Guerra entre Israel e Irán sacude Mercados ¿Cuál puede ser el impacto en la economía Argentina?


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
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La intensificación del conflicto bélico en Medio Oriente está generando ondas expansivas que trascienden el ámbito geopolítico para instalarse como una amenaza concreta al programa económico del ministro Luis Caputo y una oportunidad selectiva para ciertos sectores de la economía argentina. Los mercados financieros globales exhiben signos de volatilidad creciente mientras los inversores recalibran sus estrategias ante la posibilidad de que Irán materialice su amenaza de cerrar el Estrecho de Ormuz, arteria vital para el comercio petrolero mundial.
La escalada militar que involucra ahora directamente a Estados Unidos ha provocado que los operadores financieros inicien movimientos defensivos en sus carteras, buscando refugio en activos menos riesgosos. Esta migración de capital representa un desafío inmediato para los mercados emergentes, categoría en la cual Argentina mantiene una posición particularmente vulnerable debido a su historial de volatilidad económica.
Marcelo Elizondo, presidente del comité argentino de la Cámara de Comercio Internacional, advierte que el nivel de impacto dependerá crucialmente de si el conflicto experimenta una escalada mayor y si otros países se involucran militarmente. La incertidumbre sobre estas variables complica cualquier predicción precisa, aunque los analistas coinciden en que los efectos ya comenzaron a manifestarse en los precios internacionales de las materias primas.

El petróleo emerge como el protagonista principal de esta nueva configuración de riesgos y oportunidades. Los precios del crudo, que hace apenas un mes mostraban tendencia descendente contribuyendo a la desaceleración inflacionaria argentina, ahora enfrentan presiones alcistas que podrían comprometer uno de los pilares del plan de estabilización económica de Caputo. Esta reversión en la trayectoria petrolera plantea un dilema complejo para la economía doméstica.
Por un lado, el encarecimiento del petróleo beneficia las exportaciones energéticas argentinas y fortalece la rentabilidad de los proyectos incluidos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Las empresas del sector hidrocarburífero podrían experimentar un impulso significativo en sus márgenes operativos, lo que a su vez estimularía nuevas inversiones en exploración y desarrollo de yacimientos no convencionales.
Sin embargo, este escenario favorable para el sector energético contrasta con las implicaciones negativas para el control inflacionario. El incremento en los precios internacionales del petróleo se traduce inevitablemente en mayores costos de combustibles domésticos, ejerciendo presión sobre la estructura de precios general de la economía. Esta dinámica amenaza el progreso logrado en la desaceleración de la inflación, uno de los objetivos prioritarios del programa económico oficial.
Gustavo Ber, reconocido analista financiero, identifica oportunidades específicas en el mercado accionario argentino. Las empresas petroleras como YPF, Vista y Pampa Energía podrían experimentar revalorizaciones significativas en sus cotizaciones bursátiles. Tenaris, fabricante de tubos sin costura para la industria petrolera, también figura entre los candidatos a beneficiarse de esta nueva configuración de precios energéticos.
La reconfiguración de carteras que anticipan los operadores incluye una extensión del período correctivo para los activos argentinos en general, mientras que simultáneamente se produce una migración hacia valores relacionados con el sector energético. Este movimiento refleja la búsqueda de posicionamientos que capitalicen las oportunidades sectoriales específicas mientras se reduce la exposición a riesgos sistémicos.
Elizondo enfatiza que los conflictos internacionales de esta magnitud típicamente generan contracciones en los flujos de inversión hacia mercados emergentes. Argentina, con su particular historia de inestabilidad financiera, enfrenta riesgos amplificados a pesar de los esfuerzos de estabilización implementados por la administración de Javier Milei. La percepción de riesgo país podría deteriorarse, complicando los planes oficiales de retorno a los mercados internacionales de deuda.
El analista Gastón Lentini subraya la necesidad de extremar la prudencia ante este escenario cambiante. El petróleo, que recientemente contribuía a moderar tanto los precios de combustibles como la inflación general, ahora amenaza con revertir estos beneficios. Esta transformación podría comprometer no solo la estabilidad de precios doméstica sino también influir en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal estadounidense.
La posible postergación de reducciones en las tasas de interés estadounidenses añade otra capa de complejidad al panorama. Las tasas elevadas en Estados Unidos típicamente reducen el atractivo de activos en mercados emergentes, intensificando la fuga de capitales hacia instrumentos considerados más seguros.
El impacto en el mercado cambiario argentino podría ser más limitado, según las estimaciones de Ber, quien considera que las dinámicas financieras locales ejercen mayor influencia sobre el tipo de cambio. La presión y volatilidad se concentrarían principalmente en acciones y bonos denominados en dólares, mientras que el peso mantendría su trayectoria determinada por factores internos.
La balanza comercial argentina presenta aspectos contradictorios ante este escenario. Mientras los precios más elevados de materias primas benefician los ingresos por exportaciones, también encarecen las importaciones y elevan los costos logísticos globales. Argentina, que ha experimentado un crecimiento en sus importaciones, podría enfrentar presiones adicionales en su cuenta externa.
Los proyectos de inversión vinculados al RIGI enfrentan perspectivas mixtas. Por una parte, los precios energéticos más altos mejoran la rentabilidad esperada de estos emprendimientos, potentially atrayendo mayor interés inversor. Por otra parte, la aversión general al riesgo en mercados emergentes podría contraer la disponibilidad de financiamiento internacional para estos proyectos.
La situación actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del programa de desinflación sin comprometer el crecimiento económico. La administración Caputo deberá navegar cuidadosamente entre la necesidad de mantener la estabilidad de precios y aprovechar las oportunidades que presenta el sector energético. El equilibrio entre estos objetivos potencialmente conflictivos determinará la capacidad del gobierno para mantener su programa económico en el contexto de una crisis internacional de dimensiones impredecibles.
La motosierra bajó el déficit a cero. El riesgo país sigue en 634 puntos. Uruguay nunca tuvo motosierra y opera en 86.

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