Economía 13News-Economía 08/03/2025

Costos disparados y aluminio "más caro del mundo": el nuevo desafío que enfrenta la industria argentina

El panorama industrial argentino atraviesa una fase crítica donde los empresarios muestran mayor preocupación por los costos de producción que por la caída en la demanda, según revela el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA)

El panorama industrial argentino atraviesa una fase crítica donde los empresarios muestran mayor preocupación por los costos de producción que por la caída en la demanda, según revela el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA). Este relevamiento correspondiente a febrero muestra un cambio significativo en las prioridades del sector manufacturero nacional, con un 40,6% de las empresas señalando que los costos representan su principal desafío, lo que implica un aumento de 15 puntos porcentuales respecto al informe anterior.

La situación resulta particularmente alarmante para sectores específicos como el metalúrgico, donde los industriales advierten estar siendo "corridos del mercado" debido a la apreciación del peso. Norberto Fedele, presidente de la Unión Industrial San Martín, destacó que Argentina enfrenta costos excepcionales en materias primas estratégicas, pagando por el aluminio precios cercanos a los 5.000 dólares por tonelada, convirtiéndolo en "el más caro del mundo".

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Esta coyuntura se presenta en un contexto internacional complejo, con Donald Trump anunciando y posteriormente postergando la aplicación de aranceles a México, Canadá y China, lo que genera incertidumbre adicional para los exportadores argentinos. El gigante asiático, por su parte, ha manifestado estar preparado para "cualquier tipo de guerra" comercial que pudiera desatarse por las políticas proteccionistas estadounidenses.

Frente a estos reclamos industriales, el ministro de Economía Luis Caputo respondió indirectamente durante el 6° Foro de Inversiones & Negocios de Mendoza: "Es cierto que hay precios que están caros en dólares, pero la solución no es devaluar, como se hizo durante 100 años para que no parezcan tan caros. La solución es que bajen con menos impuestos y más competencia".

Sin embargo, la UIA cuestiona si las condiciones actuales permiten hablar de competencia en términos equitativos. El relevamiento subraya que el 63,5% de las empresas consultadas reportó impactos negativos por precios de dumping, mientras que una de cada tres afirmó verse afectada por el contrabando de productos, evidenciando problemas estructurales relacionados con la evasión e informalidad.

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Román Guajardo, presidente de la Federación Industrial de Santa Fe, explica que aunque la caída en la demanda sigue siendo preocupante, la estructura de costos ha tomado protagonismo en las preocupaciones sectoriales. "La energía, las tasas de intereses crediticios, impuestos que no han bajado, las comisiones de las billeteras virtuales, el costo logístico y la falta de infraestructura hacen que un producto fabricado eficientemente se transforme en no competitivo frente al mismo producto fabricado en otro país", señaló el dirigente.

El informe de la UIA también revela un enfriamiento en las expectativas empresariales. Se observa una menor proporción de empresas que anticipan mejoras en su situación económica (61,7% frente al 67,8% del relevamiento anterior), en su sector de actividad (58,1% vs 68,1%) y a nivel país (68,6% contra 75,5% previo).

Esta situación contrasta notablemente con las tendencias internacionales en materia de política industrial. El proyecto 'Quantifying Industrial Strategies' (QuIS), que mide los gastos de política industrial en países de la OCDE, muestra que estas naciones destinan en promedio el 1,4% de su PIB a políticas industriales, con preferencia por los gastos fiscales, y proporcionan un 1,8% adicional mediante instrumentos financieros.

Los resultados del estudio indican que las estrategias industriales internacionales todavía están dominadas por enfoques sectoriales, más que por componentes "verdes", de "empleos y habilidades" o destinados a "pymes y empresas jóvenes". Sin embargo, existe heterogeneidad significativa entre países: las subvenciones y gastos fiscales van desde el 0,6% del PIB en Irlanda hasta el 2,3% en Reino Unido.

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También se destaca que los instrumentos verdes aumentaron en la mayoría de los países entre 2019 y 2021 (de 0,22% a 0,24% del PIB en promedio). En los países participantes, el apoyo sectorial mediante subvenciones y gastos fiscales se dirige prioritariamente a energía, transporte y manufactura.

Para dimensionar el peso del sector industrial en Argentina, la Fundación Observatorio Pyme ha elaborado una radiografía que destaca la relevancia estratégica de este segmento económico. Según estos datos, la industria constituye la actividad de mayor peso en la economía nacional, con una participación del 19% sobre el valor agregado bruto total.

El sector emplea más de 1,2 millones de trabajadores registrados, representando el 19% del total de asalariados registrados en el ámbito privado. Los salarios industriales superan en un 21% al promedio general de la economía, y el 70% de las ramas industriales ofrecen remuneraciones medias superiores al promedio económico global.

Otro aspecto destacable es que la industria presenta una tasa de empleo informal significativamente menor que el promedio del sector privado (30,9% contra 43,7%), con más del 40% de las ramas industriales exhibiendo tasas de informalidad inferiores al 20%.

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La contribución fiscal del sector también resulta considerable: aporta el 30% de la recaudación total, particularmente en el impuesto a las ganancias, donde representa el 40% de lo recaudado. Adicionalmente, la industria lidera la inversión en innovación dentro del sector privado, representando cerca del 55% del total invertido en investigación por empresas privadas.

Estos indicadores reflejan la importancia estratégica del sector industrial para el desarrollo tecnológico y la soberanía productiva argentina, lo que hace aún más preocupante la situación actual de costos elevados que comprometen su competitividad.

El escenario plantea interrogantes sobre el futuro industrial del país en un contexto donde la competencia internacional se intensifica y donde potencias como Estados Unidos y China implementan medidas proteccionistas. La capacidad de Argentina para equilibrar sus costos productivos con estándares internacionales resultará determinante para el desempeño sectorial en los próximos años.

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La preocupación por los costos elevados se produce, paradójicamente, en un momento donde la política económica argentina busca incrementar la competencia como mecanismo para reducir precios. Sin embargo, los industriales advierten que sin abordar las asimetrías estructurales —carga impositiva, costos energéticos, tasas de interés, entre otros factores— esta mayor apertura podría profundizar las dificultades del sector manufacturero nacional.

El desafío para las autoridades económicas consistirá en encontrar mecanismos que permitan reducir la estructura de costos sin recurrir a devaluaciones que generen nuevos desequilibrios macroeconómicos, tal como sugirió el ministro Caputo. Este equilibrio resulta complejo en un país con tradición industrial pero con persistentes problemas de competitividad sistémica.

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