Economía Redacción 13News 10/02/2026

Dólar en caída libre: el peso argentino se fortalece y la City ya habla de un piso en $1.400

El tipo de cambio oficial mayorista perforó los $1.416 mientras el Banco Central acumula 26 ruedas consecutivas comprando divisas. Los analistas proyectan calma cambiaria hasta el ingreso de la cosecha gruesa.

El mercado cambiario argentino desafía todos los pronósticos estacionales. En pleno febrero, cuando históricamente la demanda de pesos se debilita, el dólar oficial mayorista retrocedió hasta $1.416 y amplió al 11% la brecha respecto del techo de la banda de flotación. La cotización acumula una baja nominal de 2,7% en lo que va de 2026, en sintonía con una apreciación regional impulsada por la debilidad de la moneda estadounidense a escala global. Los operadores de la City actualizan sus estimaciones y fijan un nuevo soporte técnico en la zona de $1.400.

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El BCRA compra reservas a un ritmo récord sin frenar la caída del tipo de cambio

Lo más llamativo del fenómeno es que la racha bajista persiste a pesar de la intervención compradora del Banco Central. La entidad que preside Santiago Bausili encadena 26 jornadas consecutivas adquiriendo divisas para engrosar las reservas internacionales, con un acumulado de US$ 1.650 millones desde el primer día hábil del año.

Según estimaciones del equipo económico, si la autoridad monetaria no hubiera realizado esas compras, el precio oficial habría descendido hasta los $1.300 durante enero. La presión compradora del Central, que en condiciones normales empujaría la cotización al alza, resulta insuficiente para contrarrestar el aluvión de oferta privada que inunda el mercado de cambios.

Exportaciones, deuda corporativa y minería: las tres fuentes de la "lluvia verde"

El operador cambiario Gustavo Quintana describió un mercado donde el flujo de divisas supera ampliamente la demanda privada. Las fuentes de oferta son múltiples y simultáneas: liquidaciones del complejo agroexportador, ingresos provenientes de la minería y la energía, y un factor relativamente novedoso que ganó protagonismo en los últimos meses.

Se trata de los dólares generados por las colocaciones de deuda que empresas y provincias argentinas concretaron en mercados internacionales. Esos fondos, emitidos en moneda extranjera, ingresan progresivamente al circuito local a medida que los emisores necesitan convertirlos a pesos para afrontar gastos operativos e inversiones domésticas. Los especialistas anticipan que este flujo se mantendrá activo durante las próximas semanas.

A este combo se agregan los anuncios vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que generan expectativa de mayores ingresos de capital en el mediano plazo y refuerzan la percepción de estabilidad cambiaria.

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Proyecciones de febrero: techo en $1.500, piso recalibrado en $1.400

Los analistas de la City mantienen los $1.500 como valor máximo estimado para el dólar oficial mayorista durante febrero. Sin embargo, la perforación del soporte anterior en $1.450 obligó a recalcular el piso del rango operativo.

El economista Gustavo Ber considera que la cotización no debería descender significativamente por debajo de los mínimos registrados este lunes. "La mayor oferta actual y la expectativa de flujos futuros presionan a la baja, pero antes de que perfore los $1.400 el Central probablemente aceleraría sus compras de reservas, lo que sostendría o elevaría el precio", explicó. En su visión, ese umbral funcionará como soporte durante las próximas semanas.

El analista Gastón Lentini complementa esa lectura señalando que sin la intervención compradora del BCRA, la oferta privada habría llevado al tipo de cambio a niveles aún más deprimidos, con efectos negativos sobre la competitividad y la actividad productiva.

Círculo virtuoso: múltiples herramientas para sostener la calma

El asesor financiero José Ignacio Bano identifica un escenario favorable que combina factores internos y externos. Además de las fuentes de oferta ya mencionadas, destaca la debilidad estructural del dólar a nivel mundial como un elemento que beneficia a las monedas emergentes.

"Todo apunta a que la divisa estadounidense no protagonizará sobresaltos en el corto plazo", evalúa Bano. No obstante, introduce una señal de cautela: "Hace un mes proyectábamos una cosecha gruesa abundante, pero la falta de precipitaciones recientes genera cierta incertidumbre sobre los rindes finales".

El Gobierno cuenta con un arsenal de instrumentos para administrar la coyuntura cambiaria. Puede modular el ritmo de compras de reservas del Central, intervenir en el mercado de futuros para anclar expectativas o, en un escenario extremo, suspender temporalmente las adquisiciones de divisas si necesitara contener una apreciación excesiva del peso.

Bano observa además que a medida que la cotización se distancia del límite superior de la banda, los retrocesos adicionales encuentran mayor resistencia. La dinámica sugiere que el tipo de cambio podría estabilizarse en un rango estrecho entre $1.400 y $1.450 hasta que el ingreso masivo de divisas de la campaña sojera defina la dirección del próximo movimiento.

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El contexto macro que explica la fortaleza del peso

La tranquilidad cambiaria no opera en el vacío. El Banco Central acumula reservas a un ritmo que supera las expectativas del acuerdo con el FMI, cuya segunda revisión se desarrolla esta semana con técnicos del organismo en Buenos Aires. El superávit fiscal primario de 1,4% del PBI refuerza la confianza inversora, y el acuerdo comercial reciente con Estados Unidos alimenta la perspectiva de mayores flujos de inversión extranjera directa.

Sin embargo, la fortaleza del peso tiene su contracara. Un tipo de cambio apreciado encarece la producción local en dólares, presiona los márgenes del sector exportador no agrícola y complica la competitividad industrial justo cuando el Gobierno busca aprobar una reforma laboral diseñada para reducir costos de contratación. La tensión entre estabilidad cambiaria y competitividad productiva promete dominar el debate económico del primer semestre.

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