
HAYEK HABRÍA RECHAZADO EL PROGRAMA DE MILEI: LAS CUATRO OBJECIONES QUE NADIE EN EL GOBIERNO PUEDE RESPONDER


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El Hayek que el modelo usa
Existe un Hayek de uso oficial en la Argentina de 2026: el que diagnosticó la inflación como fenómeno monetario, el que advirtió contra el intervencionismo estatal y el que justifica la contracción del gasto público como condición necesaria para la estabilización. Esa lectura es técnicamente correcta en sus términos. El problema es que es parcial. El Hayek completo —el de Prices and Production, The Pure Theory of Capital y Denationalisation of Money— habría tenido objeciones estructurales al programa que llevan su nombre como inspiración.

Objeción 1: El rollover de deuda no es política austriaca
La operación del 15 de abril de 2026 —rollover del 127%, absorción de $2,1 billones adicionales, LECAP al 2% mensual— es una herramienta de deuda cuasifiscal que Hayek habría rechazado en su raíz. En Denationalisation of Money (1976), Hayek argumentó que el monopolio estatal sobre la emisión monetaria es la fuente primaria de todos los ciclos de expansión y contracción. La solución no era que el Estado contrajera más eficientemente su propia emisión: era eliminar ese monopolio y permitir que monedas privadas competitivas emergieran en el mercado.
Absorber pesos vía licitaciones del Tesoro para estabilizar el tipo de cambio es exactamente lo opuesto a lo que Hayek proponía: es el Estado administrando activamente la cantidad de dinero con criterios políticos —en este caso, descomprimir vencimientos antes de las elecciones de 2027— en lugar de dejar que el mercado determine orgánicamente la demanda de medios de pago. Hayek habría señalado que esa gestión discrecional, aunque contractiva, sigue siendo intervencionismo monetario con todas sus distorsiones.
Objeción 2: La destrucción de capital es irreversible
En The Pure Theory of Capital (1941), Hayek desarrolló con precisión técnica el concepto de irreversibilidad del capital. Una estructura productiva dañada —fábricas cerradas, cadenas de valor desarticuladas, capital humano emigrado— no se reconstituye simétricamente cuando la política se relaja. El tiempo y la inversión necesarios para reconstruir son sustancialmente mayores que los que tomó la destrucción.
Aplicado al programa actual: más de 22.000 empresas cerradas desde finales de 2023 y capacidad instalada industrial en torno al 53% no son variables que convergen automáticamente cuando la inflación mensual baje al 1%. Hayek habría señalado que cada mes de contracción sobre esa base deteriorada amplía la brecha entre el capital existente y el capital necesario para sostener una recuperación genuina. La paciencia que Milei le pide a la sociedad en AmCham no resuelve la irreversibilidad del capital destruido: solo acumula más destrucción mientras espera.
Objeción 3: Estabilidad nominal no es equilibrio real
En Prices and Production (1931), Hayek advirtió explícitamente que una economía puede mostrar indicadores nominales estables —tipo de cambio quieto, inflación mensual en descenso— mientras acumula distorsiones profundas en su estructura de precios relativos. La estabilidad de superficie enmascara desequilibrios reales que eventualmente se manifiestan en correcciones abruptas.
El ITCRM en 85 puntos con inflación de costos al 5,1% mensual en Regulados es exactamente ese escenario: estabilidad cambiaria nominal conviviendo con una estructura de precios relativos distorsionada por normalización tarifaria incompleta y tipo de cambio real apreciado. Hayek habría señalado que ese desequilibrio no se resuelve con más absorción monetaria: requiere que los precios relativos se acomoden libremente, lo que en el contexto argentino implica una corrección cambiaria que el programa está activamente postergando.
Objeción 4: No existe teoría del capital en el programa
La crítica más profunda que Hayek habría formulado no es técnica sino estructural: el programa carece de una teoría del capital productivo. La Escuela Austriaca no es solo teoría monetaria —es fundamentalmente una teoría del capital y del proceso de mercado como mecanismo de coordinación intertemporal de la producción. Hayek en The Pure Theory of Capital argumentó que la prosperidad sostenible surge de estructuras de capital complejas, especializadas y complementarias que se forman a través del ahorro genuino y la inversión privada orientada por señales de precios no distorsionadas.
El programa de Milei tiene política monetaria, política fiscal y política cambiaria. No tiene política de capital. No tiene una teoría de cómo el ahorro generado por el ajuste se transforma en inversión productiva que reconstruya la capacidad industrial contraída. En términos hayekianos estrictos, sin esa teoría del capital el programa es incompleto por definición: estabiliza el dinero pero no construye la estructura productiva que justificaría esa estabilización.
El veredicto hayekiano
Hayek habría reconocido en Milei el diagnóstico correcto sobre el origen monetario de la inflación argentina y la necesidad de eliminar el déficit fiscal. Pero habría rechazado el instrumento —deuda cuasifiscal administrada por el Estado— y habría señalado con precisión técnica que una contracción sin teoría del capital no produce desarrollo: produce estabilización temporaria sobre una base productiva que se deteriora mes a mes.
El Hayek completo no es un manual de ajuste. Es una teoría del proceso de mercado como constructor de capital. Esa segunda mitad del argumento está ausente del programa que lleva su nombre como inspiración.

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