Economía Redacción 13News 19/03/2026

Desocupación sube a 7,5% y 43% trabaja en negro: la EPH revela el mercado laboral que el PBI no muestra

La Encuesta Permanente de Hogares del INDEC registró para el cuarto trimestre de 2025 una tasa de desocupación del 7,5%, con incremento estadísticamente significativo de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024. La informalidad laboral alcanza al 43% de los ocupados y el 30% de la población económicamente activa ejerce algún tipo de presión sobre el mercado de trabajo. Los jóvenes de 14 a 29 años concentran la mayor vulnerabilidad: desocupación del 16,8% en mujeres y 16,2% en varones.

La Encuesta Permanente de Hogares que el INDEC publicó este miércoles 18 de marzo para el cuarto trimestre de 2025 configura un retrato del mercado laboral argentino que contradice de forma sistemática la narrativa del crecimiento económico sostenido. Sobre una población de referencia de 30 millones de personas distribuidas en 31 aglomerados urbanos —que representan el 63,3% del total nacional— los indicadores estructurales de empleo, informalidad y presión laboral dibujan un escenario de deterioro heterogéneo cuya comprensión exige desagregar cada dimensión con precisión analítica, antes de extraer conclusiones de política.

La tasa de desocupación y su composición etaria

El indicador más visible es la tasa de desocupación abierta, que se ubicó en 7,5% de la Población Económicamente Activa en el cuarto trimestre de 2025. El dato implica 1,093 millones de personas sin ocupación que buscan trabajo activamente y están disponibles para incorporarse al mercado. La variación interanual de 1,1 puntos porcentuales respecto del cuarto trimestre de 2024 —cuando la tasa era 6,4%— resulta estadísticamente significativa según los propios criterios metodológicos del INDEC, lo que descarta que se trate de oscilaciones muestrales dentro del margen de error.

La desagregación etaria es donde la fotografía se vuelve estructuralmente perturbadora. Los varones de 14 a 29 años registran una tasa de desocupación del 16,2%, con un incremento de 4,5 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre del año anterior. Las mujeres del mismo grupo etario alcanzan el 16,8%, con una suba de 4,1 puntos. En contraste, los grupos de edades centrales —30 a 64 años, tanto varones como mujeres— mantuvieron tasas estables en el período. Esta bifurcación generacional no es un fenómeno coyuntural: refleja la imposibilidad estructural de los jóvenes de acceder al mercado laboral formal en un contexto donde el tejido productivo se contrae y la creación neta de empleo registrado es negativa.

La informalidad como variable de ajuste permanente

El segundo dato que merece análisis de primer orden es la tasa de informalidad laboral, que en el cuarto trimestre de 2025 alcanzó al 43,0% de los ocupados —equivalente a 5,808 millones de personas trabajando fuera del marco regulatorio que protege sus derechos previsionales, sanitarios y contractuales. Entre los asalariados específicamente, el 36,3% carece de descuento jubilatorio, es decir, trabaja en relación de dependencia sin los beneficios del sistema de seguridad social.

La informalidad no es un dato aislado: es la variable de ajuste que permite que la tasa de empleo se sostenga en 45,0% mientras el tejido productivo formal se deteriora. En términos concretos, cuando una empresa cierra su razón social registrada pero sus trabajadores continúan vinculados de manera informal al mismo propietario o a nuevas estructuras productivas en negro, la tasa de desocupación no captura ese movimiento. Lo que sí lo captura es la tasa de informalidad, que operacionalmente funciona como el termómetro más honesto de la calidad del empleo disponible.

La presión real sobre el mercado laboral: el 30% que los titulares no muestran

La EPH introduce una dimensión analítica que trasciende la dicotomía ocupado/desocupado: la presión total sobre el mercado de trabajo, que en el cuarto trimestre de 2025 alcanzó al 30,0% de la PEA. Este indicador agrega los desocupados abiertos (7,5%), los ocupados que simultáneamente buscan otro empleo (16,5%), y los ocupados que sin demandar activamente están disponibles para ampliar su jornada (6,0%). Tres de cada diez personas económicamente activas se encuentran en alguna situación de insatisfacción laboral objetiva —sea por desempleo declarado, por pluriempleo buscado, o por subocupación involuntaria.

La subocupación horaria, que comprende a quienes trabajan menos de 35 horas semanales de forma involuntaria y desean trabajar más, afecta al 11,3% de la PEA. De ese total, 7,8 puntos corresponden a subocupados que además buscan activamente otra ocupación —una señal inequívoca de que la ocupación que tienen no alcanza para sostener el nivel de consumo requerido.

La geografía del desempleo: Buenos Aires concentra, el interior atenúa

La desagregación regional expone otra dimensión del problema. El Gran Buenos Aires registra una tasa de desocupación del 8,6%, con los Partidos del Gran Buenos Aires alcanzando el 9,5%. La región Pampeana acumula 7,7%, con Gran Córdoba en 8,8%, Gran La Plata en 9,5% y Mar del Plata en 9,5%. En contraste, las regiones del Noroeste y Noreste presentan tasas de desocupación sustancialmente menores —4,2% y 5,6% respectivamente— aunque con tasas de informalidad y subocupación superiores al promedio nacional, lo que sugiere que la menor desocupación en esas regiones no refleja mayor calidad del empleo sino menor capacidad de búsqueda activa en mercados laborales estructuralmente más reducidos y con menor cobertura institucional.

Lo que el PBI no mide y la EPH sí

La economía argentina creció 4,4% en 2025, según datos del EMAE. La EPH del cuarto trimestre de ese mismo año registra desocupación en ascenso, informalidad laboral que afecta a casi la mitad de los ocupados, presión laboral que alcanza a tres de cada diez trabajadores activos, y destrucción de empleo juvenil con variaciones interanuales que duplican la tasa de desocupación general en ese segmento. La coexistencia de ambas series estadísticas no es una contradicción metodológica: es la evidencia empírica más contundente disponible sobre la naturaleza del modelo de crecimiento vigente, que expande el valor agregado en sectores de alta productividad y baja intensidad laboral mientras deteriora simultáneamente las condiciones de inserción de la mayoría de la fuerza de trabajo.

Una política laboral desarrollista que tome en serio estos datos requiere instrumentos que actúen sobre las tres variables simultáneamente: reducción de la informalidad mediante incentivos fiscales diferenciados para la registración en los segmentos de mayor precarización, creación de primer empleo formal subsidiado para el segmento de 18 a 29 años con financiamiento vía reasignación de gasto tributario, y recuperación del salario real como variable de demanda agregada —no como variable de ajuste antiinflacionario. Los datos del INDEC no tienen ideología. Las decisiones de política que se tomen a partir de ellos, sí.


Por Redacción 13News | Análisis Mecronomic — Unidad de Análisis Económico. Fuente primaria: INDEC — Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH), Cuarto trimestre de 2025, publicado el 18 de marzo de 2026.

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