Economía 13News-Economía 01/09/2024

Reservas en la mira: Argentina navega aguas turbulentas en su frente cambiario hasta 2025

Esta situación, que combina factores estacionales, decisiones de política económica y tendencias del mercado, plantea importantes desafíos para la estabilidad financiera del país y su capacidad de crecimiento económico

La economía argentina se enfrenta a un panorama complejo en su frente cambiario, con proyecciones que apuntan a una persistente debilidad en las reservas del Banco Central hasta el año 2025. Esta situación, que combina factores estacionales, decisiones de política económica y tendencias del mercado, plantea importantes desafíos para la estabilidad financiera del país y su capacidad de crecimiento económico.

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Uno de los principales factores que contribuyen a esta situación es el patrón estacional del comercio exterior argentino. Tradicionalmente, el Banco Central se ve obligado a ser vendedor neto de divisas en la segunda mitad del año, debido a la disminución de las liquidaciones del sector agroindustrial tras la cosecha gruesa de soja y maíz en el segundo trimestre. Esta tendencia solo se revierte parcialmente en diciembre con las exportaciones de trigo.

A este factor cíclico se suman nuevas presiones derivadas de las recientes medidas económicas implementadas por el gobierno. La reducción de diez puntos en la alícuota del Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS) y la flexibilización del esquema de pago de importaciones están generando un aumento en la demanda de dólares. Según Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, esta situación podría estar llevando a los importadores a retrasar su acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) en anticipación de un tipo de cambio más favorable.

La combinación de estos factores plantea un escenario desafiante para las reservas del Banco Central. Como señala un informe de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, la recomposición del saldo del BCRA se ha dado principalmente por una menor compra de la economía no agrícola, una tendencia que podría revertirse ante una eventual recuperación de la demanda interna. Además, la calma observada en los mercados paralelos se atribuye en gran medida a la venta de reservas por parte de la autoridad monetaria, una estrategia que no se considera sostenible a mediano plazo.

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El panorama se complica aún más al considerar los vencimientos de deuda en moneda extranjera que el país debe afrontar. Estos pagos consumen las divisas que el Banco Central logra absorber a través de sus compras en el mercado mayorista, ejerciendo una presión adicional sobre las ya comprometidas reservas internacionales.

La consultora Cohen anticipa un deterioro en los resultados del mercado de cambios, especialmente en los meses de septiembre y octubre, debido a la reducción del impuesto PAIS y la disminución de cuatro a dos cuotas mensuales en los pagos de importaciones. Esta situación, combinada con los pagos de deuda en moneda extranjera, mantendrá la presión sobre las reservas internacionales netas.

El Grupo IEB (Invertir en Bolsa) advierte que las recientes compras del BCRA podrían ser un fenómeno temporal que se disiparía con una mayor demanda de dólares por importaciones en el futuro cercano, una tendencia que podría acentuarse con una recuperación del nivel de actividad económica.

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La Consultora 1816 señala que la preocupación reflejada en el nivel del riesgo país se centra en hasta dónde podrían bajar las reservas netas en los próximos meses si la política cambiaria continúa priorizando una desinflación rápida. Esta inquietud se ve respaldada por datos recientes que muestran un superávit comercial ajustado de apenas USD 131 millones en julio, una vez descontadas las exportaciones que se liquidan en el contado con liquidación.

Frente a este escenario, el gobierno argentino está apostando fuertemente por el Régimen de Regularización de Activos, comúnmente conocido como blanqueo de capitales. Se estima que este programa podría atraer hasta USD 40.000 millones, de los cuales una parte significativa contribuiría a las reservas brutas del Banco Central. Profit Consultores proyecta que el blanqueo podría aportar unos USD 3.000 millones a las reservas hasta fin de año.

Sin embargo, esta estrategia no está exenta de riesgos. Como advierte Wise Capital, la implementación de un blanqueo de capitales podría exponer a Argentina a ser incluida en la lista negra del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), lo que tendría implicaciones negativas para la reputación financiera del país a nivel internacional.

La situación plantea un dilema para las autoridades económicas. Por un lado, la necesidad de mantener un tipo de cambio competitivo para fomentar las exportaciones y la actividad económica. Por otro, la urgencia de acumular reservas para hacer frente a los compromisos de deuda y mantener la estabilidad financiera. Este equilibrio delicado se ve aún más desafiado por la incertidumbre política de cara a las elecciones de medio término y la perspectiva de una posible unificación cambiaria en 2025.

El sector productivo también se ve afectado por esta coyuntura. Una encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA) revela que para la mayoría de las empresas, la utilización de la capacidad instalada es menor a la considerada óptima, y una de cada dos empresas no espera alcanzar niveles óptimos hasta fines de 2025 o después. Esta situación refleja las dificultades que enfrenta el sector industrial para acceder a los insumos importados necesarios para su producción.

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Ante este panorama, algunos analistas, como Roberto Geretto de Fundcorp, anticipan que septiembre podría ser otro mes desafiante para el BCRA, donde el repunte de la actividad y la normalización de pagos a importadores agregarán presión adicional al mercado cambiario.

La sostenibilidad del esquema cambiario actual es objeto de debate entre los economistas. Invecq Consultora Económica señala que el panorama se complica aún más hacia adelante, con una expectativa de aumento en la demanda de divisas por importaciones debido a la recuperación económica y el nuevo esquema de pagos, sumado a los vencimientos de deuda en moneda extranjera por USD 19.000 millones que el gobierno deberá enfrentar en 2025.

En este contexto, la capacidad del gobierno para generar un amplio superávit de divisas recurrente mes a mes se vuelve crucial. Como señala VatNet Financial Research, sin ayuda internacional, la prioridad debe ser asegurar la solvencia intertemporal del Estado para evitar una crisis financiera.

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El desafío para Argentina en los próximos meses y años será navegar estas aguas turbulentas del frente cambiario, buscando un equilibrio entre la estabilidad financiera, el crecimiento económico y el cumplimiento de sus obligaciones internacionales. La evolución de las reservas del Banco Central, el éxito del programa de blanqueo de capitales y la capacidad del gobierno para implementar reformas estructurales serán factores clave para determinar si el país puede superar esta compleja situación y sentar las bases para un crecimiento sostenible a largo plazo.

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