Guerra Israel-Irán: ¿A cuanto puede llegar el precio del Petróleo?


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
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La intensificación del conflicto armado entre Israel e Irán ha activado todas las alarmas en los mercados financieros internacionales, donde los analistas evalúan múltiples escenarios que podrían derivar en disrupciones económicas significativas a escala planetaria. Las consecuencias potenciales van desde incrementos moderados en el precio del crudo hasta crisis energéticas que amenazarían la estabilidad económica mundial.
Los especialistas de Lazard Geopolitical Advisory han desarrollado un análisis exhaustivo que contempla 5 escenarios distintos, cada uno con implicaciones particulares para la economía global. La evolución, características y duración de la respuesta iraní constituyen los factores determinantes para evaluar el alcance real del impacto en los mercados internacionales.
El primer escenario, considerado el más probable por los expertos, contempla un ataque directo iraní contra territorio israelí. Esta situación provocaría un incremento inmediato en los precios del petróleo de entre 10 y 20 dólares por barril, generando simultáneamente un encarecimiento generalizado de la energía y diversos productos básicos en toda la región. Las repercusiones se extenderían más allá de las fronteras inmediatas del conflicto, afectando las cadenas de suministro regionales.


La segunda posibilidad analizada involucra ataques iraníes dirigidos específicamente contra infraestructura militar o diplomática estadounidense ubicada en territorio de Medio Oriente. Este desarrollo elevaría considerablemente las tensiones geopolíticas y podría impulsar los precios del crudo hasta los 80 o 90 dólares por barril. Los riesgos asociados a este escenario se clasifican como medios a altos para los mercados globales, dada la probabilidad de escalada que implicaría la participación directa de activos estadounidenses.
Un tercer escenario, más severo aunque menos probable, contempla ataques dirigidos contra la infraestructura energética del Golfo Pérsico. En esta situación, los precios del petróleo podrían dispararse dramáticamente hasta alcanzar una banda de entre 85 y 105 dólares por barril. Las consecuencias incluirían un incremento sustancial en las expectativas inflacionarias a nivel mundial, creando presiones adicionales sobre las economías desarrolladas y emergentes.
Sin embargo, el escenario más catastrófico identificado por los analistas involucra la interrupción o cierre completo del Estrecho de Ormuz, ruta marítima fundamental para las exportaciones energéticas de Medio Oriente. Esta eventualidad, aunque considerada improbable, podría provocar un aumento explosivo en los precios del petróleo hasta los 120 dólares por barril, desencadenando una crisis inflacionaria de proporciones críticas.
El cierre del Estrecho de Ormuz tendría ramificaciones devastadoras para las cadenas de suministro globales, considerando que aproximadamente el 20% del petróleo mundial transita por esta vía. No obstante, los expertos anticipan que incluso este escenario extremo sería de duración limitada, ya que probablemente desencadenaría una intervención militar estadounidense orientada a restablecer las rutas marítimas comerciales.
Los movimientos iniciales del mercado petrolero ya reflejaron la sensibilidad ante estos desarrollos. Durante el inicio del ataque israelí, los precios del crudo experimentaron un incremento superior al 13%, para posteriormente ceder posiciones y cerrar con ganancias del 7% en los contratos con entrega en julio, mientras Teherán articulaba su respuesta contra Tel Aviv.
Oxford Economics aporta una perspectiva complementaria, caracterizando las tensiones de Medio Oriente como un shock adverso adicional para una economía mundial ya debilitada. Sus modelos econométricos sugieren que incluso el resultado más negativo tendría un impacto manejable sobre la actividad económica planetaria, aunque las implicaciones variarían según las regiones.
En el escenario más adverso proyectado por Oxford Economics, el Producto Bruto Interno mundial se situaría aproximadamente 0,3% por debajo del escenario base para 2026, reduciendo el crecimiento económico en 0,1% tanto para 2025 como para 2026. Estados Unidos y la Eurozona enfrentarían impactos ligeramente superiores, con crecimientos del PBI 0,4% y 0,5% respectivamente por debajo del escenario base durante el próximo año.
La problemática más compleja surge en relación con las presiones inflacionarias resultantes del encarecimiento energético. Si los precios del petróleo alcanzaran los 130 dólares por barril como consecuencia del cierre del Estrecho de Ormuz, la inflación estadounidense podría alcanzar un pico cercano al 6%, mientras que en la Eurozona la inflación podría duplicar el objetivo establecido por el Banco Central Europeo.
Esta situación plantearía un dilema significativo para los bancos centrales mundiales. Dado el contexto económico incierto actual, Oxford Economics considera dudoso que las autoridades monetarias respondan rápidamente a un repunte inflacionario mediante incrementos en las tasas de interés. Sin embargo, un aumento inflacionario significativo podría persuadirlos a posponer nuevos recortes de tipos hasta principios de 2026, minimizando el riesgo de efectos inflacionarios de segunda ronda.
La consultora global identifica 3 escenarios adversos específicos que permiten dimensionar las posibles consecuencias económicas. El primero contempla desescalada y sanciones contra Irán, elevando el precio del crudo a 75 dólares. El segundo involucra la paralización de la producción iraní, impulsando el barril hasta 90 dólares. El tercero, más extremo, considera el cierre del Estrecho de Ormuz con precios alcanzando los 130 dólares por barril.
Los mercados asiáticos y europeos han mostrado signos de recuperación tras la volatilidad inicial, mientras que el petróleo experimentó descensos ante expectativas de una posible tregua. No obstante, las acciones argentinas cerraron con bajas de hasta 3,3%, contrastando con el comportamiento de Wall Street.
La situación actual exige monitoreo constante, considerando que la evolución del conflicto podría modificar sustancialmente las proyecciones económicas. Los analistas mantienen vigilancia sobre los desarrollos geopolíticos, reconociendo que la estabilidad de los mercados energéticos globales depende críticamente de la capacidad de las partes involucradas para evitar una escalada que comprometa las rutas comerciales fundamentales para el suministro energético mundial.
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