Tasas negativas: el Banco Central sigue bajando tasas y licuando pesos


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
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En un movimiento inesperado, el Banco Central decidió reducir la tasa de política monetaria del 60% al 50%, sorprendiendo al mercado tanto por la decisión en sí como por el momento elegido para implementarla. Esta medida tiene como objetivo principal acelerar la licuación de los pasivos remunerados en pesos, pero al mismo tiempo implica riesgos al dejar la tasa en un terreno aún más negativo en relación a la inflación.
La baja de tasas tiene un impacto directo en los rendimientos de los plazos fijos, que ahora ofrecerán una tasa del 45% anual o incluso menos. Esto significa que los ahorristas recibirán un interés mensual inferior al 4%, lo que resulta menos atractivo en comparación con los posibles movimientos del dólar y la capacidad de mantener el poder adquisitivo del dinero.
Tras el anuncio del Banco Central, el dólar contado con liquidación superó los $1.100, registrando una suba de más del 2% en relación al cierre de la jornada anterior. Este movimiento refleja el riesgo de una caída en la demanda de dinero tanto por parte del público como de las empresas, dado que los incentivos para invertir en pesos son menores.


Por otro lado, la baja de tasas también podría impulsar una mayor oferta de crédito por parte de los bancos, que encuentran menos atractiva la colocación de pesos en instrumentos emitidos por el Banco Central. Esto se ve reflejado en la aparición de nuevas líneas de créditos hipotecarios, préstamos personales y prendarios.
El Banco Central aprovecha el cepo cambiario para dejar las tasas en terreno negativo, ya que las restricciones para acceder al mercado cambiario limitan la posibilidad de las empresas de comprar dólares. Esto significa que los controles cambiarios siguen siendo funcionales al proceso de licuación de pasivos, lo que ha permitido reducir el déficit cuasifiscal de niveles cercanos al 10% del PBI a menos del 5%.
Sin embargo, la baja de tasas también podría afectar la liquidación de divisas por parte de los exportadores, ya que el incentivo para hacerlo disminuye con rendimientos más bajos en pesos. Por ahora, la tasa de ajuste del tipo de cambio oficial se mantiene por debajo del rendimiento de los plazos fijos, y el mercado confía en que el Banco Central podrá sostener el "crawling peg" del 2%.
La desaceleración inflacionaria ha sido clave para que el Banco Central haya decidido acelerar la reducción de tasas. Se espera que en abril el índice vuelva a un dígito después de cinco meses, y que la inflación núcleo baje a niveles cercanos al 5%. Para mayo, se proyecta un índice de inflación en el rango del 5% al 6%, gracias a la estabilidad en el rubro de alimentos y bebidas, la postergación de la suba de tarifas en electricidad y gas, y el retraso en el aumento del Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC).
Ante este escenario, los inversores deberán evaluar cuidadosamente las alternativas disponibles para proteger y hacer crecer su capital. Los bonos CER y los dólares financieros podrían ganar atractivo en este contexto, mientras que los plazos fijos pierden competitividad. Será fundamental mantenerse informado y buscar asesoramiento profesional para tomar decisiones de inversión acertadas en un entorno económico desafiante.
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