Economía Gustavo Rodolfo Reija-CEO Netia Group SAS 13/04/2026

Recortan porque cae la recaudación. La recaudación cae porque recortaron. El perro que se muerde la cola ya sangra

CAME confirma 11 meses consecutivos de caída en ventas minoristas pyme. Caputo ordena cortar 2,5% del gasto corriente y 20% del gasto de capital. El modelo entra en un espiral de inconsistencia dinámica que destruye la base fiscal que pretende defender.

Los números que el oficialismo prefiere no juntar
Caída ventas minoristas pyme — marzo 2026    -0,6% interanual / -0,4% vs. febrero

Meses consecutivos de caída interanual    11 meses

Rojo acumulado en lo que va del año    -3,6%

Comercios que reportan empeoramiento    42,2% (subió 1,8 pp. respecto a febrero)

Comercios que consideran el momento "no apto para invertir"    59,1%

Recorte gasto corriente — abril 2026    -2,5% en todos los ministerios

Recorte gasto de capital — abril 2026    -20% en todos los ministerios

La inconsistencia dinámica que nadie nombra

El ministro Caputo tiene un diagnóstico sencillo: cayó la recaudación, entonces hay que ajustar el gasto. Es una lógica contable que parece impecable hasta que se pregunta por qué cayó la recaudación.
La respuesta está en los datos de CAME: el consumo minorista lleva 11 meses consecutivos en caída interanual. Perfumería -9,8%. Bazar y decoración -8,3%. Textil -0,4%. Alimentos y bebidas -0,9%. Los hogares argentinos no están siendo 'prudentes' ni 'ahorrando': están eligiendo entre cubrir necesidades básicas y todo lo demás.
Eso no es un dato coyuntural. Es el resultado acumulado de más de un año con ingresos reales que no recuperan. Y sobre esa base erosionada, el modelo responde con más motosierra.
Esto tiene un nombre técnico: inconsistencia dinámica. La política fiscal que pretende resolver el problema es la misma que lo profundiza.

El círculo vicioso: tres pasos hacia el abismo
La secuencia es mecánica y verificable:

•    ↓ Ingreso real estancado → ↓ consumo minorista (11 meses en rojo)
•    ↓ Consumo → ↓ base imponible → ↓ recaudación
•    ↓ Recaudación → más motosierra (gasto corriente -2,5% / capital -20%)
•    ↓ Gasto de capital → ↓ contratos con pymes, obra pública, cadenas de proveedores
•    ↓ Actividad del sector real → ↓ consumo → ↓ recaudación → vuelta al paso 3

No es un espiral teórico. Es la foto que CAME tomó en marzo de 2026 y que el gobierno recibió el mismo día que firmó el nuevo recorte.

El único rubro que creció revela todo

Ferretería y materiales de construcción fue el único sector productivo que mostró crecimiento real en marzo: +2% interanual. ¿Por qué?
Porque la demanda no vino de inversión ni de expansión. Vino de reparaciones básicas. De impermeabilizaciones postergadas. De arreglos de mantenimiento mínimo que no se podían diferir más. Es la economía del parche: no se renueva, se repara lo estrictamente indispensable.
Sobre ese único resorte que le quedaba al sector real, Caputo aplica un recorte del 20% en el gasto de capital. La obra pública —que traccionaba proveedores locales, contratos pyme, cadenas de materiales— queda comprimida al mínimo en el peor momento posible.
El dato no es menor: el sector construcción y ferretería depende de la inversión pública para la parte no-residencial. Cortarla ahora no es austeridad. Es apagar el último motor encendido.

Un modelo con dos palancas y sin segunda fase

Todo modelo de estabilización que no tiene política productiva opera con dos instrumentos: tipo de cambio y gasto fiscal. Cuando ambos se sacrifican simultáneamente para defender el superávit, el superávit mismo se torna insostenible.
El gobierno de Milei ha logrado un hito histórico: el equilibrio fiscal primario. Eso es real y tiene mérito técnico. Pero lo sostiene sobre una base que se contrae. El 59,1% de los comercios dice que el momento no es apto para nuevas inversiones. El 42,2% reporta empeoramiento respecto al año anterior. 22.000 empresas cerraron desde fines de 2023.
¿Con qué base se genera el superávit cuando la economía que lo produce sigue achicándose?
La respuesta oficial es: con más ajuste. Pero esa respuesta tiene fecha de vencimiento. El superávit fiscal no se defiende comprimiendo eternamente una economía que destruye capacidad productiva. Se defiende —y se vuelve permanente— expandiendo la base que lo genera.
Eso requiere inversión pública estratégica. Requiere política industrial. Requiere una segunda fase de desarrollo que este modelo no contempla, no nombra y —con el recorte de capital del 20%— acaba de alejar aún más.

Diagnóstico sectorial: el consumo de supervivencia

El informe de CAME describe, rubros por rubros, la misma película:

•    Alimentos y bebidas (-0,9%): migración hacia segundas marcas, compra fraccionada, reducción de volumen por ticket. No es ahorro voluntario: es restricción de liquidez.
•    Textil (-0,4%): compras concentradas en uniformes escolares y abrigo de primer precio. Los demás segmentos, paralizados.
•    Bazar y decoración (-8,3%): el peor resultado del período. Los hogares postergaron renovación de mobiliario indefinidamente. Fuerte presión de la informalidad y bazares de bajo precio.
•    Perfumería (-9,8%): el segmento de mayor caída. Los bienes no esenciales se cayeron del presupuesto familiar hace meses.
•    Farmacia (+1,1%): crecimiento traccionado por antigripales y genéricos. No es consumo de bienestar: es consumo de salud mínima.

En todos los rubros, la palabra que se repite en las respuestas de los comerciantes es la misma: financiación. Las tarjetas de crédito y las promociones bancarias no son incentivos al consumo. Son respiradores artificiales de una demanda que no tiene oxígeno propio.

Conclusión: el modelo que genera su propia decadencia

El ajuste fiscal era necesario. Nadie con criterio técnico discute que Argentina necesitaba equilibrar sus cuentas. El problema no es el equilibrio: es que el equilibrio se construyó sobre la destrucción de la base productiva, y ahora se pretende sostener destruyendo lo que queda.
Un perro que se muerde la cola eventualmente deja de moverse. La inconsistencia dinámica que describe este diagnóstico —ajustar sobre una economía que cae para defender un superávit que la economía que cae ya no puede sostener— no es sostenible.
La pregunta no es si el modelo tiene problemas. La pregunta es cuándo el gobierno —o los mercados, o el FMI, o el propio calendario electoral— fuerza la segunda conversación: la de qué se hace después del ajuste.
Esa conversación, hoy, sigue sin fecha.

Gustavo Rodolfo Reija   —   Ceo Netia Group SAS  |  Buenos Aires, 13 de abril de 2026

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