"No estamos enamorados del cepo, solo estamos enamorados de nuestras mujeres", dijo el Vicepresidente del BCRA


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En su discurso durante el 45° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos en Finanzas (IAEF) en Mendoza, Vladimir Werning, director y vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), ofreció una mirada introspectiva sobre los desafíos y logros de la actual política económica del país. Sus declaraciones ponen de manifiesto la tensión entre la ambición reformista del gobierno de Javier Milei y las realidades prácticas que enfrenta la economía argentina.
Werning no escatimó en reconocer la frustración que genera la persistencia del cepo cambiario. "No estamos enamorados del cepo, solo estamos enamorados de nuestras mujeres", afirmó con un toque de humor, antes de admitir que la imposibilidad de levantarlo representa una verdadera fuente de desazón para las autoridades monetarias. Esta confesión subraya la complejidad del panorama económico argentino, donde las aspiraciones de liberalización chocan con las limitaciones impuestas por la escasez crónica de dólares.
El funcionario destacó varios logros de la gestión actual, como el desarme de pasivos, la implementación de los Bopreales para abordar la deuda empresarial, y la desaceleración de la inflación. Sin embargo, el énfasis en estos éxitos contrasta con la admisión de que el programa económico actual representa un "cambio muy brusco" que ha generado una "situación muy compleja en el funcionamiento del sistema financiero".

Sorprendentemente, Werning expresó asombro por el nivel de aceptación pública del programa económico y la rápida adaptación de los bancos a los cambios implementados. Esta observación sugiere que, a pesar de las dificultades, existe un cierto grado de confianza en la dirección general de las políticas económicas del gobierno.
Un punto central en la estrategia del BCRA, según Werning, es el objetivo de atraer de vuelta al sistema financiero los "dólares del colchón" atesorados por los argentinos. Esta meta refleja la necesidad urgente de fortalecer las reservas del banco central y mejorar la liquidez del sistema. "Estamos viendo una vuelta a los depósitos en dólares", afirmó optimista, aunque la magnitud de este retorno aún está por verse.
El funcionario no dudó en criticar la gestión anterior, acusándola de estar "enamorada del cepo cambiario" y de permitir una falta de independencia del BCRA respecto al Tesoro. En contraste, aseguró que la actual administración busca reorientar el sistema financiero hacia el sector privado y productivo, alejándolo del servicio al Estado.
Werning también abordó las preocupaciones del mercado sobre las reservas del BCRA. Reconoció que, tras un inicio prometedor donde se superaron las metas acordadas con el FMI, las reservas comenzaron a declinar, generando nerviosismo en los mercados. Sin embargo, insistió en que la situación está bajo control y que no habrá problemas para cumplir con los compromisos de deuda del próximo año.
Un aspecto llamativo del discurso de Werning fue su énfasis en la necesidad de "garantizar la competencia de monedas" para atraer los dólares atesorados por los argentinos. Esta declaración sugiere una apertura hacia un sistema monetario más diversificado, aunque los detalles de cómo se implementaría tal política no fueron especificados.
El funcionario se mostró optimista sobre las perspectivas económicas, afirmando que la economía ya ha tocado fondo y que se espera una recuperación que fortalecerá el superávit fiscal. No obstante, admitió que la reducción de la inflación se está ralentizando, lo que requiere persistencia en el enfoque actual basado en "fundamentals" para lograr tasas más atractivas y mejoras salariales.
La presentación de Werning revela las tensiones inherentes a la actual política económica argentina. Por un lado, existe un claro deseo de liberalizar la economía y eliminar restricciones como el cepo cambiario. Por otro, la realidad de las limitadas reservas de dólares y la fragilidad del sistema financiero imponen restricciones prácticas a estas ambiciones.
El reconocimiento de que el levantamiento del cepo está tomando más tiempo del esperado inicialmente es particularmente revelador. Sugiere que las autoridades económicas están recalibrando sus expectativas y posiblemente ajustando sus estrategias a medida que se enfrentan a las complejidades de la economía argentina.
La insistencia en atraer los "dólares del colchón" refleja una estrategia que busca soluciones internas a los problemas de liquidez del país. Sin embargo, esta aproximación contrasta con las advertencias de analistas del mercado sobre la necesidad de fortalecer las reservas y posiblemente acelerar el ritmo de depreciación controlada del peso, conocido como "crawling peg".
En última instancia, el discurso de Werning pinta el cuadro de una autoridad monetaria que navega aguas turbulentas, buscando equilibrar objetivos ambiciosos con realidades económicas desafiantes. La frustración expresada por no poder levantar el cepo cambiario más rápidamente sugiere que las autoridades son conscientes de las limitaciones de su enfoque actual.
Mientras tanto, el énfasis en los logros alcanzados hasta ahora, como evitar una hiperinflación y un default de la deuda, parece ser un intento de mantener la confianza en el programa económico a pesar de los obstáculos encontrados.
A medida que Argentina avanza en este camino de transformación económica, la capacidad del gobierno para adaptar sus políticas a las realidades del terreno, sin perder de vista sus objetivos a largo plazo, será crucial. La franqueza de Werning sobre los desafíos enfrentados podría interpretarse como un signo de transparencia, pero también subraya la magnitud de la tarea que tienen por delante las autoridades económicas.
El éxito del programa económico dependerá no solo de la capacidad técnica para implementar reformas, sino también de la habilidad para mantener el apoyo público y la confianza del mercado en medio de lo que promete ser un proceso de ajuste prolongado y, a veces, doloroso. La frustración expresada por Werning sobre el cepo cambiario es un recordatorio de que, en economía, las soluciones rápidas son raras y que la paciencia y la perseverancia serán virtudes esenciales en el camino hacia la estabilidad económica de Argentina.
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