Economía Gustavo Rodolfo Reija-CEO Netia Group 17/02/2026

Carry trade y bonos CER: la estrategia que pocos conocen para ganar con el dólar en mínimos

 
El billete verde cotiza en su valor nominal más bajo desde noviembre de 2025. Los operadores de la City reconfiguran carteras entre instrumentos en pesos, cobertura inflacionaria y activos dolarizados. Guía para no quedarse afuera.

Por Gustavo Rodolfo Reija, CEO de Netia Group | 13News.info | 17 de febrero de 2026


El tipo de cambio perforó niveles que pocos anticipaban hace apenas semanas. Con el dólar oficial operando entre 1415 y 1420 pesos en las principales entidades bancarias, el MEP prácticamente empatado en 1420 y el paralelo rondando los 1440 pesos, los inversores enfrentan una disyuntiva crucial: aprovechar la cotización deprimida para dolarizarse o capitalizar el diferencial de tasas mientras dure la calma cambiaria.

El carry trade recupera protagonismo en un mercado de dólar planchado

La estrategia de carry trade vuelve a dominar las conversaciones en las mesas de operaciones financieras. Su lógica resulta sencilla: colocar capital en instrumentos denominados en pesos que rinden tasas superiores al avance esperado del tipo de cambio. Si la cotización del billete verde avanza menos del 2,75% mensual que ofrecen determinadas letras del Tesoro, el inversor obtiene rentabilidad positiva medida en moneda dura.

El escenario macroeconómico favorece esta apuesta durante el primer trimestre. La autoridad monetaria acumula adquisiciones superiores a los 2000 millones de dólares, lo que refuerza su capacidad de intervención ante eventuales sobresaltos. A partir de abril, la liquidación de divisas proveniente de la cosecha gruesa agregaría presión bajista adicional sobre el tipo de cambio.

Lecaps y Boncaps: las estrellas de la renta fija en pesos

Entre los instrumentos más demandados se destacan las Letras Capitalizables del Tesoro Nacional con vencimientos en el tramo medio de la curva. Algunas emisiones con vencimiento en 2026 ofrecen tasas nominales anuales que oscilan entre el 33,8% y el 34,8%. Para quienes aceptan mayor duración, ciertos Bonos Capitalizables extienden rendimientos hasta el 37% anual.

La clave reside en evaluar si esas tasas compensan el riesgo inflacionario y cambiario. Con un IPC de enero que marcó 2,9% mensual y sorprendió al alza respecto de las proyecciones privadas, la ecuación del carry trade exige monitoreo permanente. Cada décima de punto que se desvíe la inflación modifica la rentabilidad real del posicionamiento en pesos.

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Bonos CER: el refugio ante la inercia inflacionaria que nadie quiere admitir

El dato de precios de enero funcionó como un recordatorio incómodo. Desde mediados de 2025, los registros mensuales no logran consolidar una secuencia descendente sostenida. Esa inercia inflacionaria impulsa la demanda de títulos que ajustan por el Coeficiente de Estabilización de Referencia, instrumentos cuyo capital se actualiza automáticamente siguiendo la evolución del nivel general de precios.

La métrica fundamental para evaluar estos activos es el breakeven de inflación: la tasa implícita que iguala el rendimiento de un bono indexado con uno a tasa fija comparable. Según estimaciones que circulan en las mesas, la inflación descontada por estos títulos para 2026 rondaría el 25,8%, mientras que relevamientos privados la ubican entre el 22,9% y el 24%. Esa brecha determina si la cobertura resulta cara o todavía ofrece valor.

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Tramo corto versus tramo largo: dónde ubicarse según el perfil de riesgo

El consenso emergente privilegia posiciones en bonos CER de vencimiento cercano, aquellos que expiran durante 2026 o principios de 2027. Si febrero y marzo traen registros inflacionarios elevados por recomposición tarifaria y ajustes estacionales en servicios y educación, estos títulos capturan el impacto sin comprometer al inversor con duraciones prolongadas.

El tramo medio genera mayor controversia. Emisiones con vencimiento hacia finales de 2027 ya incorporaron buena parte del escenario inflacionario esperado, lo que reduce el margen de sorpresa positiva. Para esos plazos, varios operadores prefieren rotar hacia tasa fija apostando a que la desinflación terminará materializándose en el segundo semestre.

En la porción larga de la curva, títulos con vencimiento entre 2028 y 2038 ofrecen rendimientos reales que comprimieron significativamente respecto de semanas previas. Esa compresión refleja una demanda sostenida, pero también advierte que el potencial de apreciación se redujo. La sensibilidad de estos instrumentos a cambios en expectativas o decisiones de política monetaria los convierte en apuestas de mayor volatilidad.

Renta variable y activos dolarizados: alternativas para perfiles agresivos

Quienes buscan exposición al riesgo encuentran opciones tanto en el mercado accionario local como en papeles estadounidenses accesibles mediante Certificados de Depósito Argentinos. Compañías del sector energético doméstico proyectan apreciaciones considerables hacia fin de año. En el segmento internacional, algunas tecnológicas de gran capitalización cotizan con descuentos atribuibles más al sentimiento sectorial que a fundamentos deteriorados.

Para perfiles conservadores que prefieren dolarizar, las Obligaciones Negociables corporativas de empresas con balances sólidos rinden entre 7% y 7,5% anual en moneda dura, una alternativa que combina protección cambiaria con generación de renta.

El escenario actual premia la selectividad y castiga las apuestas lineales. La combinación de inflación persistente, tipo de cambio comprimido y tasas reales elevadas genera un tablero donde cada decisión de portafolio requiere calibración fina entre cobertura, rendimiento y horizonte temporal.

Última actualización: 17/02/2026 - 11:00hs



⚠️ Descargo de responsabilidad: Este artículo expresa exclusivamente la opinión de su autor, Gustavo Rodolfo Reija, CEO de Netia Group, y tiene carácter estrictamente informativo y analítico. No constituye, bajo ninguna circunstancia, asesoramiento financiero, recomendación de inversión ni oferta de compra o venta de activos financieros. Las decisiones de inversión son responsabilidad exclusiva de cada individuo, quien debería consultar con un asesor financiero profesional matriculado antes de realizar cualquier operación. Rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros.

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