Economía 13News-Economía 15/05/2025

FMI cuestiona estrategia del BCRA y anticipa posible waiver para Argentina en primera revisión del acuerdo

El Fondo Monetario Internacional observa con creciente preocupación la estrategia implementada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien estaría priorizando la reducción de la inflación sobre la acumulación de reservas internacionales comprometida en el acuerdo firmado en abril

El Fondo Monetario Internacional observa con creciente preocupación la estrategia implementada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien estaría priorizando la reducción de la inflación sobre la acumulación de reservas internacionales comprometida en el acuerdo firmado en abril. Esta aparente desviación de lo pactado podría derivar en un "waiver" o dispensa por incumplimiento durante la primera revisión del programa, prevista para julio.

El organismo multilateral esperaba que a estas alturas del año el Banco Central ya estuviera interviniendo activamente en el mercado cambiario para aprovechar la temporada de máxima liquidación agroexportadora, sumando dólares a sus arcas. Sin embargo, la autoridad monetaria argentina se mantiene al margen, en lo que algunos analistas interpretan como una decisión política vinculada al calendario electoral.

Esta situación otorga un nuevo significado a las recientes declaraciones de Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, quien instó a los argentinos a "no apartarse del camino" durante el año electoral. Según fuentes cercanas a las negociaciones, este mensaje no estaría dirigido al electorado sino al propio presidente Javier Milei y su equipo económico.

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El pacto firmado en abril establece que Argentina debe incrementar sus reservas en aproximadamente 5.000 millones de dólares durante 2025, con un objetivo intermedio de 2.000 millones para mediados de año, según estimaciones de Cohen Argentina. El cumplimiento de estas metas, sumado a los desembolsos de organismos internacionales, permitiría al BCRA finalizar diciembre con reservas netas positivas de alrededor de 1.600 millones de dólares.

"El acuerdo con el FMI despejó los riesgos en los próximos meses pero no resuelve el trilema entre bajar la inflación, acumular reservas y crecer", explicó el economista Eduardo Levy Yeyati durante una presentación para inversores organizada por Adcap Grupo Financiero. Según su análisis, la discusión con el staff del Fondo estaba obstaculizada principalmente por el problema cambiario, no tanto por las restricciones a la compra de divisas.

Levy Yeyati sostiene que el entendimiento original con el organismo contemplaba que el gobierno argentino compraría divisas dentro de la banda cambiaria establecida entre 1.000 y 1.400 pesos, aprovechando el ingreso estacional de dólares por exportaciones. Sin embargo, el equipo económico "siguió priorizando la baja de la inflación" por encima de este compromiso.

"Si bien no hay una intervención para deprimir el precio del dólar, existe una abstinencia del BCRA comprando pocos dólares en un momento en que la afluencia de divisas tiende a apreciar la moneda", señaló el analista, quien advirtió que "si la acumulación no es ahora, va a ser más difícil más adelante, especialmente en el cuarto trimestre".

Esta situación podría generar tensiones con el FMI que "todavía están solapadas" pero emergerán inevitablemente durante la próxima revisión del programa. "Hablando con gente del Fondo, esperaban que el Gobierno estuviera acumulando reservas. Es probable que se queden cortas. Es cierto que el Gobierno está planeando operaciones financieras para elevarlas con deuda, pero lo más probable es que tenga que negociar un waiver", anticipó Levy Yeyati.

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El gobierno argentino parece estar apostando por vías alternativas para fortalecer su posición externa, más allá del superávit de cuenta corriente. Trascendió que el equipo económico evalúa la emisión de un bono "peso linked" dirigido a inversores extranjeros, que podría aportar aproximadamente 2.000 millones de dólares a las arcas del Banco Central, además de explorar la posibilidad de concretar una nueva operación de repo (préstamo con garantía) con entidades financieras internacionales.

Otra iniciativa en consideración es la implementación de una segunda etapa del programa de blanqueo de capitales, con el objetivo de canalizar dólares hacia créditos empresariales que eventualmente generarían ventas de divisas al BCRA. Sin embargo, analistas de Adcap advierten que este esquema ya se aplicó en la primera versión del blanqueo sin lograr el éxito esperado, mostrando signos de agotamiento en marzo con el repunte inflacionario.

Un eventual incumplimiento de las metas de reservas podría tener consecuencias significativas para el programa económico argentino. "El mercado lo percibirá como una noticia negativa y puede inhibir la compresión de spreads que estaba sobreentendida en el programa, pensado como un puente hacia la recuperación del acceso a los mercados, idealmente a principios del año próximo", explicó Levy Yeyati.

El economista cuestiona la factibilidad de reducir el riesgo país a 400 puntos básicos, como proyectaba inicialmente el gobierno. "Si esto es así, se abre una fuente de riesgo importante. Si Argentina no vuelve al mercado, no está claro el programa financiero para el pago del servicio de la deuda privada", advirtió, añadiendo que esta situación "tarde o temprano va a empezar a pesar sobre el crédito y las inversiones que necesita Argentina para crecer no van a aparecer".

Este panorama explicaría la demora en la concreción de inversiones bajo el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI). Según el analista, las empresas que anunciaron proyectos "están esperando cómo se resuelve el frente externo" antes de comprometer recursos significativos.

La estrategia actual del gobierno argentino sugiere que el proceso de recuperación de reservas podría postergarse hasta después de las elecciones legislativas, priorizando en el corto plazo la estabilidad de precios y el tipo de cambio como objetivos políticos principales.

Esta tensión con el FMI emerge en un contexto internacional dinámico, donde otras economías exploran alternativas a las reservas tradicionales. Ucrania, por ejemplo, está ultimando un proyecto de ley para establecer la primera reserva nacional de Bitcoin en Europa, con respaldo de Binance, en un intento por diversificar sus activos financieros tras más de tres años de conflicto bélico.

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Mientras tanto, corporaciones como Twenty One Capital ejecutan compras masivas de Bitcoin, sumando 458 millones de dólares a sus tenencias y posicionándose como el tercer mayor propietario corporativo de la criptomoneda a nivel mundial, tras Strategy y Marathon Digital. Este fenómeno, denominado "Saylorización" por algunos analistas, refleja un cambio paradigmático en la asignación de capital institucional que contrasta con las estrategias más conservadoras de bancos centrales tradicionales.

El dilema argentino entre acumular reservas y controlar la inflación se produce además en un momento donde la estructura exportadora del país muestra signos preocupantes. Un reciente informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires reveló que las exportaciones de manufacturas industriales cayeron un 19% en los últimos 17 años, mientras que los productos primarios y combustibles experimentaron crecimientos del 30% y 26% respectivamente, evidenciando una creciente primarización de la canasta exportadora argentina.

La próxima revisión del acuerdo con el FMI constituirá una prueba crucial para la credibilidad del programa económico argentino y su capacidad para equilibrar objetivos aparentemente contradictorios: estabilización monetaria, acumulación de reservas y reactivación económica en un año electoral.

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