La brecha de precios campo-góndola se amplía: Los consumidores pagan el triple por los alimentos


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
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El sector agroalimentario argentino enfrenta una creciente disparidad entre los precios que reciben los productores y lo que pagan los consumidores finales. Según el último Indicador de Precios en Origen y Destino (IPOD) de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en agosto de 2024 los precios de los agroalimentos se multiplicaron por 3,2 veces desde el campo hasta la góndola.
Esta brecha significa que por cada peso que recibe el productor, el consumidor está pagando $3,2 en el punto de venta final. El informe revela que la participación del productor en el precio final de venta promedió apenas el 30,9%, marcando una disminución del 13,4% respecto al mes anterior.
La situación varía significativamente entre diferentes productos. Los productores de pollo tuvieron la mayor participación en el precio final, con un 52%, mientras que los productores de limón se quedaron con la menor parte, apenas un 6,5% del precio de venta al público.


Varios factores confluyen para explicar esta ampliación de la brecha. La disminución del poder adquisitivo y la resistencia de los consumidores a convalidar aumentos de precios han provocado una caída en la demanda de alrededor del 35%. Esta situación ha forzado a mayoristas y minoristas a resignar parte de su margen de ganancia, especialmente en productos perecederos.
Además, el sector enfrenta incrementos de costos en insumos dolarizados, tasas municipales, transporte, logística, arrendamientos, combustibles y salarios. La incertidumbre estacional, con algunas regiones ingresando su producción al mercado mientras otras se retiran, también contribuye a la volatilidad de los precios.
El informe destaca los productos con mayores brechas entre origen y destino. El limón encabeza la lista con una multiplicación de 15,4 veces su precio, seguido por la mandarina (10,5 veces), la pera (6,8), la lechuga (5,9) y la manzana roja (5,8). En el caso del limón, por ejemplo, mientras el precio al productor aumentó solo un 1%, el precio al consumidor se incrementó un 17,4%.
En el otro extremo, los productos con menores brechas incluyen el pollo (1,9 veces), los huevos (2 veces), el zapallito (2,1), el pimiento (2,4) y la frutilla (2,3). Estos productos muestran dinámicas de precios más equilibradas entre origen y destino, aunque no están exentos de fluctuaciones.
La situación del sector frutihortícola es particularmente compleja. Productos como la mandarina enfrentan un exceso de oferta debido a una buena campaña en términos de calidad y volumen, pero una caída significativa en el consumo. Esto ha llevado a que parte de la producción se estropee y se descarte, ya que las industrias no pueden procesar toda la fruta disponible.
El informe también señala el impacto de eventos climáticos, como las fuertes heladas que afectaron la producción en meses anteriores. Estos eventos han influido en la calidad y disponibilidad de ciertos productos, contribuyendo a la volatilidad de los precios.
La ampliación de la brecha campo-góndola plantea desafíos significativos para toda la cadena de valor agroalimentaria. Por un lado, los productores luchan por cubrir sus costos de producción con los precios que reciben. Por otro, los consumidores enfrentan precios cada vez más altos en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.
Esta situación pone de manifiesto la necesidad de políticas que aborden las ineficiencias en la cadena de distribución y comercialización de alimentos. También subraya la importancia de medidas que apoyen tanto a productores como a consumidores en un contexto económico desafiante.
El debate sobre cómo reducir esta brecha y asegurar precios justos tanto para productores como para consumidores será crucial en los próximos meses. La sostenibilidad del sector agroalimentario argentino dependerá en gran medida de encontrar un equilibrio que permita a los productores cubrir sus costos y obtener un margen razonable, mientras se mantienen precios accesibles para los consumidores.

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