradoja estadística. Es la descripción precisa de una economía que resuelve su desequilibrio financiero profundizando su desequilibrio estructural. El modelo Milei-Caputo es consistente en lo primero e inconsistente en lo segundo. Y la inconsistencia se acumula con el tiempo.

La arquitectura financiera y su límite estructural

El programa tiene coherencia interna reconocible. Elimina el financiamiento monetario del déficit. Acumula reservas comprando dólares al sector privado — más de USD 7.600 millones en los primeros cuatro meses y medio de 2026. Usa el tipo de cambio como ancla desinflacionaria. Baja tasas para reducir el costo del endeudamiento soberano. Atrae inversión extranjera mediante regímenes de incentivos con protección jurídica y fiscal de largo plazo.

Su métrica de éxito es el balance del BCRA, la brecha cambiaria, el riesgo país y el rollover de deuda. Son todas variables financieras. Ninguna mide transformación productiva. Ninguna mide complejidad exportadora. Ninguna mide densidad de encadenamientos intersectoriales.

El problema no es que el modelo sea financiero. Es que un modelo exclusivamente financiero aplicado sobre una estructura productiva desequilibrada genera contradicciones que no desaparecen con la consolidación del superávit. Se intensifican.

Primera contradicción: el tipo de cambio que desinflaciona destruye competitividad

El tipo de cambio real se aprecia a medida que la inflación cede más lento que la depreciación nominal. Esa apreciación es el mecanismo desinflacionario central del programa: abarata importaciones, ancla expectativas, reduce el pass-through cambiario a precios internos.

Simultáneamente destruye la competitividad de la industria manufacturera que opera en pesos, vende en el mercado interno y compite contra importaciones que se abaratan en términos relativos. La industria cayó 5,7% interanual en el primer bimestre de 2026. No es ruido estadístico. Es la consecuencia directa y predecible de la apreciación real acumulada desde diciembre de 2023.

A medida que el modelo consolida la desinflación, la apreciación real se profundiza. La competitividad industrial se deteriora adicionalmente. La contradicción no converge. Diverge.

Segunda contradicción: la inversión que acumula reservas no genera encadenamientos

El RIGI acumula USD 94.600 millones en proyectos presentados, concentrados en energía, minería y agroindustria. Son inversiones reales, de largo plazo y con impacto genuino sobre la balanza comercial.

Pero tienen una característica estructural crítica: operan en dólares, exportan en dólares, importan tecnología y bienes de capital en dólares, y tienen escasa integración con la cadena de valor manufacturera local. No hay política de contenido nacional obligatorio. No hay transferencia tecnológica articulada hacia proveedores domésticos. No hay mecanismo que convierta la renta extractiva en densificación del tejido productivo.

Cada proyecto del RIGI que madura genera divisas sin generar encadenamientos. Acumula reservas sin complejizar la estructura exportadora. A medida que los proyectos maduran, la economía se hace más dependiente de los precios internacionales de commodities — exactamente la fuente de vulnerabilidad externa que históricamente precipitó las crisis argentinas — y menos capaz de generar valor agregado manufacturero doméstico.

La renta llega en dólares con rezago de trimestres. El costo del desempleo industrial llega en pesos esta semana.

Tercera contradicción: el crédito crece donde el desarrollo no requiere pesos

El crédito en dólares al sector privado creció USD 3.450 millones entre diciembre de 2024 e inicios de mayo de 2026. El M2 privado transaccional — el dinero que mueve fábricas, comercios y cadenas de valor domésticas — se contrajo 1,6% mensual real en el primer cuatrimestre de 2026, ubicándose cerca del segundo desvío estándar por debajo del escenario base proyectado por el propio BCRA.

El crédito en dólares financia Vaca Muerta y la minería. No financia tornos, telares, máquinas-herramienta ni capital de trabajo para pymes manufactureras. La economía financiera crece en dólares sobre los mismos sectores extractivos. La economía real se contrae en pesos sobre los sectores que generan empleo formal y encadenamientos productivos.

A medida que el modelo avanza, esa brecha se ensancha. No se corrige espontáneamente.

La inconsistencia dinámica: definición y consecuencia

Un modelo es dinámicamente inconsistente cuando las decisiones óptimas de corto plazo generan condiciones que hacen subóptimas las decisiones de mediano plazo. El modelo Milei-Caputo tiene exactamente esa estructura.

La apreciación cambiaria que desinflaciona hoy destruye la base industrial que generaría divisas manufacturadas mañana. La inversión extractiva que acumula reservas hoy consolida la dependencia de commodities que genera vulnerabilidad externa pasado mañana. El crédito en dólares que financia energía hoy profundiza la desconexión entre el sector financiero y el sector manufacturero que deteriora el empleo formal en el mediano plazo.

Cada avance del modelo en sus propios términos agudiza las contradicciones que lo harán insostenible en los términos que el modelo no contempla. No es un problema de implementación técnica ni de velocidad de reformas. Es un problema de diseño arquitectónico.

La estabilización macroeconómica es real, necesaria y no debe subestimarse. Sin ella no existe punto de partida viable para ninguna política de desarrollo. Pero la estabilización sin transformación productiva deliberada no es una fase transitoria hacia el desarrollo. Es, en la historia económica argentina, el prólogo recurrente de la próxima restricción externa.

El modelo resuelve el problema que se propuso resolver. El problema es que ese problema no es el único que Argentina tiene.


Redacción 13News.info

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