Economía 13News-Economía 09/04/2025

Guerra arancelaria global: China rechaza intimidación de Trump mientras economías emergentes buscan oportunidades en el conflicto

El gobierno chino elevó el tono de su confrontación con Estados Unidos tras la entrada en vigor de los aranceles del 104% impuestos por la administración Trump, calificándolos como "chantaje" y manifestando su determinación a defender los "derechos e intereses legítimos del pueblo chino"

El gobierno chino elevó el tono de su confrontación con Estados Unidos tras la entrada en vigor de los aranceles del 104% impuestos por la administración Trump, calificándolos como "chantaje" y manifestando su determinación a defender los "derechos e intereses legítimos del pueblo chino". La postura quedó plasmada en un contundente comunicado emitido por el Ministerio de Comercio chino que acompañó la publicación de un libro blanco sobre las relaciones comerciales entre ambas potencias.

"No hay ganadores en una guerra comercial", señala el documento oficial. "China no quiere una, pero el Gobierno nunca permitirá que los derechos e intereses legítimos del pueblo chino sean perjudicados o arrebatados". La declaración subraya la posición de Beijing frente a lo que considera "unilateralismo clásico, proteccionismo y acoso económico" por parte de Washington.

La escalada de tensiones comerciales entre las dos mayores economías mundiales está generando profundas transformaciones en el panorama del comercio global, creando tanto amenazas como oportunidades para diferentes naciones. Mientras algunos países enfrentan severos impactos negativos por los elevados aranceles, otros vislumbran posibilidades de aprovechar los espacios comerciales que se abren ante la reconfiguración de las cadenas de suministro internacionales.

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Brasil emerge como uno de los potenciales beneficiarios de esta confrontación. El gigante sudamericano se encuentra entre las economías que recibieron el arancel estadounidense "recíproco" más bajo, fijado en 10%. Adicionalmente, como exportador agrícola de primer nivel, podría capitalizar los aranceles de represalia que China probablemente impondrá a los productos agrícolas estadounidenses, ocupando espacios comerciales en el mercado asiático.

La condición de Brasil como importador neto de bienes estadounidenses ejemplifica cómo algunos países podrían sacar ventaja de la guerra comercial que Trump está librando principalmente contra China y otros grandes exportadores con superávits comerciales frente a Estados Unidos. El enfoque selectivo de la administración norteamericana, castigando más severamente a naciones con balanzas comerciales favorables frente a EEUU, abre oportunidades para economías con déficit comercial bilateral.

Marruecos, Egipto, Turquía y Singapur, todos con déficits comerciales frente a Estados Unidos, podrían encontrar espacio para expandir su presencia en mercados internacionales aprovechando las dificultades de competidores como Bangladesh y Vietnam, que enfrentan aranceles proyectados del 37% y 46% respectivamente. Mientras tanto, Turquía, cuyos productos de hierro, acero y aluminio fueron afectados por medidas arancelarias previas de Washington, ahora podría beneficiarse relativamente al enfrentar sus competidores globales gravámenes aún más elevados.

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Kenia, país con el que Estados Unidos mantiene superávit comercial, también aparece como potencial beneficiario de un impacto arancelario comparativamente menor. Productores textiles kenianos han expresado optimismo respecto a obtener ventajas competitivas frente a rivales de naciones más perjudicadas por los aranceles.

Sin embargo, el optimismo de estos países debe moderarse ante la posibilidad de una recesión global provocada por la guerra arancelaria, lo que limitaría significativamente cualquier ventaja potencial. Los efectos sistémicos de una contracción económica mundial afectarían inevitablemente incluso a las naciones relativamente favorecidas por la estructura arancelaria.

La situación para aliados tradicionales de Estados Unidos como la Unión Europea, Japón y Corea del Sur resulta particularmente compleja, enfrentando aranceles del 20% o superiores. Estas economías avanzadas, profundamente integradas en el sistema comercial global, experimentan desafíos considerables para adaptar sus estrategias exportadoras ante el nuevo panorama.

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Para Argentina, esta confrontación comercial entre gigantes representa lo que algunos analistas califican como "la tormenta perfecta". Según la consultora PxQ, dirigida por Emmanuel Álvarez Agis, el escenario internacional plantea múltiples amenazas al programa económico del gobierno de Javier Milei: menor apetito por riesgo entre inversores, cambios geopolíticos profundos y creciente presión sobre la estrategia de fortalecimiento del peso argentino.

"Abrirse en un mundo que se cierra es una pésima estrategia, apreciarse en el marco de una guerra de monedas, ni hablar", advierte el informe elaborado por la consultora del exviceministro de Economía. La observación apunta directamente a la contradicción entre la visión aperturista del gobierno argentino y un contexto internacional que avanza hacia mayor proteccionismo.

La principal vulnerabilidad identificada proviene del sector privado relacionado con el comercio exterior. "La mayor amenaza de corrida proviene del desapalancamiento del sector privado relacionado al comercio exterior, que había sido incentivado por el esquema de 'carry trade'", señala el documento. La deuda privada comercial con vencimiento entre cero y tres meses asciende aproximadamente a 27.400 millones de dólares, cifra que genera preocupación ante posibles turbulencias cambiarias.

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Este endeudamiento en moneda extranjera constituyó un mecanismo fundamental utilizado por el Banco Central argentino durante los últimos meses para acumular reservas. Desde octubre, este pasivo se incrementó en 7.000 millones de dólares hasta alcanzar aproximadamente 13.000 millones, según estimaciones de consultoras especializadas. La sostenibilidad de este esquema queda ahora en entredicho ante las incertidumbres sobre el programa con el Fondo Monetario Internacional y el impacto de la guerra comercial global.

La combinación de estos factores podría deteriorar significativamente las expectativas económicas para Argentina en 2024. "De prever una economía con inflación en baja, actividad en alza y brecha controlada podríamos ir a una en la cual la depreciación del paralelo puede revertir la baja de la inflación y esta, a su vez, lastimar la actividad", advierte el informe de PxQ. Esta evolución resultaría particularmente problemática considerando el horizonte electoral que enfrenta el país.

El acuerdo técnico recientemente anunciado entre Argentina y el personal del FMI, que será tratado por el directorio del organismo este viernes, representa un avance significativo pero no disipa todas las incertidumbres. El gobierno argentino ha manifestado su interés en concentrar la mayor parte de los fondos en el primer desembolso, con trascendidos que mencionan cifras entre 10.000 y 12.000 millones de dólares.

Sin embargo, la experiencia histórica con el organismo multilateral sugiere que cuanto mayor sea el monto solicitado inicialmente, más significativa podría ser la corrección cambiaria exigida como contrapartida. Esto explica parcialmente la presión observada sobre los tipos de cambio paralelos, que experimentaron aumentos superiores a 50 pesos en apenas dos jornadas, mientras el Banco Central continúa vendiendo divisas en el mercado oficial y las reservas internacionales mantienen su tendencia descendente.

El escenario que se configura plantea desafíos considerables para la política económica argentina. La administración Milei deberá navegar simultáneamente la implementación de un nuevo programa con el FMI, la gestión de crecientes tensiones cambiarias y la adaptación a un contexto internacional caracterizado por mayor proteccionismo y potenciales conflictos monetarios entre las principales economías.

La evolución de la confrontación entre Estados Unidos y China determinará en gran medida las condiciones que enfrentarán las economías emergentes en los próximos meses. El desenlace dependerá fundamentalmente de hasta dónde estén dispuestos a llegar ambos gigantes y de la capacidad del resto del mundo para adaptarse a las nuevas reglas del juego comercial global que se están configurando ante nuestros ojos.

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