
Salarios en picada: La estrategia del gobierno para bajar la inflación licuando ingresos


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En un contexto económico cada vez más complejo, el gobierno de Javier Milei parece haber encontrado en la caída de los salarios una de sus estrategias para combatir la inflación. Sin embargo, tal como lo demuestran los últimos datos del INDEC y las opiniones de diversos especialistas, esta medida no solo es ineficaz, sino que también resulta profundamente injusta y contraproducente para el desarrollo del país.
Según el informe salarial del INDEC, en enero los salarios subieron un 191,5% interanual, mientras que los precios se dispararon un 254,2% en el mismo período. Esto se traduce en una caída real del 18% en los ingresos de los trabajadores, siendo el sector público el más afectado con una baja del 24,3%.
La negativa del ministro de Economía, Luis Caputo, a homologar la paritaria del gremio de camioneros, que había acordado un aumento del 25% para marzo y un 20% para abril, evidencia la intención del gobierno de utilizar los salarios como ancla inflacionaria. Sin embargo, como señala Guido Zack, director de Economía en el centro de investigación Fundar, esta es "la peor manera de bajar la inflación", ya que afecta al crecimiento, la distribución de los ingresos y la pobreza.

Resulta llamativo el cambio de postura de Javier Milei, quien al inicio de su mandato defendía la libertad de las paritarias y rechazaba cualquier intento de fijar topes o acuerdos más allá de lo negociado entre empresarios y trabajadores. Ahora, su gobierno parece empeñado en imponer un programa de estabilización "a cómo dé lugar, caiga quién caiga", sin considerar las consecuencias a largo plazo.
La falta de predisposición del oficialismo para generar una política de ingresos que modere el efecto de la devaluación, la puja distributiva y la inercia inflacionaria es otro aspecto preocupante. Como bien indica Zack, esta medida no tiene costo fiscal, por lo que su ausencia resulta aún más incomprensible.
Además, el gobierno ha optado por ajustar en áreas que no guardan relación directa con la baja de la inflación, pero sí con una política de desarrollo, como ciencia y tecnología. Esto demuestra una visión cortoplacista y una falta de compromiso con el crecimiento sostenible del país.
Es importante recordar, tal como lo señala Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, que en los últimos nueve años se ha producido una pérdida del salario en la estructura de costos. Por lo tanto, atribuir la culpa de la inflación a los salarios es "perverso", especialmente cuando hay precios que han subido hasta un 150% en solo cuatro meses.
En definitiva, la estrategia del gobierno de deprimir los salarios para bajar la inflación no solo es ineficaz, sino también injusta y contraproducente. Es momento de que el oficialismo reconsidere su enfoque y busque soluciones que no perjudiquen a los trabajadores ni comprometan el futuro del país. De lo contrario, estaremos ante una política económica fallida que solo profundizará la crisis y la desigualdad social.


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