Economía 13News-Economía 19/09/2025

Melconian destroza el plan de Milei: 'venden dólares ajenos'

El ex presidente del Banco Nación Carlos Melconian lanzó una andanada de críticas contra la estrategia económica de la administración libertaria, cuestionando frontalmente la decisión gubernamental de liquidar reservas internacionales para sostener el esquema cambiario vigente

El ex presidente del Banco Nación Carlos Melconian lanzó una andanada de críticas contra la estrategia económica de la administración libertaria, cuestionando frontalmente la decisión gubernamental de liquidar reservas internacionales para sostener el esquema cambiario vigente. Sus declaraciones llegaron en un momento particularmente delicado para el equipo económico, que enfrenta presiones crecientes sobre el tipo de cambio oficial tras intervenir con 379 millones de dólares durante la jornada del jueves.

La evaluación del economista resulta lapidaria respecto a la coherencia del programa implementado. Melconian caracterizó como carente de seriedad la propuesta oficial, estableciendo una distinción fundamental entre las promesas ministeriales y la realidad de los recursos disponibles. Su principal objeción se concentra en la naturaleza de las divisas que la autoridad monetaria está dispuesta a comercializar para defender el techo de la banda de flotación.

Según la perspectiva del exfuncionario, existe una distorsión conceptual en las declaraciones del ministro Luis Caputo sobre la disposición a vender la totalidad de dólares necesarios. Melconian enfatizó que estos recursos no constituyen patrimonio gubernamental genuino, sino que representan encajes de depositantes privados o financiamiento externo que eventualmente debe reembolsarse. Esta caracterización de las reservas como "alquiladas" apunta a la fragilidad estructural del respaldo monetario nacional.

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El diagnóstico del economista trasciende la coyuntura cambiaria inmediata para abordar deficiencias sistémicas en la arquitectura del programa antiinflacionario. Melconian sostiene que la sostenibilidad de una inflación anual de un dígito requiere un diseño estratégico integral que el actual esquema no proporciona. Esta evaluación sugiere que las autoridades económicas carecen de instrumentos apropiados para consolidar la estabilidad de precios de manera permanente.

La crítica se extiende hacia la metodología de comunicación gubernamental, identificando inconsistencias entre anuncios públicos y implementación efectiva de medidas. El expresidente del Central advirtió sobre el deterioro gradual de la credibilidad institucional cuando las promesas oficiales no se materializan sistemáticamente. Esta dinámica erosiona la confianza de los mercados y complica la gestión de expectativas en contextos de volatilidad financiera.

Melconian propuso una alternativa metodológica que habría evitado las tensiones actuales del sistema cambiario. Su enfoque sugiere una transición gradual que permita desmantelar progresivamente los mecanismos de control corporativo sin generar presiones especulativas inmediatas. Sin embargo, el economista aclaró que personalmente no habría optado por esta estrategia específica, reiterando posiciones expresadas previamente sobre la conveniencia de enfoques alternativos.

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La temporalidad requerida para la estabilización económica constituye otro elemento central de su análisis. Melconian estimó que la consolidación de una economía estable en Argentina podría demandar una década de políticas consistentes, sugiriendo que el gobierno debería concentrarse en resolver las crisis inmediatas antes de perseguir objetivos de transformación estructural. Esta perspectiva implica una crítica implícita a la ambición del programa oficial y sus plazos de implementación.

La evaluación se complementa con observaciones sobre el estilo de liderazgo presidencial durante esta coyuntura crítica. Melconian sugirió que Javier Milei debería adoptar un perfil conciliador que genere confianza social en lugar de profundizar confrontaciones políticas. Esta recomendación refleja la percepción de que la polarización política agrava las dificultades económicas y limita los márgenes de maniobra gubernamental.

El ministro Caputo respondió indirectamente a estas críticas mediante declaraciones públicas que reafirmaron el compromiso oficial con la defensa del esquema cambiario acordado con el Fondo Monetario Internacional. Sus declaraciones en el canal de streaming Carajo buscaron proyectar determinación gubernamental para sostener el programa independientemente de las presiones especulativas.

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La posición ministerial enfatizó la suficiencia de recursos disponibles para atender la demanda de divisas, rechazando implícitamente las advertencias sobre escasez de reservas genuinas. Caputo caracterizó el programa como sólido y descartó modificaciones estratégicas, sugiriendo que las turbulencias actuales representan ajustes temporales dentro de un marco estable.

La defensa oficial del tipo de cambio vigente se sustenta en comparaciones históricas que sugieren niveles competitivos respecto a referencias anteriores. El ministro destacó que la cotización actual supera en aproximadamente 15% los valores registrados durante la eliminación de controles cambiarios en la gestión de Mauricio Macri, argumentando que el tipo de cambio real multilateral mantiene niveles apropiados para la competitividad externa.

Esta controversia entre perspectives académicas y posiciones oficiales refleja tensiones profundas sobre la sostenibilidad del modelo económico implementado. Mientras Melconian identifica vulnerabilidades estructurales que comprometen la viabilidad de mediano plazo, las autoridades gubernamentales insisten en la solidez de su estrategia y su capacidad para navegar las turbulencias coyunturales.

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El debate trasciende consideraciones técnicas para abordar cuestiones fundamentales sobre la gestión de recursos escasos y la priorización de objetivos económicos en contextos de restricciones financieras. La evolución de esta controversia influirá sobre las expectativas de mercado y la credibilidad institucional durante las próximas semanas, cuando las presiones cambiarias podrían intensificarse ante la proximidad de los compromisos electorales.

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