
IPC MARZO 2026: EL 3,4% QUE DESTRUYE EL RELATO DE LA DESINFLACIÓN Y CONFIRMA LA TRAMPA DEL MODELO


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
4 informes exclusivos cada mes, con el análisis de las tendencias macroeconómicas y políticas con perspectivas sobre mercados financieros y su impacto en la industria. Recomendaciones estratégicas para inversores y empresarios.
Suscripción con MERCADOPAGO
El número que cambia el diagnóstico
El dato de hoy no es una anomalía. Es una confirmación. El IPC de marzo de 2026, publicado por el INDEC esta mañana, registró una variación mensual del 3,4%, acelerando desde el 2,9% de enero y febrero. La acumulación en el primer trimestre del año alcanzó el 9,4%, y la variación interanual trepó a 32,6%. Tres meses consecutivos de aceleración en un contexto donde el tipo de cambio oficial cae en términos nominales configuran una combinación que la literatura macroeconómica reconoce con precisión: apreciación real acelerada por inflación diferencial. El ancla cambiaria no detuvo la inflación. La ralentizó y luego la soltó, mientras el tipo de cambio real seguía erosionándose.


Anatomía del 3,4%: dónde está el fuego
La desagregación del dato revela una estructura inflacionaria que trasciende el consumo masivo y penetra profundamente en los costos de infraestructura productiva. Los Regulados subieron 5,1% en el mes —la categoría de mayor incremento— impulsados por Transporte (4,1%), Vivienda y servicios públicos (3,7%) y Educación (12,1%). El IPC Núcleo, que mide la inflación sin estacionales ni regulados, registró 3,2%, apenas por debajo del nivel general. Los Estacionales, única categoría con comportamiento moderado, subieron apenas 1,0%.
La lectura desarrollista de esta estructura es precisa: cuando los Regulados superan al Núcleo en 1,9 puntos porcentuales en un solo mes, los costos de operación empresarial —energía, transporte, comunicaciones— suben más rápido que los precios que las empresas pueden trasladar. El margen operativo se comprime. Y en una economía con capacidad instalada al 53%, esa compresión no se absorbe con mayor productividad: se traslada al cierre de plantas o a la reducción de escala.
El dato de carnes: +6,9% en GBA en un mes
Entre los registros más significativos del informe figura la suba de Carnes y derivados del 6,9% en el GBA en marzo. Un kilo de carne picada común pasó de $9.521 a $10.324 entre febrero y marzo —variación mensual del 8,4%—. El cuadril avanzó 7,7%, la nalga otro 7,7%, el asado 5,5%. Estos no son datos de una canasta abstracta: son el precio de la proteína animal en la mesa de familias que destinan más del 23% de su gasto a alimentos. La inflación en alimentos del 3,4% mensual a nivel nacional —y 4,5% en el Noreste y 4,4% en el Noroeste— golpea con mayor fuerza a los deciles de menor ingreso, en regiones donde la industria local ya retrajo su empleo formal y la informalidad laboral supera el 43%.
La aceleración en contexto: la trayectoria que el modelo no puede explicar
La secuencia mensual del IPC desde abril de 2025 es la siguiente: 2,8% — 1,5% — 1,6% — 1,9% — 1,9% — 2,1% — 2,3% — 2,5% — 2,8% — 2,9% — 2,9% — 3,4%. La curva de desinflación que el programa exhibía hasta agosto de 2025 no solo se detuvo: revirtió su tendencia durante el último trimestre de ese año y aceleró en los tres primeros meses de 2026. El 3,4% de marzo es el guarismo mensual más alto desde octubre de 2025.
Esto ocurre simultáneamente con un ITCRM en torno a 85 puntos —su nivel más bajo desde el inicio del programa— y con el tipo de cambio oficial cayendo nominalmente en lo que va del año. La ecuación es aritméticamente inestable: inflación que sube, tipo de cambio que baja, competitividad que se destruye mes a mes. No es una combinación que pueda sostenerse indefinidamente sin corrección.
Los Regulados como termómetro de la segunda etapa inconclusa
La suba del 5,1% en Regulados en un solo mes —con Vivienda y servicios públicos acumulando 14% en el trimestre y 45,5% interanual— revela que el proceso de normalización tarifaria todavía no concluyó. Los precios regulados acumulan un 39% interanual, 6,4 puntos por encima del nivel general. Eso significa que el Estado sigue transfiriendo presión inflacionaria hacia adelante a través del esquema tarifario, en lugar de haberla absorbido de una vez en la corrección inicial. Cada mes de normalización tarifaria pendiente es un mes de inflación de costos que el tejido productivo debe absorber sin contar con una política activa de crédito, tecnología o desarrollo industrial que amortigüe el impacto.
Lo que el IPC de marzo certifica respecto del modelo
El artículo precedente sobre el ITCRM demostraba que el programa había consumido 39,8 de los 41,6 puntos de ventaja competitiva generados por la devaluación de diciembre de 2023. El IPC de marzo cierra ese círculo analítico con datos frescos: la inflación no convergió al 1% mensual que el oficialismo proyectaba para este trimestre. Aceleró al 3,4%. Y lo hizo en un contexto donde el tipo de cambio ya no puede cumplir función de ancla porque está cayendo en términos nominales, donde los costos de infraestructura productiva suben al 5,1% mensual, y donde no existe política industrial activa que opere como contrapeso.
La inconsistencia dinámica del modelo no es una hipótesis analítica. A partir de hoy, es un dato publicado por el propio organismo oficial de estadísticas.
Redacción 13News


La calidad del ajuste: lo que esconde el superávit del primer semestre

Infraestructura: el ajuste que se financia con el stock de capital

El ancla que empieza a ceder: la baja calidad del ajuste fiscal argentino

Todas las fichas a la economía: la macro de la foto y el país que no aparece

Todas las fichas a la economía: la macro de la foto y el país que no aparece

El ancla que empieza a ceder: la baja calidad del ajuste fiscal argentino

Infraestructura: el ajuste que se financia con el stock de capital

La calidad del ajuste: lo que esconde el superávit del primer semestre


