Elon Musk ofrece 94.400 millones por OpenAI ante el rechazo de Sam Altman


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
4 informes exclusivos cada mes, con el análisis de las tendencias macroeconómicas y políticas con perspectivas sobre mercados financieros y su impacto en la industria. Recomendaciones estratégicas para inversores y empresarios.
Suscripción con MERCADOPAGO
El multimillonario Elon Musk, junto a un grupo de destacados inversores de Wall Street, ha presentado una oferta no solicitada para adquirir OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, por 94.400 millones de euros. La propuesta, confirmada por el abogado Marc Toberoff, busca recuperar el control de la compañía y redirigirla hacia sus principios originales de código abierto y seguridad.
La respuesta del actual CEO de OpenAI, Sam Altman, no se hizo esperar. A través de su cuenta en X, respondió con un tajante "No, gracias", añadiendo una contraoferta irónica para comprar Twitter por 9.180 millones de euros, lo que intensificó el intercambio de acusaciones entre ambos ejecutivos tecnológicos.
El consorcio inversor, que incluye a prominentes firmas como Baron Capital Group, Valor Management, Atreides Management, Vy Fund, Emanuel Capital Management y Eight Partners, además de xAI (la empresa de inteligencia artificial de Musk), pretende adquirir la totalidad de los activos de OpenAI, incluyendo la organización sin ánimo de lucro que mantiene el control de la compañía.

La oferta llega en un momento crucial para OpenAI, que recientemente alcanzó una valoración de 152.160 millones de euros en su última ronda de financiación. Además, según informes recientes, la empresa está en conversaciones con SoftBank para una potencial inversión récord de hasta 24.000 millones de euros, que elevaría su valoración a aproximadamente 290.000 millones.
El conflicto entre Musk y OpenAI tiene raíces profundas. Ambos fueron cofundadores de la organización en 2015, pero Musk abandonó el proyecto en 2018. Desde entonces, ha mantenido una postura crítica hacia la evolución de la empresa, especialmente respecto a su transformación en una entidad con ánimo de lucro, decisión anunciada en septiembre de 2024.
La tensión legal entre las partes se ha manifestado en múltiples ocasiones. En marzo de 2024, Musk interpuso una demanda contra Altman y OpenAI, alegando el abandono de los principios fundacionales de la organización, aunque posteriormente retiró la denuncia. En agosto del mismo año, presentó otra acción legal, acusando a la dirección de haberle manipulado durante la fundación de la empresa.
El abogado Toberoff cuestiona la estrategia actual del consejo de administración de OpenAI, señalando la aparente disposición a ceder el control mayoritario a cambio de una participación minoritaria en una nueva entidad consolidada con ánimo de lucro. La oferta liderada por Musk busca garantizar una valoración justa de mercado para los activos de la organización sin ánimo de lucro.
Musk defiende que su empresa xAI mantiene los valores originalmente prometidos por OpenAI, destacando el código abierto de su sistema Grok y el respeto por los derechos de los creadores de contenido. Esta postura contrasta con la dirección actual de OpenAI, que argumenta que la transición hacia un modelo con ánimo de lucro es necesaria para asegurar la sostenibilidad y el crecimiento de la empresa.
La disputa refleja un debate más amplio en el sector tecnológico sobre el equilibrio entre el desarrollo de la inteligencia artificial y el compromiso con principios éticos y de transparencia. La oferta de Musk representa un intento de redirigir el rumbo de una de las empresas más influyentes en el campo de la IA, aunque el rechazo inicial de Altman sugiere que el camino hacia cualquier acuerdo será complejo.
OpenAI ha defendido consistentemente su evolución organizativa, argumentando que los cambios propuestos permitirán atraer el capital necesario para continuar su desarrollo tecnológico mientras mantiene sus compromisos éticos. La empresa ha respondido a las críticas de Musk publicando correos electrónicos que, según alegan, demuestran que el propio Musk había considerado previamente la conversión a una estructura con ánimo de lucro y su posible fusión con Tesla.




