Inflación en Argentina: Gobierno y FMI proyectan un promedio de 4,5% mensual hasta fin de año
Según los documentos públicos intercambiados entre el Gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la pauta de inflación anual con la que trabaja el equipo económico es de 139,7%. Esto indica que, de ahora en adelante, la caída de la inflación enfrentará mayores resistencias en comparación con la primera parte del año. De hecho, es probable que ya se haya alcanzado el piso de la reducción, al menos para este año.
Con una inflación acumulada a mayo de 71,9%, la suba de precios durante los próximos siete meses, incluyendo junio, deberá ubicarse en un promedio mensual de 4,5% para cerrar el año en la pauta oficial. Esta cifra es incluso mayor al dato del mes pasado, lo que sugiere que la suba de precios podría ser menor a las expectativas oficiales o que el Gobierno asume la dificultad de seguir sosteniendo el sendero a la baja mientras se terminan de corregir precios relativos y no se levanta completamente el cepo cambiario.
Sin embargo, el consenso del mercado, según el Relevamiento de Expectativas (REM) publicado por el Banco Central, advierte un amesetamiento de las estimaciones de inflación en un nivel más alto, fluctuando entre 5,2% y 4,5% hasta fin de año.
Para junio, tras el 4,2% registrado en mayo, se espera que la inflación se ubique entre 5,2% y 6%, según proyecciones preliminares de diversas consultoras. Este repunte se debe principalmente al impacto de la suba de tarifas, que sumará 1 punto adicional a la inflación del mes y frenará la tendencia ininterrumpida a la baja desde enero.
Además de los ajustes pendientes en servicios y el aumento mensual de 2% del dólar oficial, los analistas destacan que mientras siga vigente el cepo cambiario, será más difícil alcanzar un nivel de inflación mensual por debajo del 3%. El cepo genera una expectativa constante de devaluación y permite la filtración a precios de las cotizaciones alternativas.
En este contexto, la reducción del impuesto PAIS podría operar favorablemente, ya que implicaría una importante baja de costos para los importadores. En un escenario de caída del consumo, esto contribuiría a quebrar la inercia inflacionaria.
En conclusión, si bien el Gobierno y el FMI proyectan una inflación promedio de 4,5% mensual hasta fin de año, alcanzar este objetivo presentará desafíos significativos mientras se corrijan precios relativos y se mantenga el cepo cambiario. La inflación de junio ya marcará un leve rebote, y los próximos meses serán clave para determinar si la tendencia a la baja puede sostenerse o si la resistencia a la reducción será mayor de lo esperado.