Trump abre planes de jubilación a invertir en Bitcoin: ¿Boom cripto?


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Una decisión presidencial que podría reconfigurar por completo el panorama financiero estadounidense acaba de materializarse. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que derribó las barreras regulatorias que durante décadas mantuvieron separados los fondos de retiro del país de la inversión directa en activos digitales, abriendo las puertas a una potencial avalancha de capital que los especialistas calculan podría alcanzar magnitudes extraordinarias.
La medida autoriza explícitamente la inclusión de criptoactivos como Bitcoin, Ethereum y Solana dentro de los populares planes 401k, junto con otras alternativas de inversión como capital privado y bienes raíces. Esta transformación representa una reversión completa de la posición hostil que mantuvo el Departamento de Trabajo durante la administración anterior, cuando emitió advertencias sin precedentes contra la incorporación de monedas digitales en estos vehículos de ahorro.
Ryan Rasmussen, director de investigación en Bitwise Asset Management, recordó que aquella fue la primera ocasión en la historia donde el organismo federal señaló específicamente una clase de activos con tal nivel de alarma. Ni siquiera los bonos especulativos o los fondos ambientales habían recibido ese tratamiento adverso por parte de las autoridades regulatorias.

La hostilidad gubernamental alcanzó su punto máximo durante 2022, cuando el Departamento de Trabajo declaró que incluir criptomonedas en los planes de retiro podría constituir una violación del estándar fiduciario exigido a los administradores. La amenaza implícita de responsabilidad personal por eventuales pérdidas congeló efectivamente el mercado antes de su desarrollo, forzando a los proveedores de servicios a evaluar si el riesgo regulatorio justificaba ofrecer estas opciones de inversión.
La consecuencia inmediata fue un retroceso masivo de los patrocinadores corporativos, la suspensión de productos vinculados a activos digitales y la privación de oportunidades de rentabilidad extraordinaria para millones de trabajadores estadounidenses. Según Rasmussen, los inversores perdieron acceso a rendimientos que podrían haber transformado sus perspectivas de retiro.
El cambio de rumbo comenzó a gestarse a mediados de 2025, cuando la presión legal acumulada, el rechazo de la industria financiera y las críticas congresales por exceso regulatorio obligaron al Departamento de Trabajo a rescindir completamente sus directrices restrictivas. Más significativo aún, la agencia reconoció públicamente que su enfoque de 2022 había representado una desviación de su tratamiento históricamente neutral hacia diferentes estrategias de inversión.
Las implicaciones financieras de esta apertura resultan verdaderamente asombrosas. Datos de Bloomberg citados por expertos de la industria indican que el mercado estadounidense de planes 401k maneja aproximadamente 12.5 billones de dólares en activos. Incluso una asignación modesta del 1 por ciento hacia criptomonedas generaría entradas de 125 mil millones de dólares, mientras que una distribución del 10 por ciento podría movilizar 1.25 billones de dólares hacia el ecosistema de activos digitales.
Tom Dunleavy, director de inversiones de riesgo en Varys Capital, enfatizó que la mecánica operativa de los planes 401k crea un impulsor de demanda particularmente poderoso y sostenido. Aproximadamente 100 millones de estadounidenses poseen estos vehículos de inversión para el retiro, y cada quincena una porción de sus salarios se destina automáticamente a la compra de una mezcla predeterminada de activos financieros.
Esta dinámica de compra automatizada ha funcionado como uno de los principales motores del crecimiento y estabilidad del mercado bursátil durante las últimas 2 décadas, proporcionando un flujo constante de capital fresco. Con aproximadamente 50 mil millones de dólares ingresando a estos fondos cada quincena, incluso asignaciones modestas hacia criptomonedas del 1, 3 o 5 por ciento podrían generar entradas recurrentes de entre 120 mil millones y 600 mil millones de dólares anuales.
La naturaleza permanente de estos flujos amplifica su impacto potencial. Una vez establecidas las asignaciones de cartera, las compras continúan automáticamente durante décadas, creando una base de demanda estructural que trasciende las fluctuaciones cíclicas del mercado. Dunleavy subrayó que estos no constituyen flujos de inversión puntuales sino compromisos de largo plazo que se mantienen independientemente de las condiciones temporales del mercado.
Los fundadores de plataformas especializadas como Glassnode y Swissblock, Jan Happel y Yann Allemann, ya califican esta medida como un punto de inflexión histórico para la adopción masiva de criptomonedas. Su evaluación sugiere que el impacto superará incluso el generado por la aprobación de los fondos cotizados en bolsa de Bitcoin, considerado hasta ahora el hito más significativo para la legitimación institucional de los activos digitales.
Scott Melker, analista conocido como "El lobo de todas las calles", destacó la naturaleza transformadora del cambio regulatorio. Hasta este momento, el ciudadano promedio estadounidense carecía de acceso a Bitcoin o altcoins a través de sus planes de retiro. La nueva normativa les permitirá implementar estrategias de promediación de costos y operar con ventajas fiscales durante décadas completas de acumulación de activos.
Esta transformación trasciende las consideraciones meramente políticas para constituir un cambio paradigmático en la arquitectura financiera estadounidense. Los especialistas anticipan que la combinación de planes 401k abiertos a criptomonedas y fideicomisos de activos directos establecerá un piso de precios robusto para todo el ecosistema de monedas digitales.
Los primeros beneficiarios de esta avalancha de capital institucional serán previsiblemente los activos que ya cuentan con estructuras de fondos cotizados en bolsa establecidas. Bitcoin, Ethereum y Solana emergen como los candidatos más probables para capturar las primeras oleadas de inversión, aunque los expertos anticipan que el efecto de arrastre beneficiará al conjunto del mercado de criptomonedas.
La capitalización total del mercado de activos digitales alcanzaba 3.82 billones de dólares al momento de la implementación de la orden ejecutiva. Las proyecciones más optimistas sugieren que la nueva política podría elevar exponencialmente estos valores, redefiniendo no solo las expectativas de retorno para millones de trabajadores sino también la posición global de Estados Unidos en la economía digital emergente.
La medida presidencial marca así el final de una era de restricciones regulatorias y el comienzo de una nueva fase de integración entre el sistema financiero tradicional y los activos digitales, con consecuencias que podrían resonar durante décadas en los mercados globales.
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