Triple reforma estructural: el Gobierno alista cambios en materia impositiva, laboral y previsional para reactivar la economía argentina
La administración de Javier Milei avanza en la preparación de tres ambiciosas reformas que modificarán sustancialmente el sistema económico argentino
La administración de Javier Milei avanza en la preparación de tres ambiciosas reformas que modificarán sustancialmente el sistema económico argentino. El paquete de transformaciones incluye modificaciones profundas en materia impositiva, laboral y previsional, consideradas por el Ejecutivo como pilares fundamentales para consolidar la recuperación económica y garantizar crecimiento sostenible a largo plazo.
Según trascendió en círculos gubernamentales, las reformas impositiva y laboral serían presentadas antes de finalizar 2025, mientras que los cambios en el sistema previsional, debido a su mayor complejidad social y política, quedarían postergados hasta finales de 2026. El objetivo central de estas iniciativas apunta a disminuir el denominado "costo argentino" y atacar la elevada informalidad que caracteriza a la economía nacional.
El Fondo Monetario Internacional, organismo con el cual Argentina mantiene compromisos firmados, ha señalado que la implementación de estas transformaciones deberá realizarse de manera gradual y contar con un sólido "apoyo social" para garantizar su viabilidad y permanencia en el tiempo. Fuentes oficiales justifican la postergación de la reforma previsional argumentando que los cambios en el sistema jubilatorio requieren modificaciones previas en el mercado laboral para resultar efectivos.
En materia laboral, el sector empresarial viene reclamando con insistencia una modernización normativa, alegando que la legislación vigente fue diseñada para estructuras productivas y modalidades de trabajo que han quedado obsoletas. La iniciativa contempla flexibilizar diversos aspectos de la relación laboral, incluyendo horarios, asignación de tareas y nuevas modalidades de trabajo, con especial énfasis en la negociación salarial.
Durante su reciente visita a Estados Unidos, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, adelantó que los cambios próximos estarán vinculados precisamente a la flexibilización laboral y la reforma tributaria, además de una mayor apertura comercial. El FMI había solicitado avances en reformas que flexibilicen las negociaciones salariales, simplifiquen la relación laboral y reduzcan costos para empleadores, incluyendo la sustitución del actual sistema indemnizatorio por nuevos esquemas contractuales.
Si bien algunas de estas modificaciones fueron incorporadas en la Ley Bases aprobada en 2024, las más controvertidas encontraron resistencia tanto en sectores opositores como en organizaciones sindicales. Por este motivo, el Gobierno planea retomar el debate en el marco del Pacto de Mayo, aunque todavía no se han definido fecha ni formato para las negociaciones.
El proyecto oficialista propone modificar sustancialmente la Ley de Contrato de Trabajo para reducir la intervención estatal en acuerdos privados, llegando incluso a eliminar la homologación obligatoria de paritarias. Adicionalmente, contempla hacer optativo el pago de la cuota solidaria a organizaciones sindicales, establecer mecanismos de elección periódica y supervisada de autoridades gremiales, y aplicar convenios específicos por actividad económica.
Otras medidas en estudio incluyen la eliminación de aportes no contributivos a sindicatos y limitaciones al derecho de huelga mediante la declaración de servicios esenciales en sectores estratégicos como salud, transporte, telecomunicaciones y educación, estableciendo guardias mínimas del 50% del personal.
En el ámbito tributario, uno de los principales objetivos será reducir drásticamente el número de impuestos nacionales y fomentar la competencia fiscal entre provincias para atraer inversiones. El proyecto en elaboración conservaría únicamente seis tributos: IVA, Ganancias, Seguridad Social, Ingresos Brutos, Impuesto a los débitos y créditos bancarios, y retenciones a las exportaciones, que en conjunto representan aproximadamente el 83% de la recaudación total según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
La iniciativa pretende otorgar mayor autonomía fiscal a las provincias sobre impuestos actualmente percibidos por el gobierno nacional. Asimismo, busca eliminar gravámenes considerados distorsivos, como Ingresos Brutos y diversas tasas municipales, que incrementan los precios finales debido a su efecto cascada en la cadena productiva.
Especialistas como César Litvin y Nadín Argañaraz enfatizan la necesidad de coordinar la reforma entre los tres niveles de gobierno (nacional, provincial y municipal) para evitar que la reducción impositiva en un nivel sea compensada con incrementos en otro. El nuevo esquema contempla establecer un piso mínimo nacional, permitiendo a cada provincia realizar ajustes según sus necesidades específicas.
Entre las iniciativas más innovadoras figura el denominado "Súper IVA", similar al modelo brasileño, aunque persiste el debate sobre la alícuota aplicable. Actualmente el IVA tributa al 21%, pero bajo el nuevo sistema este porcentaje podría aumentar, aunque paradójicamente el precio final de los productos disminuiría al eliminarse otros gravámenes. Según argumentan funcionarios gubernamentales, el consumidor final terminaría pagando menos al desaparecer impuestos como Ingresos Brutos y tasas municipales que actualmente se trasladan al precio.
Respecto a la reforma previsional, se contempla incrementar la edad jubilatoria para adecuarla a la mayor expectativa de vida actual y reestructurar el fragmentado sistema vigente para alinear más eficientemente las contribuciones con los beneficios otorgados. Milei prometió al FMI presentar una propuesta antes de diciembre de 2026 que simplifique el régimen actual, incluyendo entre las medidas en estudio la eliminación gradual de las moratorias previsionales.
Simultáneamente, el Gobierno se comprometió a mantener el valor real de los programas sociales, implementando un nuevo sistema de monitoreo denominado SIS para mejorar la focalización del gasto público.
Desde el oficialismo sostienen que estas reformas seguirán el camino exitoso de otras modificaciones ya implementadas, como la desregulación del mercado de alquileres, que según cifras oficiales provocó una reducción del 30% en los precios y un aumento significativo de la oferta inmobiliaria.
Algunos analistas consideran que el Gobierno debería acelerar la implementación de estos cambios estructurales. Jorge Colina, titular del instituto IDESA, recordó que estas transformaciones fueron incluidas en el Acta de Mayo firmada hace un año por casi todos los gobernadores provinciales. "Allí se incluyó la reforma tributaria, la eliminación de la coparticipación, reformas laboral y previsional, apertura al mundo y promoción de las provincias que desarrollen sus recursos naturales", destacó Colina, quien advierte que el gobierno estaría desaprovechando una oportunidad histórica al no capitalizar el consenso inicial logrado con los mandatarios provinciales.
Laura Caullo, de Fundación Mediterránea, señala que la reforma previsional podría incluir escalas progresivas en los beneficios de la PUAM según los años de aporte, eliminación de regímenes especiales y revisión de pensiones duplicadas, entre otros aspectos fundamentales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, prefiere enfatizar los logros alcanzados hasta el momento, destacando que contrariamente a los pronósticos pesimistas, la economía creció aproximadamente un 6% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024, mientras los salarios reales mejoraron un 15% y cerca de 10 millones de argentinos habrían superado la línea de pobreza.
Caputo asegura que el objetivo es recorrer un camino "inverso al transitado durante los últimos 20 años", priorizando la eficiencia y continuando con la reducción del aparato estatal para devolver recursos al sector privado, bajo el principio de que este los administra más eficientemente.
El Gobierno proyecta que la economía podría crecer más del 6% durante 2025, impulsada por el cambio de fase del plan económico, que incluye menores restricciones cambiarias y un régimen de flotación del tipo de cambio. No obstante, economistas independientes advierten que el nivel de reservas del Banco Central y la evolución inflacionaria serán factores determinantes para el desarrollo de la actividad económica en los próximos meses.
Según el FMI, las reformas estructurales implementadas en Argentina desde finales de 2023 tienen potencial para generar un aumento significativo en el crecimiento del PBI a mediano plazo. El organismo estima que si el país logra reducir las brechas estructurales respecto a economías emergentes de referencia, podría incrementar su tasa de crecimiento anual durante el próximo quinquenio.
El organismo multilateral subraya la importancia de las reformas en gobernanza y regulación empresarial, enfocadas en mejorar la calidad normativa y reducir los requisitos administrativos. "Reducir las barreras externas, tanto arancelarias como no arancelarias, y abrir el mercado cambiario permitiría aprovechar más eficientemente los sectores productivos argentinos, incrementando el crecimiento económico en al menos 2,75 puntos porcentuales adicionales cada año durante los próximos cinco años", señala el último informe del FMI.
El Fondo advierte que el éxito de estas transformaciones dependerá de una adecuada secuenciación y de un marco político-social favorable, evitando disrupciones en el mercado laboral y sectores vulnerables. El equilibrio entre apertura económica y protección social resultará clave para garantizar la sostenibilidad de las reformas y minimizar resistencias que dificulten su continuidad.
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