Dudas sobre el desempeño de la Actividad Económica en Junio. Analistas predicen caída en relación a Mayo


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
4 informes exclusivos cada mes, con el análisis de las tendencias macroeconómicas y políticas con perspectivas sobre mercados financieros y su impacto en la industria. Recomendaciones estratégicas para inversores y empresarios.
Suscripción con MERCADOPAGO
La economía argentina atraviesa un momento crítico bajo la administración del presidente Javier Milei. Tras un leve repunte en mayo, los indicadores económicos de junio sugieren una nueva contracción, generando preocupación entre especialistas y empresarios. El panorama económico se caracteriza por una marcada heterogeneidad sectorial, con el agro mostrando signos positivos mientras la industria y el comercio enfrentan desafíos significativos.
En mayo, la actividad económica experimentó un crecimiento del 2,3% respecto al mes anterior, rompiendo una racha de siete meses consecutivos de caída. Sin embargo, este dato positivo se debió principalmente al extraordinario desempeño del sector agrícola, que registró un aumento interanual superior al 100%. Este impulso logró compensar las caídas en otros sectores clave como la construcción (-22,1%), la industria manufacturera (-14,2%) y el comercio (-11,4%).
No obstante, al excluir el efecto del agro, la economía en realidad sufrió una contracción del 5,5% en comparación con mayo de 2023. Esta disparidad sectorial ha llevado a los analistas a hablar de una "economía a dos velocidades", donde los sectores orientados al mercado interno continúan en declive mientras que aquellos vinculados a las exportaciones muestran un mejor desempeño.


El economista Martín Kalos, en declaraciones a Ámbito, señaló que los sectores que están mostrando crecimiento, como el agro, la minería y los hidrocarburos, "no dependen de las políticas económicas de Javier Milei". Por otro lado, advirtió que los sectores orientados al mercado interno "aún no han tocado fondo", lo que plantea serias dudas sobre la posibilidad de una recuperación rápida.
Las proyecciones para junio no son alentadoras. La consultora Orlando J. Ferreres anticipa una caída del 3,1% interanual en la actividad económica para este mes, con una disminución del 1,2% respecto a mayo en términos desestacionalizados. Estas cifras contrastan con el freno en la caída observado en abril y el repunte de mayo, sugiriendo que la recuperación podría ser más lenta y volátil de lo esperado.
La industria manufacturera, uno de los pilares de la economía argentina, muestra signos preocupantes. En mayo, utilizó apenas el 56,8% de su capacidad instalada, marcando el peor desempeño para ese mes desde 2020, cuando la pandemia de COVID-19 golpeó duramente la economía global. Este dato refleja la profundidad de la crisis que atraviesa el sector industrial.
La situación es particularmente grave para las pequeñas y medianas empresas (PyMEs). Según el Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad manufacturera de las PyMEs se desplomó un 20,4% interanual en junio, con una caída del 3,1% respecto al mes anterior en términos desestacionalizados. La capacidad industrial utilizada descendió más de 10 puntos porcentuales, ubicándose en el 60,1%.
El comercio minorista tampoco escapa a esta tendencia negativa. El Índice de Ventas Minoristas (IVM) registró una caída del 21,9% en junio comparado con el mismo mes del año anterior, aunque mostró un leve avance del 1,2% respecto a mayo.
Estos datos negativos plantean serias preocupaciones sobre la sostenibilidad del tejido productivo argentino. Kalos advierte que muchos empresarios están pagando salarios de su bolsillo o negociando suspensiones de personal con reducción de salarios para intentar mantenerse a flote. Sin embargo, advierte que si la crisis productiva continúa en estos niveles, muchas empresas podrían verse obligadas a cerrar sus puertas en el futuro cercano.
El panorama macroeconómico tampoco ofrece motivos para el optimismo. El Producto Interno Bruto (PIB) descendió un 5,1% en el primer trimestre de 2024, y las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el año completo han sido revisadas a la baja, pasando de una contracción del 2,8% a una del 3,5%. Algunos analistas incluso proyectan una caída cercana al 6% si se excluye el sector agrícola.
La consultora LCG señala que no se identifica un "motor claro" que pueda impulsar un crecimiento significativo en el corto plazo. La incertidumbre respecto al programa económico y la política cambiaria sigue pesando sobre las decisiones de inversión de las empresas. Aunque se espera una leve recuperación del salario real que podría impulsar algo el consumo, este efecto sería marginal en el contexto actual.
Además, la política de ajuste fiscal del gobierno de Milei, que busca lograr superávits en las cuentas públicas, podría tener un efecto contractivo adicional en el corto plazo, complicando aún más las perspectivas de recuperación.
La situación plantea riesgos significativos para el futuro del entramado productivo argentino. Kalos advierte que la destrucción de empresas y puestos de trabajo podría llevar a una fase más compleja de la crisis, con consecuencias difíciles de revertir en el mediano y largo plazo. Aunque es posible que el nivel de actividad económica no caiga mucho más, el daño al tejido productivo podría ser duradero y profundo.
En este contexto, el gobierno de Milei enfrenta el desafío de implementar políticas que puedan reactivar la economía sin comprometer sus objetivos de estabilización macroeconómica. La tarea no es sencilla, especialmente considerando la heterogeneidad sectorial y las restricciones fiscales y monetarias que enfrenta el país.
Mientras tanto, empresarios y trabajadores aguardan con ansiedad señales de recuperación, en un escenario donde la incertidumbre económica se combina con tensiones sociales y políticas. La evolución de los indicadores en los próximos meses será crucial para determinar si la economía argentina logra encontrar un punto de inflexión o si, por el contrario, se profundiza la crisis actual.
En definitiva, la economía argentina se encuentra en un momento crítico, con desafíos significativos tanto en el corto como en el largo plazo. La capacidad del gobierno de Milei para navegar esta compleja situación y generar confianza en los actores económicos será determinante para el futuro del país. Mientras tanto, la sociedad argentina observa con preocupación la evolución de una crisis que amenaza con dejar secuelas duraderas en el tejido productivo y social del país.
Argentina Se Encareció 28,5% en Dólares Libres en 12 Meses: El Dato Exacto que Demuestra que la Estabilización Sin Desarrollo es Solo la Antesala del Próximo Colapso Cambiario
El Mercado Le Puso Fecha de Vencimiento al Modelo: 14% de Tasa Para Después de 2027 es la Señal que Argentina No Puede Ignorar
La motosierra bajó el déficit a cero. El riesgo país sigue en 634 puntos. Uruguay nunca tuvo motosierra y opera en 86.

Inflación de marzo 2026: diez meses sin desacelerar, naftas como variable exógena y el alivio en alimentos que no alcanza para cambiar el diagnóstico estructural
Encajes, remonetización y trampa estructural: lo que el BCRA resuelve y lo que la Argentina del desarrollo todavía no tiene
Superávit fiscal con industria al 53%: la trampa que le impide a Argentina pasar del 3% mensual al 3% anual de inflación y que Israel, Brasil y Chile resolvieron con política productiva
Argentina ahorró USD 16.100 millones con el fallo YPF pero no tiene política industrial: industria en mínimo de 90 años y 22.608 empresas cerradas desde 2023
Superávit fiscal con industria al 53%: la trampa que le impide a Argentina pasar del 3% mensual al 3% anual de inflación y que Israel, Brasil y Chile resolvieron con política productiva




