Economía 13News-Economía 30/09/2025

Mercado cambiario: renace el arbitraje informal ante restricciones

La decisión del gobierno argentino de retroceder en su política de flexibilización cambiaria ha desencadenado una serie de efectos en cascada que están transformando la dinámica del mercado de divisas

La decisión del gobierno argentino de retroceder en su política de flexibilización cambiaria ha desencadenado una serie de efectos en cascada que están transformando la dinámica del mercado de divisas. La reimposición de controles que prohíben realizar operaciones cruzadas entre el mercado oficial y las plataformas bursátiles ha provocado un calentamiento inmediato de las cotizaciones financieras del dólar, mientras que simultáneamente ha propiciado el resurgimiento de prácticas de arbitraje en canales informales que muchos creían en vías de extinción.

El escenario actual presenta características paradójicas que desafían la lógica convencional. Este lunes, los operadores observaron un fenómeno inusual en las pantallas de cotización: mientras la mayoría de las variantes del dólar registraban alzas generalizadas, la cotización informal experimentaba un movimiento descendente. Esta anomalía, lejos de ser casual, revela la reconfiguración de los flujos de capital que está ocurriendo en respuesta a las nuevas regulaciones del Banco Central.

La explicación de este comportamiento atípico radica en la reactivación de una estrategia conocida en el mercado como "puré", una práctica que consiste en adquirir divisas en el segmento oficial a un precio subsidiado para posteriormente comercializarlas en el circuito paralelo, capturando la diferencia de valuación. Esta operatoria, que había perdido atractivo durante el período de liberalización parcial, vuelve a cobrar sentido económico ahora que la brecha entre las distintas cotizaciones se ha expandido hasta alcanzar el 9 por ciento.

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La consultora 1816 advierte que durante las cuatro semanas que restan hasta los comicios legislativos del 26 de octubre, esta práctica de arbitraje volverá con fuerza renovada. A diferencia del "rulo" que el gobierno intentó neutralizar mediante la restricción del viernes pasado, una operación que solo estaba al alcance de un segmento reducido de inversores con acceso a tipos de cambio mayoristas, el "puré" se presenta como una alternativa accesible para cualquier persona dispuesta a participar en el mercado paralelo. La democratización de esta estrategia, según los especialistas, implica que el volumen de operaciones podría multiplicarse significativamente.

Max Capital coincide en que la nueva normativa del organismo rector limita efectivamente el arbitraje entre plataformas reguladas, permitiendo al gobierno adquirir divisas a un costo menor. Sin embargo, señala que esta ventaja táctica tiene un precio evidente: la ampliación de la brecha cambiaria. Más importante aún, el arbitraje en el circuito informal permanece completamente abierto, creando un canal alternativo que los individuos están comenzando a explotar con creciente intensidad.

La mecánica de esta operatoria genera presiones encontradas en diferentes segmentos del mercado. Por un lado, las compras en el canal oficial ejercen presión alcista sobre esa cotización, incrementando la demanda agregada en el mercado regulado. Esto sustrae espacio al Tesoro para absorber la oferta extraordinaria proveniente del sector agroexportador, que representa una fuente crucial de divisas. Este factor explica precisamente por qué las autoridades decidieron restablecer la restricción cruzada. Por otro lado, las ventas subsiguientes en el mercado paralelo inyectan oferta adicional en ese segmento, lo que tiende a moderar o incluso revertir las presiones alcistas en la cotización informal.

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Portfolio Personal Inversiones plantea un panorama preocupante para las próximas semanas. La firma anticipa que la oferta en el mercado oficial se reducirá debido a que las liquidaciones del sector agrícola se adelantaron, mientras que la demanda de divisas se mantendrá robusta por múltiples factores: pagos de importaciones pendientes, cancelación de obligaciones denominadas en moneda extranjera, compras preventivas ante la incertidumbre electoral y las propias operaciones de arbitraje contra el mercado paralelo.

Este desbalance estructural entre oferta y demanda sugiere que la cotización oficial podría escalar rápidamente hacia el límite superior de la banda de flotación establecida antes de la jornada electoral. Si esto ocurre, el Banco Central se vería obligado a intervenir vendiendo grandes volúmenes de reservas internacionales para defender el techo de la banda, tal como lo estipula el actual esquema cambiario. Esta perspectiva abre interrogantes sobre la sostenibilidad de las reservas y alimenta especulaciones sobre un posible endurecimiento adicional de las restricciones.

En los círculos financieros de Buenos Aires circulan rumores insistentes sobre la posibilidad de que el gobierno implemente controles más severos antes de las elecciones. Estos temores no carecen de fundamento. Las autoridades enfrentan presiones cruzadas: por un lado, la necesidad de evitar una depreciación abrupta del peso que podría acelerar la inflación y deteriorar las expectativas en un momento políticamente sensible; por otro, la imperativa de preservar las reservas internacionales que constituyen el respaldo último del esquema monetario.

Nueva restricción cambiaria amplía brecha y genera tensión

Max Capital argumenta que las restricciones cambiarias tienden a ser indivisibles en su aplicación práctica. Una vez iniciado el camino de los controles, resulta extremadamente difícil mantener un esquema híbrido sin generar distorsiones y arbitrajes. El "cepo" parcial que actualmente rige creaba un subsidio implícito desde las empresas que utilizaban el dólar contado con liquidación hacia los individuos que arbitraban con esa brecha. La corrección de esta distorsión mediante la prohibición de operaciones cruzadas simplemente desplaza el problema hacia otros canales, sin resolverlo estructuralmente.

La firma sugiere que el gobierno podría intentar intervenir en los mercados financieros de divisas para comprimir la brecha y, consecuentemente, reducir los incentivos para arbitrar en el circuito informal. No obstante, esta estrategia solo podría implementarse efectivamente mediante restricciones adicionales dirigidas a personas físicas. Incluso en ese escenario, los agentes económicos buscarían alternativas de arbitraje a través de la adquisición de bienes al tipo de cambio oficial, lo que presionaría las importaciones y eventualmente obligaría a imponer cuotas o restricciones cuantitativas al comercio exterior, regresando así al punto de partida de un control de cambios integral.

En esta perspectiva, cualquier endurecimiento adicional de las restricciones generaría inflación más elevada, diluyendo las supuestas ventajas del esquema de controles y haciendo más evidentes sus ineficiencias y costos económicos. Max Capital plantea que existe una solución disponible bajo condiciones de anclas fiscal y monetaria sólidas: eliminar todas las restricciones y permitir la flotación libre del tipo de cambio. Los beneficios de este enfoque superarían sus costos, especialmente considerando que el respaldo de Estados Unidos podría facilitar esta transición después de las elecciones. Sin embargo, la firma advierte que los movimientos recientes del gobierno generan dudas sobre su disposición a avanzar en esa dirección.

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El contexto electoral añade complejidad a las decisiones de política cambiaria. Las autoridades deben equilibrar objetivos económicos de corto plazo con consideraciones políticas, mientras intentan mantener la estabilidad hasta que los ciudadanos acudan a las urnas el 26 de octubre. La consultora 1816 prevé que el dólar paralelo tenderá a converger con las cotizaciones del MEP en las próximas semanas, obligando al gobierno a elegir entre perder volúmenes significativos de reservas o permitir un deslizamiento más acelerado del tipo de cambio oficial.

Este dilema sintetiza el desafío fundamental de cualquier esquema cambiario restrictivo: las distorsiones creadas por los controles generan incentivos para eludirlos, y cada medida correctiva tiende a crear nuevas oportunidades de arbitraje o a desplazar el problema hacia otros segmentos del mercado, en un ciclo que solo puede romperse mediante una reforma integral del sistema cambiario.

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