Economía Redacción 13News 23/04/2026

EMAE febrero 2026: la economía argentina cayó 2,1% y la industria se desploma 8,7%

Los datos oficiales de febrero 2026 validan el diagnóstico que los indicadores sectoriales anticipaban desde noviembre: la manufactura perforó los mínimos de la recesión 2024 mientras el Gobierno celebra un crecimiento que solo existe en la minería y el campo

El INDEC acaba de confirmar lo que los datos sectoriales venían anticipando desde noviembre: la recuperación económica argentina perdió impulso de manera acelerada y febrero de 2026 marcó una caída interanual del 2,1% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Pero el dato agregado, con ser negativo, no captura la verdadera dimensión del problema. La desagregación sectorial revela una economía partida en dos, donde los sectores extractivos y primarios sostienen una ilusión de estabilidad mientras el aparato productivo industrial y comercial se contrae a tasas que evocan los peores meses de 2024.

Una caída que no es accidental

El índice desestacionalizado registró una contracción del 2,6% respecto a enero, la mayor caída mensual desde diciembre de 2023, cuando el ajuste inicial del programa económico golpeó de lleno la actividad. La serie tendencia-ciclo, que filtra la volatilidad de corto plazo, muestra una variación positiva de apenas 0,1%, confirmando que la economía se encuentra en un virtual estancamiento desde julio de 2025, cuando el componente tendencial comenzó a desacelerar de manera sostenida.

El acumulado del primer bimestre 2026 respecto al mismo período de 2025 ya se ubica en terreno negativo: -0,2%. Esta cifra contrasta dramáticamente con el acumulado de +4,4% que exhibía 2025 al cierre del año, y plantea un interrogante central para la gestión económica: ¿estamos frente a un tropiezo transitorio o ante el agotamiento del modelo de recuperación basado exclusivamente en la estabilización financiera?

La fractura productiva: dos argentinas en un solo índice

Los datos sectoriales de febrero exponen con brutal claridad la dualidad estructural de la economía argentina. De los quince sectores que componen el EMAE, ocho registraron subas interanuales y siete cayeron. Pero la lectura relevante no está en la cantidad sino en la composición y la incidencia.

Los sectores que crecieron son, en su mayoría, actividades de baja generación de empleo formal y escaso encadenamiento productivo. Pesca lideró con un 14,8% interanual, seguida de Explotación de minas y canteras con 9,9% y Agricultura, ganadería, caza y silvicultura con 8,4%. La intermediación financiera sumó un 6,0%. Entre estos cuatro sectores, la incidencia positiva total alcanzó 1,05 puntos porcentuales.

Del otro lado, la Industria manufacturera se desplomó 8,7% interanual — su peor registro desde la salida de la recesión de 2024 — y le restó 1,26 puntos porcentuales al EMAE general. Comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%, sustrayendo 0,91 puntos adicionales. Solo estos dos sectores, que concentran la mayor parte del empleo privado formal del país, restaron 2,17 puntos porcentuales a la variación del EMAE.

La industria: de la recuperación al retroceso

La trayectoria del sector manufacturero merece un análisis detallado. Tras registrar tasas positivas entre enero y junio de 2025 — con un pico de 8,0% interanual en abril y junio — la industria comenzó a contraerse en julio (-1,0%) y no ha logrado revertir la tendencia. Las caídas se aceleraron progresivamente: -4,6% en agosto, -0,7% en septiembre, -2,9% en octubre, -8,1% en noviembre, -4,1% en diciembre, -2,7% en enero de 2026 y ahora -8,7% en febrero.

El índice manufacturero de febrero 2026 (98,5 puntos, base 2004=100) se ubica por debajo del nivel de febrero de 2024 (102,7), cuando la economía transitaba el piso de la recesión post-ajuste. Dicho de otro modo, la industria argentina no solo devolvió toda la recuperación de 2025 sino que perforó los mínimos previos.

El espejismo del crecimiento extractivo

Desde una perspectiva desarrollista, el patrón sectorial de febrero 2026 ilustra con precisión los riesgos de una estrategia económica que apuesta a la estabilización nominal sin política industrial activa. El crecimiento se concentra en sectores primarios y extractivos — minería, pesca, agro — que responden a precios internacionales, condiciones climáticas y ciclos de inversión de largo plazo con escasa vinculación a la política macroeconómica doméstica.

Mientras tanto, los sectores que generan empleo urbano, demanda interna y valor agregado — manufactura, comercio, construcción — operan como variable de ajuste de un esquema donde el tipo de cambio apreciado erosiona competitividad, el crédito privado sigue deprimido en torno al 15% del PIB, y la demanda salarial real no logra recuperar los niveles previos al ajuste.

La caída del 6,0% en Electricidad, gas y agua — proxy de actividad económica general y consumo energético productivo — y la contracción del 4,2% en Impuestos netos de subsidios refuerzan la lectura de una economía donde el nivel de actividad transaccional se deteriora.

¿Qué viene?

El dato de febrero plantea un escenario desafiante para el primer semestre de 2026. Las bases de comparación del segundo trimestre de 2025 son elevadas (variaciones interanuales de +7,8%, +5,2% y +6,3% entre abril y junio), lo que implica que mantener las tasas actuales de actividad arrojaría caídas interanuales significativas en los próximos meses.

La pregunta de fondo es si el Gobierno cuenta con instrumentos para revertir esta dinámica dentro del marco de su programa económico o si la contracción productiva es, en rigor, el costo estructural de un modelo de estabilización que prioriza el ancla cambiaria y el equilibrio fiscal sobre la reactivación del aparato productivo.

Los datos del EMAE de marzo 2026, que el INDEC publicará el 21 de mayo, serán determinantes para confirmar si febrero fue un dato atípico o el inicio de una nueva fase recesiva. Los indicadores adelantados de producción industrial, consumo de cemento y recaudación de IVA DGI de marzo y abril — que ya circulan en forma preliminar — no sugieren un rebote significativo.

Argentina enfrenta, otra vez, el dilema clásico de su historia económica: la estabilidad nominal puede coexistir con el estancamiento productivo durante un tiempo, pero no indefinidamente. Sin una segunda fase de política económica que incorpore instrumentos activos de desarrollo productivo, crédito y competitividad, el riesgo de consolidar una estructura económica reprimarizada y expulsora de empleo industrial deja de ser una hipótesis académica para convertirse en el dato duro que publica el INDEC cada mes.


Redacción 13News - Fuente: INDEC — Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), febrero 2026. Informes técnicos Vol. 10, n° 101. Publicado el 22 de abril de 2026.

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