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Venezuela post-Maduro: entre la continuidad chavista y la transición democrática real

La captura del exdictador abre escenarios divergentes mientras la Casa Blanca debate el futuro del país caribeño. Marco Rubio impulsa una línea dura, pero Trump coquetea con mantener estructuras del régimen a cambio de petróleo

Internacional04/01/2026 Andy Talor

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Por Andy Taylor | Analista de Política Internacional y Geopolítica

La detención de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses marca el fin de una era pero inaugura un período de incertidumbre estratégica sin precedentes en el hemisferio occidental. La Operación Absolute Resolve consumada en la madrugada del sábado eliminó la cabeza visible del régimen, pero dejó intactas las estructuras de poder que sostuvieron al chavismo durante 25 años. El desenlace dependerá menos de Washington que de las fracturas internas del oficialismo venezolano y la capacidad de la oposición para capitalizar un momento histórico que no eligió ni controló.

La trampa de legitimidad que enfrenta Estados Unidos
Venezuela atraviesa lo que analistas del Atlantic Council denominan una "trampa de legitimidad". No existe crisis de sucesión convencional ni transición gestionada por los propios detentadores del poder. Lo que emerge es un vacío político creado por la ausencia de Maduro, el no reconocimiento internacional de su gobierno y la inexistencia de una autoridad formalmente instalada que combine efectividad operativa con legitimidad democrática.

Delcy Rodríguez asumió funciones presidenciales por mandato del Tribunal Supremo de Justicia, invocando los artículos 233 y 234 de la Constitución venezolana. Sin embargo, esta distinción resulta determinante: cualquier rol administrativo que desempeñe no puede servir como fundamento para una transición política genuina. Rodríguez hereda el pecado original del régimen, la ausencia de mandato popular verificable. Una transición iniciada desde una fuente ilegítima no puede aspirar creíblemente a la reinstitucionalización democrática.

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Marco Rubio versus Donald Trump: la disputa silenciosa en Washington
Las primeras 24 horas posteriores a la captura revelaron tensiones significativas dentro de la administración Trump respecto al futuro inmediato de Venezuela. El secretario de Estado Marco Rubio mantuvo comunicación directa con Rodríguez, según confirmó el propio presidente. No obstante, las declaraciones de Trump generaron desconcierto entre quienes esperaban un respaldo automático a la oposición democrática.

Trump afirmó durante la conferencia de prensa en Mar-a-Lago que María Corina Machado "no tiene el apoyo ni el respeto dentro del país" para liderar la nación. La declaración contradice datos de encuestadoras independientes que registran 72% de aprobación para la líder opositora según ClearPath Strategies. El mandatario estadounidense tampoco consultó a Machado antes de la operación militar, según reconoció públicamente.

Rubio representa la línea dura que impulsó la intervención durante meses, convenciendo a Trump de actuar donde la primera administración solo amenazó. John Bolton, exasesor de seguridad nacional hoy enfrentado con el presidente, señaló a CNN que "esta vez Trump fue persuadido por la persistencia de Rubio y por los beneficios políticos" de la operación. La influencia del secretario de Estado cubanoamericano sobre la política hacia Venezuela resulta innegable, pero su capacidad para moldear el desenlace final permanece incierta.

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Escenario 1: Chavismo sin Maduro - la apuesta pragmática de Trump
El primer escenario contempla la continuidad del aparato chavista bajo liderazgo renovado, con Rodríguez o figuras afines administrando una transición tutelada por Washington. Trump insinuó esta posibilidad al afirmar que Estados Unidos "administrará el país" hasta lograr una "transición segura, apropiada y juiciosa". El presidente enfatizó repetidamente el acceso a reservas petroleras como prioridad estratégica.

Rodríguez cultivó durante años vínculos con sectores republicanos vinculados a la industria energética y Wall Street. Entre sus interlocutores previos figuran Erik Prince, fundador de Blackwater, y Richard Grenell, enviado especial de Trump que intentó negociar mayor influencia estadounidense en Venezuela durante 2025. Habla inglés con fluidez y proyecta imagen de moderada educada frente a los halcones militares que tomaron las armas junto a Hugo Chávez en los años noventa.

Sin embargo, analistas cuestionan que Rodríguez represente una alternativa viable. Imdat Oner, del Jack D. Gordon Institute y exdiplomático turco con experiencia en Venezuela, advirtió a CNN que "ella no es una alternativa moderada a Maduro. Ha sido una de las figuras más poderosas y duras de todo el sistema". Su trayectoria incluye la presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente que amplió poderes gubernamentales tras la victoria opositora en las legislativas de 2015.

Este escenario enfrenta tres obstáculos fundamentales. Primero, rechazo doméstico: millones de venezolanos votaron contra el chavismo en julio de 2024 y difícilmente aceptarán que sus verdugos continúen gobernando. Segundo, fragmentación internacional: socios europeos y latinoamericanos que reconocieron a Edmundo González como presidente electo no respaldarán a Rodríguez. Tercero, sabotaje interno: facciones militares leales a Diosdado Cabello y otros jerarcas buscados por narcotráfico en Estados Unidos resistirán cualquier acuerdo que los exponga a extradición.

Escenario 2: Transición democrática real - el camino de Machado y González
La alternativa democrática requiere anclar cualquier transición en la única fuente de legitimidad disponible: el resultado de las elecciones presidenciales de julio de 2024. El gobierno electo encabezado formalmente por González Urrutia y liderado políticamente por Machado no constituye meramente una opción política alternativa. Representa el punto de referencia constitucional y moral sin el cual cualquier arreglo transicional está condenado desde el inicio.

Machado emitió un comunicado horas después de conocerse la captura de Maduro. Declaró que Venezuela alcanzó "la hora de la libertad" y convocó a reconocer a González como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales. Su mensaje instó a los venezolanos dentro del país a permanecer "listos para poner en marcha lo que muy pronto les vamos a comunicar" y a quienes están en el exterior a movilizar gobiernos y ciudadanos para comprometerse con "la gran operación de construcción de la nueva Venezuela".

Este escenario también enfrenta obstáculos considerables. Después de 25 años de politización institucional, Venezuela carece de marco alguno capaz de absorber una transferencia abrupta de poder. Las fuerzas armadas permanecen como árbitro último de las disputas políticas y muchos oficiales mantienen lealtades al viejo régimen. Ignorar esta realidad arriesga provocar resistencia, fragmentación o violencia abierta precisamente cuando la cohesión institucional resulta más necesaria.

La legitimidad democrática importa, pero también la capacidad de las instituciones para aceptar e implementar cambio político. Cualquier gobierno de transición requerirá negociar garantías con sectores del establishment chavista dispuestos a cooperar, equilibrando justicia con estabilidad. Rodríguez está constitucionalmente obligada a convocar elecciones dentro de 30 días al asumir la presidencia interina, aunque el régimen ya ignoró ese mismo mandato tras las elecciones de 2024.

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Escenario 3: Fragmentación y conflicto prolongado
El peor desenlace contempla la desintegración del Estado venezolano en zonas de control disputadas por facciones armadas. Si los remanentes del régimen rechazan negociar y se fragmentan, Venezuela podría descender hacia un conflicto guerrillero prolongado. Colectivos armados, unidades militares criminalizadas y organizaciones narco vinculadas podrían librar guerra asimétrica, convirtiendo partes del país en territorios disputados y prolongando el sufrimiento civil mucho después del colapso formal del régimen.

Alex Plitsas, del Atlantic Council y exfuncionario del Pentágono, advierte que los cálculos de los brokers de poder restantes determinarán el rumbo. Oficiales militares, jefes de inteligencia y habilitadores políticos enfrentan una elección cruda: negociar una salida ordenada con garantías de amnistía limitada o arriesgar aniquilación junto a un sistema en colapso.

El tablero geopolítico: China, Rusia y los aliados regionales
La operación estadounidense generó reacciones divididas en la comunidad internacional. China expresó estar "profundamente impactada" y condenó "el uso descarado de la fuerza contra un Estado soberano". Beijing exigió la liberación inmediata de Maduro y denunció "actos hegemónicos que violan gravemente el derecho internacional". Rusia calificó la acción como "agresión armada" y reafirmó solidaridad con el pueblo venezolano.

Brasil, Colombia y México también rechazaron la intervención. El presidente Lula da Silva advirtió que "atacar países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo". El colombiano Gustavo Petro solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

En contraste, líderes de derecha en la región celebraron la captura. Javier Milei publicó su característico "¡Viva la Libertad, carajo!" en respuesta a la noticia. Daniel Noboa de Ecuador anticipó que la estructura de "narcocriminales chavistas" colapsará en todo el continente y expresó apoyo a González y Machado. Israel, a través de su canciller Gideon Sa'ar, elogió a Estados Unidos por actuar "como líder del mundo libre".

La fractura revela alineamientos ideológicos pero también preocupaciones prácticas. Los países del sur de Venezuela absorbieron millones de migrantes huyendo del régimen y temen que la inestabilidad profundice los flujos. La Comunidad del Caribe (CARICOM) convocó reunión de emergencia para evaluar implicaciones para sus pequeñas naciones insulares, vulnerables a oleadas migratorias masivas.

El factor petrolero: lo que realmente importa a Washington
Trump mencionó repetidamente durante su conferencia de prensa que "muy grandes compañías petroleras estadounidenses" ingresarán a Venezuela para "arreglar la infraestructura petrolera gravemente dañada y empezar a generar dinero para el país". Afirmó que la operación "no costará nada" a Estados Unidos porque los ingresos petroleros reembolsarán cualquier gasto.

David Goldwyn, excoordinador de diplomacia energética del Departamento de Estado, advierte que las perspectivas para la producción y exportación petrolera venezolana permanecerán inciertas hasta que exista claridad sobre sanciones, licencias y gobernanza del banco central y ministerio de finanzas. Pocas compañías estadounidenses regresarán hasta contar con un régimen legal y fiscal confiable junto a una situación de seguridad estable.

Las reservas probadas de Venezuela superan los 300.000 millones de barriles, las mayores del mundo. Bajo sanciones estadounidenses desde 2019, la producción cayó de 2,5 millones de barriles diarios a menos de 800.000. La rehabilitación requerirá inversiones multimillonarias y años de trabajo técnico, además de condiciones políticas que ningún escenario garantiza actualmente.

Conclusiones para el observador estratégico
La captura de Maduro constituye un punto de inflexión histórico pero no un desenlace definitivo. Estados Unidos asumió responsabilidad directa sobre el resultado eventual en Venezuela, un compromiso que requerirá atención sostenida, recursos diplomáticos y económicos significativos, y disposición para aceptar resultados subóptimos.

Trump demostró voluntad de utilizar fuerza militar para remodelar el hemisferio occidental según intereses estadounidenses. El "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe quedó oficialmente en vigencia días después de reportes sobre planificación militar china para operaciones de combate en la región. El mensaje para Beijing, Moscú y regímenes adversarios en Cuba y Nicaragua resulta inequívoco.

No obstante, la administración aún debe probar que posee capacidad de atención sostenida para los esfuerzos diplomáticos y económicos de años que demanda sacar sociedades del caos y la represión. Venezuela será la prueba de si la estrategia de Trump para dominancia hemisférica puede traducirse en ventajas estratégicas reales para Estados Unidos, o si terminará como otro proyecto inconcluso que deja vidas afectadas en su estela.

Para los venezolanos dentro y fuera del país, la esperanza coexiste con la ansiedad. Como expresó una residente de Caracas a medios internacionales: "No podemos bajar la guardia porque siempre puedes terminar en prisión por disentir con el gobierno de cualquier manera". La pregunta que todos se hacen es qué forma tomará la transición y quién la liderará. La respuesta determinará si este momento representa genuinamente el amanecer de la libertad o simplemente el crepúsculo de un tirano reemplazado por otro.

 
Autor: Andy Taylor | Especialista en Política Internacional y Geopolítica
Para: 13News.info
Publicación: 4 de enero de 2026, 10:45 hs
Última actualización: 4 de enero de 2026, 10:45 hs

 
Las fuentes consultadas para este análisis incluyen declaraciones oficiales de la Casa Blanca, Departamento de Estado, reportes del Atlantic Council, Americas Quarterly, y cobertura en tiempo real de NBC News, CNN, Al Jazeera, Bloomberg, The Hill, NPR y agencias internacionales.

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