Economía 13News-Economía 03/05/2025

Gobierno intensifica control sobre paritarias: Comercio en la mira por superar tope del 1% mensual

El Ministerio de Economía ha redoblado sus esfuerzos para mantener los aumentos salariales por debajo del 1% mensual, poniendo bajo escrutinio el reciente acuerdo paritario firmado por la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS)

El Ministerio de Economía ha redoblado sus esfuerzos para mantener los aumentos salariales por debajo del 1% mensual, poniendo bajo escrutinio el reciente acuerdo paritario firmado por la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS). El convenio, que establece un incremento del 5,4% distribuido en tres tramos mensuales (1,9% en abril, 1,8% en mayo y 1,7% en junio), excede la pauta oficial y enfrenta el riesgo de no ser homologado por la Secretaría de Trabajo.

Esta situación reviste particular importancia considerando que Armando Cavalieri, titular del sindicato mercantil, ha mantenido históricamente una postura dialoguista con todas las administraciones durante sus cuatro décadas al frente del gremio. Incluso con el gobierno de Javier Milei, Cavalieri venía alineando sus acuerdos paritarios a las directrices económicas oficiales.

Desde el sindicato justifican el incremento acordado argumentando que la inflación de marzo, que alcanzó el 3,7%, profundizó el desfase salarial en el sector. Según voceros gremiales, los porcentajes pactados con las cámaras empresariales "no son exagerados" considerando el contexto inflacionario actual.

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Sin embargo, Luis Caputo mantiene una visión diferente. El ministro de Economía, respaldado por proyecciones de consultoras privadas que anticipan una desaceleración inflacionaria para abril (en torno al 3%), considera fundamental que tanto precios como salarios se mantengan por debajo del índice de costo de vida para consolidar la tendencia descendente de la inflación.

La estrategia del equipo económico para disciplinar a los sindicatos que firmen acuerdos superiores a la pauta establecida ha sido consistente: la no homologación de los convenios. Esta política ha generado tensiones crecientes con el movimiento sindical, incluyendo gremios tradicionalmente moderados como Comercio.

La relevancia del acuerdo del sector mercantil trasciende el ámbito específico de la actividad. Con aproximadamente 1.200.000 trabajadores alcanzados, este convenio suele establecer referencias salariales para numerosos sectores de la economía. Además, un eventual endurecimiento de la postura de Cavalieri podría significar un punto de inflexión en la relación entre el gobierno libertario y el sindicalismo dialoguista.

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La tensión por los topes paritarios constituye actualmente el principal factor de cohesión dentro del movimiento sindical. Héctor Daer, cotitular de la CGT y secretario general del sindicato de Sanidad, expresó durante la reciente marcha por el Día del Trabajador que "no puede haber libertad de precios y paritarias pisadas", sintetizando el malestar generalizado en el ámbito gremial.

El propio Daer experimentó restricciones similares cuando su paritaria para el período octubre-diciembre (11,4% en tres tramos) no recibió homologación oficial por superar la pauta establecida. En la siguiente negociación, el dirigente implementó una estrategia alternativa para adaptarse a los requerimientos gubernamentales: firmó un incremento del 5,2% distribuido en tres meses (febrero-abril), pero excluyendo cualquier mejora durante enero, lo que permitió compensar la diferencia en el cómputo semestral.

Un camino similar recorrió Luis Barrionuevo con la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de Argentina (UTHGRA). Ante presiones oficiales, el sindicato aceptó en febrero rediseñar su acuerdo original del 16% cuatrimestral, transformándolo en un incremento del 7,6% distribuido en seis meses. Esta modificación significó reducir progresivamente los aumentos mensuales desde el 5% y 6% iniciales hasta alcanzar el 0,5% en mayo, conforme a los lineamientos de Economía.

Funcionarios libertarios proponen un cambio paradigmático en la negociación salarial. Según explicó un integrante del gobierno, "la paritaria tiene que ir para abajo de la banda y después está el salario más alto, que es el que se le paga a los mejores". Esta visión promueve que los sindicatos negocien salarios básicos más moderados, otorgando a las empresas margen para premiar diferencialmente al personal más productivo.

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Esta propuesta representa una transformación cultural en la tradición paritaria argentina, desvinculando las negociaciones salariales del índice inflacionario como referencia principal. Sin embargo, dirigentes cegetistas señalan que tal enfoque podría considerarse únicamente en un contexto de inflación consistentemente declinante. Tras el repunte inflacionario de marzo, y sin garantías concretas sobre su evolución futura, los líderes sindicales muestran resistencia a firmar acuerdos restrictivos.

La situación se complica adicionalmente por el calendario electoral sindical. Durante este año, aproximadamente veinte organizaciones gremiales relevantes celebrarán comicios internos, circunstancia que reduce significativamente el margen de maniobra de sus dirigentes para aceptar incrementos salariales inferiores a la inflación. Ningún candidato a la reelección puede garantizar el respaldo de sus afiliados si los salarios continúan perdiendo poder adquisitivo.

El escenario podría agravarse considerando que la mayoría de los sindicatos prepara reclamos para reabrir negociaciones paritarias tras confirmarse la inflación de marzo. Un relevamiento oficial de la propia Secretaría de Trabajo, difundido poco antes del dato del INDEC, reveló que de 23 acuerdos firmados por los principales gremios para el primer trimestre del año, solo dos lograron incrementos superiores a la inflación del período.

La persistencia del Ministerio de Economía en restringir los aumentos al 1% mensual anticipa un conflicto inevitable con el movimiento sindical. Si finalmente el acuerdo de Comercio no recibe homologación oficial, la CGT podría avanzar hacia su cuarto paro general contra la administración Milei, evidenciando el agotamiento de los canales de diálogo con un sector tradicionalmente moderado del sindicalismo argentino.

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Este endurecimiento de la política salarial gubernamental ocurre mientras diversos indicadores macroeconómicos muestran comportamientos divergentes. Por un lado, los mercados financieros han reaccionado positivamente a la reciente flexibilización cambiaria, con los ADRs argentinos experimentando alzas significativas y el riesgo país estabilizándose en torno a 741 puntos básicos. Simultáneamente, el sector exportador muestra signos de recuperación, con liquidaciones que alcanzaron US$2.524 millones durante abril, representando incrementos del 32% interanual y 34% respecto a marzo.

Sin embargo, las tensiones en el frente salarial podrían comprometer la sostenibilidad social del programa económico, especialmente considerando que los riesgos más significativos para la economía argentina continúan siendo el persistente déficit de cuenta corriente, la insuficiente acumulación de reservas internacionales y el deterioro del poder adquisitivo de amplios sectores de la población.

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