A un año del gobierno de Milei, las negociaciones con el FMI entran en fase decisiva para eliminar el cepo cambiario
El gobierno argentino intensifica sus esfuerzos diplomáticos con el Fondo Monetario Internacional en las últimas semanas del 2024, buscando fortalecer las reservas del Banco Central y establecer las condiciones necesarias para desmantelar el control cambiario. La administración de Javier Milei envió una delegación de alto nivel a Washington, encabezada por el viceministro José Luis Daza, en lo que podría marcar un punto de inflexión en la relación con el organismo multilateral.
El primer año de gestión libertaria estuvo caracterizado por una recalibración significativa del programa heredado. Tras la victoria electoral, el equipo económico liderado por Luis Caputo estableció metas más ambiciosas que las originalmente contempladas por el Fondo, particularmente en el frente fiscal. Este giro hacia la austeridad, que incluyó el compromiso de alcanzar un superávit primario y cesar la emisión monetaria para financiar al Tesoro, generó respaldos y controversias.
A pesar del apoyo general del FMI a la orientación del programa económico, surgieron tensiones respecto a la composición del ajuste fiscal. El organismo expresó preocupación por la concentración de los recortes en el gasto previsional, lo que derivó en fricciones públicas con Rodrigo Valdés, director del Departamento del Hemisferio Occidental. Este desencuentro llevó eventualmente a su reemplazo como interlocutor principal con Argentina, aunque mantuvo su posición en el Fondo.
La agenda inmediata presenta desafíos significativos. Quedan pendientes dos evaluaciones cruciales: la novena revisión, que examina el cumplimiento de las metas de junio en reservas y resultado fiscal, y la décima, correspondiente a septiembre, donde las reservas netas del Banco Central habrían quedado aproximadamente USD 2.000 millones por debajo del objetivo establecido. El equipo económico explora la posibilidad de unificar ambas revisiones para destrabar un desembolso superior a USD 1.000 millones.
El panorama político estadounidense podría influir significativamente en las negociaciones. Alejandro Werner, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, sugiere que una eventual victoria de Donald Trump en las próximas elecciones presidenciales podría facilitar un acuerdo más flexible con Argentina. El poder de veto del 16% que Estados Unidos mantiene en el directorio del organismo resulta crucial para cualquier modificación sustancial del programa.
La deuda pendiente con el Fondo asciende a USD 45.000 millones, con vencimientos programados entre 2026 y 2032. El actual programa Extended Fund Facility, iniciado en 2022, concluye a fin de año tras haber servido principalmente para refinanciar los pagos del acuerdo Stand By de 2018. La administración Milei busca ahora un nuevo marco que permita no solo cumplir con estos compromisos sino también fortalecer las reservas para avanzar hacia la normalización cambiaria.
El equipo económico mantiene comunicación constante con el organismo, centrando las discusiones en la estrategia cambiaria futura. La misión técnica encabezada por Daza, junto al secretario de Finanzas Pablo Quirno y el vicepresidente del Banco Central Vladimir Werning, busca generar consensos sobre los próximos pasos del programa económico.
La evolución de estas negociaciones podría definir la velocidad y el alcance de la eliminación del cepo cambiario, una medida considerada crucial para normalizar la economía argentina. El resultado dependerá tanto de la capacidad del gobierno para cumplir con las metas acordadas como de la flexibilidad que muestre el FMI para adaptar el programa a las necesidades específicas del país en esta etapa de transición económica.