FMI Modera el Ímpetu Libertario: "El Fin del Cepo Debe Ser Gradual"
El Fondo Monetario Internacional acaba de enviar un mensaje claro al gobierno de Milei: el camino hacia la liberación cambiaria requiere cautela y gradualismo. En un giro significativo, el organismo elogia los logros pero advierte sobre los riesgos de movimientos precipitados.
La entidad multilateral reconoce avances notables:
- Primer superávit fiscal en 16 años
- Recomposición de reservas
- Desinflación más rápida de lo previsto
- Signos tempranos de estabilización económica
Sin embargo, el mensaje central es de prudencia. Luis Cubeddu, quien lidera la misión argentina tras el distanciamiento de Rodrigo Valdés, enfatizó la necesidad de un levantamiento "muy calibrado" de las restricciones cambiarias, sugiriendo que la velocidad importa tanto como la dirección.
Los números proyectados dibujan un panorama mixto:
- Contracción del 3,5% en 2024
- Rebote del 5% para 2025
- Inflación bajando a 45% fin de 2025
- Deuda/PBI cayendo de 155% a 78,5%
El ajuste fiscal muestra resultados contundentes: el gasto público se redujo del 35,3% al 30,2% del PBI, logrando un superávit primario del 1,8%, único en Sudamérica. Para 2025, el Fondo proyecta que este superávit alcanzará el 2,9%, también líder regional.
Las conversaciones para un nuevo programa avanzan entre bambalinas. Caputo inició gestiones para obtener fondos frescos, aunque Cubeddu mantiene la discreción: "Esperamos dar más información en las próximas semanas", señaló.
La evaluación del FMI sobre las políticas de Milei es matizada:
- Elogia la velocidad de la desinflación
- Advierte sobre recuperación desigual
- Pide evolución en política monetaria
- Sugiere ajustes en frente cambiario
El organismo parece trazar una hoja de ruta clara: mantener el rumbo pero moderar el paso. La estabilización macroeconómica avanza, pero la fragilidad de la recuperación exige un manejo quirúrgico de las variables económicas.
Esta postura del Fondo podría tensionar la relación con un gobierno que ha hecho de la velocidad su marca registrada. El desafío será encontrar un equilibrio entre el gradualismo que sugiere el organismo y la impaciencia reformista del equipo económico.
El mensaje entre líneas es claro: el fin del cepo es deseable pero debe ser parte de una estrategia integral que no comprometa los logros alcanzados. La pregunta ya no es si liberar el mercado cambiario, sino cómo y cuándo hacerlo sin desestabilizar una economía que apenas empieza a mostrar signos vitales positivos.