¿Cómo puede impactar el retiro de Biden de la elección en EEUU sobre Argentina?


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El presidente Joe Biden ha anunciado su decisión de no buscar la reelección en los próximos comicios del 5 de noviembre. Esta noticia inesperada ha enviado ondas de choque a través del panorama político global, generando una cascada de especulaciones sobre el futuro de la primera potencia mundial y sus posibles repercusiones en países como Argentina.
El mandatario demócrata, en un comunicado que sorprendió tanto a aliados como a adversarios, expresó su deseo de concentrarse en cumplir con sus deberes presidenciales durante el tiempo que le resta en el cargo. Biden aprovechó la oportunidad para destacar los logros de su administración, mencionando las inversiones sin precedentes en la reconstrucción del país, la disminución en los costos de medicamentos para la población de la tercera edad y la ampliación del acceso a servicios de salud asequibles para un número récord de estadounidenses.
Con la salida de Biden del escenario electoral, el foco de atención se desplaza rápidamente hacia la vicepresidenta Kamala Harris, quien emerge como la candidata demócrata más probable para liderar la carrera presidencial. Harris cuenta con el respaldo de figuras influyentes dentro del partido, incluyendo el apoyo explícito de Bill y Hillary Clinton. Este respaldo podría ser crucial para unificar al partido demócrata en torno a su candidatura.

Por otro lado, el panorama republicano parece consolidarse alrededor de la figura de Donald Trump, quien ya ha oficializado su candidatura y se perfila como el favorito para obtener la nominación de su partido. La posibilidad de un retorno de Trump a la Casa Blanca ha generado expectativas y preocupaciones en igual medida, tanto en Estados Unidos como en el extranjero.
Para Argentina, este cambio en el tablero político estadounidense podría tener implicaciones significativas. El presidente Javier Milei, conocido por su afinidad ideológica con Trump y el partido republicano, podría ver esta situación como una oportunidad para estrechar lazos con una posible futura administración republicana. Esta alineación podría potencialmente beneficiar a Argentina en términos de relaciones bilaterales y apoyo internacional.
En el ámbito económico, Argentina se encuentra en un momento crucial, implementando lo que el gobierno ha denominado la "Fase 2" de su plan económico. Esta etapa incluye medidas audaces como la transferencia de deuda del Banco Central al Tesoro y acciones para frenar la emisión monetaria. La posibilidad de un retorno de Trump a la presidencia estadounidense podría influir en la percepción del mercado sobre la economía argentina y, potencialmente, en la disposición de organismos internacionales como el FMI para negociar nuevos acuerdos o proporcionar fondos frescos.
Expertos financieros han comenzado a analizar las posibles consecuencias de este giro político en los mercados globales y, por extensión, en la economía argentina. Mariano Sardans, CEO de FDI Gerenciadora de patrimonios, anticipa que la retirada de Biden podría provocar una apreciación del dólar estadounidense y un aumento en los precios del petróleo y las materias primas. Para una economía como la argentina, altamente dependiente de las exportaciones de commodities, estos movimientos podrían tener un impacto significativo en su balanza comercial y en la estabilidad de su moneda.
Gustavo Ber, del Estudio Ber, ofrece una perspectiva más optimista, sugiriendo que la reacción inicial del mercado podría ser positiva para los activos de riesgo. Esto podría favorecer una recuperación de los activos argentinos, especialmente después del castigo reciente que han sufrido. Ber va más allá y especula que una victoria de Trump podría beneficiar al gobierno de Milei, facilitando negociaciones más favorables con el FMI y abriendo la puerta a la posibilidad de obtener fondos frescos tan necesarios para la economía argentina.
Sin embargo, no todos los analistas comparten esta visión optimista. Héctor Torres, ex representante de Argentina ante el FMI, advierte que la incertidumbre generada por la salida de Biden podría provocar volatilidad en los mercados financieros. Esta volatilidad podría llevar a algunos inversores institucionales a vender activos para mantenerse líquidos, lo que potencialmente afectaría a las acciones argentinas que cotizan en Nueva York (ADRs). Torres señala que, si bien es probable que Argentina sienta el coletazo de estos movimientos, los problemas del país son en gran medida "idiosincráticos" y no dependen exclusivamente de la política estadounidense.
Javier Timerman, de Adcap Grupo Financiero, ofrece una perspectiva más cauta y matizada. Sugiere que el impacto directo de la retirada de Biden podría ser mínimo para Argentina, argumentando que las políticas del FMI y del Tesoro estadounidense no dependen exclusivamente de los líderes políticos de turno. Timerman pone en duda la posibilidad de que una futura administración Trump proporcione un apoyo financiero significativo a Argentina, recordando que históricamente, el Tesoro estadounidense ha sido reacio a ofrecer rescates financieros a países extranjeros, con la notable excepción de México en 1994.
El escenario post-Biden también plantea interrogantes sobre el futuro de las tasas de interés en Estados Unidos, un factor crucial para economías emergentes como la argentina. Un posible retorno de Trump a la Casa Blanca podría implicar la implementación de políticas que generen presiones inflacionarias, como el aumento de aranceles o la imposición de barreras comerciales. Estas medidas podrían llevar a un aumento en las tasas de interés, lo que tendría repercusiones globales, afectando la capacidad de países como Argentina para acceder a financiamiento internacional a tasas razonables.
No obstante, Sardans advierte que el margen de maniobra para aumentar las tasas de interés en Estados Unidos podría ser limitado debido al enorme déficit fiscal del país. Esto podría forzar a una futura administración, sea republicana o demócrata, a ajustar el gasto y reducir el tamaño del Estado, lo que tendría implicaciones para la política económica global.
En medio de esta incertidumbre política y económica, el gobierno argentino parece estar apostando fuertemente a un escenario favorable con un posible retorno de Trump al poder. Según algunos analistas, el equipo de Milei está haciendo todo lo posible para "llegar a enero", con la convicción de que una victoria republicana en Estados Unidos podría abrir la puerta a un programa del FMI más favorable, que incluya un desembolso inicial importante. Esto, a su vez, podría permitir al gobierno argentino levantar el cepo cambiario y enfrentar posibles presiones en el mercado de divisas desde una posición más sólida.
Sin embargo, es importante recordar que la política internacional y los mercados financieros son entidades complejas y a menudo impredecibles. Mientras el mundo político y financiero digiere la noticia de la retirada de Biden y especula sobre sus consecuencias, Argentina se encuentra en una posición de observador atento, tratando de navegar las aguas turbulentas de la política internacional y sus efectos en la economía global.
La decisión de Biden de no buscar la reelección ha abierto un nuevo capítulo en la política estadounidense, con potenciales ramificaciones que se extienden mucho más allá de sus fronteras. Para Argentina, este giro inesperado presenta tanto desafíos como oportunidades. El gobierno de Milei, con su afinidad hacia Trump y el partido republicano, podría ver en este cambio de escenario una oportunidad para reposicionar al país en el tablero internacional. Sin embargo, la incertidumbre y la volatilidad que acompañan a estos eventos políticos de gran magnitud sugieren que el país deberá navegar con cautela y flexibilidad, adaptándose a un panorama global en constante evolución.
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