
La encrucijada del dólar en Argentina: ¿Es inevitable una nueva devaluación?


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La economía argentina se encuentra en un momento crítico, con el mercado cambiario en el centro de todas las miradas. La escasez de dólares y la presión sobre las reservas del Banco Central (BCRA) han llevado a varios economistas a plantear la necesidad de una devaluación del peso para hacer frente a los desafíos que se avecinan. Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro económico del país y las medidas que podría tomar el gobierno para estabilizar la situación.
Según estimaciones de expertos, Argentina podría enfrentar un déficit de cuenta corriente de alrededor de $8.400 millones entre agosto y diciembre de este año. Este déficit se atribuye principalmente al deterioro en la balanza de bienes y servicios, así como a los pagos de intereses de la deuda. Como consecuencia, se proyecta que el país podría cerrar el año con reservas netas negativas cercanas a los $10.000 millones, una cifra alarmante considerando los compromisos de deuda que se avecinan en 2025.
La situación se torna aún más compleja cuando se considera que el próximo año Argentina deberá afrontar vencimientos de deuda por más de $14.000 millones. De este monto, casi dos tercios corresponden a compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que el resto se divide entre bonistas privados y tenedores de Bopreales.

Ante este panorama desafiante, varios economistas proponen medidas para fortalecer las reservas del BCRA. Una de las propuestas más discutidas es el desarme del esquema de dólar "blend", un mecanismo implementado por el equipo económico del ministro Luis Caputo que permite liquidar el 20% de las exportaciones al dólar CCL (Contado con Liquidación).
Pablo Moldovan, director de la consultora C-P, sugiere que el fin del "blend" podría ser una estrategia efectiva para llevar divisas a las arcas del BCRA. Según sus cálculos, este mecanismo se llevó $8.300 millones en el primer semestre y podría acumular $16.700 millones en todo 2024. La propuesta implica redirigir estos dólares al mercado oficial para cubrir el déficit previsto para lo que resta de 2024 y 2025.
Sin embargo, Moldovan advierte que esta medida no está exenta de riesgos. El fin del "blend" podría reducir el tipo de cambio exportador, dado que actualmente existe una brecha de casi 40% entre el dólar mayorista y el CCL. Para compensar este efecto y mantener el incentivo para los exportadores, el economista sugiere que una devaluación del 7% en el tipo de cambio oficial podría ser suficiente.
Esta propuesta de "devaluación compensada" encuentra eco en otros analistas. Lorenzo Sigaut Gravina coincide en que el gobierno podría aprovechar la reducción del impuesto PAIS para desarmar el "blend" y simplificar el tipo de cambio comercial. Por su parte, Amilcar Collante sugiere que una suba del tipo de cambio oficial hacia la zona de los $1.100 podría ser viable sin generar un impacto significativo en los precios, excepto en el sector energético.
La necesidad de estas medidas se hace más evidente al analizar las proyecciones del balance cambiario del BCRA. Por el lado de los ingresos, el derrumbe en el precio internacional de los principales cultivos de exportación argentinos ha encendido las alarmas. La soja, en particular, ha alcanzado su nivel más bajo desde octubre de 2006 en términos reales, perforando los $350 por tonelada.
Aunque Argentina registró un nuevo superávit comercial en julio, según datos del INDEC, este fue el más bajo desde febrero. Las exportaciones cayeron por segundo mes consecutivo, mientras que las importaciones mostraron su mayor avance desde marzo del año pasado. Este repunte en las compras al exterior se da en un contexto de normalización de los calendarios de pagos dispuestos por el Central y una mayor demanda estacional de energía debido al invierno.
La normalización de los pagos de importaciones es otro factor que presiona sobre las reservas del BCRA. Según el último balance cambiario, en junio se pagó el 88% de las importaciones contabilizadas por el INDEC, el nivel más alto desde abril de 2023. A partir de agosto, el BCRA dio un nuevo paso en la flexibilización del "cepo" para los importadores, reduciendo de cuatro a dos cuotas el plazo para abonar las compras de productos que no entran en categorías especiales.
Esta situación ha llevado a muchas empresas que no consiguieron financiamiento externo a recurrir al mercado CCL para pagar importaciones, utilizando divisas garantizadas por el "blend". Moldovan advierte que esta práctica podría estar eludiendo la normativa oficial que impide acceder al mercado oficial de cambios y a los tipos de cambio financieros simultáneamente.
El desarme del "blend" podría tener consecuencias en los dólares financieros, aunque su impacto dependerá de la efectividad del nuevo esquema para frenar la demanda de empresas en la bolsa y de cómo influya en las expectativas de devaluación. Mientras tanto, el gobierno mantendría la herramienta de intervención directa sobre estos mercados, que parece ser más efectiva para influir en los precios que el esquema del "blend".
En conclusión, la economía argentina se encuentra en una encrucijada cambiaria que requiere decisiones cruciales en el corto plazo. La propuesta de una devaluación compensada, acompañada del desarme del "blend", surge como una alternativa para fortalecer las reservas del BCRA y hacer frente a los desafíos que se avecinan. Sin embargo, estas medidas no están exentas de riesgos y podrían tener impactos significativos en diversos sectores de la economía.
El éxito de cualquier estrategia dependerá de la capacidad del gobierno para implementar políticas que equilibren la necesidad de fortalecer las reservas con el objetivo de mantener la estabilidad económica y controlar la inflación. Asimismo, será crucial monitorear el comportamiento de los mercados financieros y la respuesta de los sectores exportadores e importadores ante cualquier cambio en la política cambiaria.
En los próximos meses, la evolución de factores externos como el precio de los commodities y la situación económica global también jugará un papel crucial en el desempeño de la economía argentina. La capacidad del país para navegar estas aguas turbulentas y encontrar un equilibrio sostenible en su política cambiaria será determinante para su futuro económico a corto y mediano plazo.


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