Economía 13News-Economía 06/09/2024

Milei acelera la apertura comercial de Argentina sobre tres ejes: reducción aranceles, negociaciones y simplificación burocrática

Esta nueva estrategia, que se desarrolla en medio de tensiones con el sector industrial, se enfoca en tres ejes principales: la flexibilización de las negociaciones comerciales, la reducción de aranceles y la eliminación de barreras burocráticas al comercio exterior

El presidente Javier Milei y su equipo económico están impulsando una serie de medidas para acelerar la apertura comercial de Argentina, en un movimiento que promete transformar radicalmente la política económica del país. Esta nueva estrategia, que se desarrolla en medio de tensiones con el sector industrial, se enfoca en tres ejes principales: la flexibilización de las negociaciones comerciales, la reducción de aranceles y la eliminación de barreras burocráticas al comercio exterior.

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En primer lugar, la canciller Diana Mondino ha adoptado una postura similar a la de Uruguay, abogando por permitir que los países miembros del Mercosur inicien negociaciones comerciales de manera unilateral con otros países y bloques. Esta propuesta, presentada durante la última cumbre del Mercosur en Montevideo, representa un cambio significativo en la dinámica del bloque regional, tradicionalmente comprometido con la negociación conjunta de acuerdos comerciales.

El gobierno argentino está especialmente interesado en avanzar en nuevos acuerdos comerciales con países como Emiratos Árabes Unidos, República Dominicana, Indonesia y Panamá. Además, se mantiene un fuerte impulso para cerrar el largamente demorado acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, considerando que la actual coyuntura política europea podría favorecer su concreción.

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El segundo eje de la estrategia de apertura comercial se centra en la reducción del arancel externo común del Mercosur. El gobierno de Milei considera que este arancel es "el más alto del mundo" y busca una disminución significativa para fomentar el comercio internacional y mejorar la competitividad de la economía argentina.

Finalmente, la Secretaría de Comercio, liderada por Pablo Lavigne, está implementando una política de "cero intervención estatal" en los trámites vinculados al comercio exterior. Esta medida busca eliminar las barreras burocráticas que históricamente han obstaculizado las importaciones y exportaciones en Argentina. Lavigne ha prometido que para 2025, los trámites por reglamentos técnicos, que en 2023 sumaron 140.000, se reducirán a cero.

Esta agresiva política de apertura comercial se desarrolla en un contexto económico complejo. El sector industrial, potencialmente el más afectado por estos cambios, enfrenta una recesión significativa, con una caída del 16,1% en la actividad manufacturera en lo que va del año, según datos del INDEC.

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La visita de Milei a la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA) para celebrar el Día de la Industria reflejó estas tensiones. Mientras el presidente habló de una apertura gradual, condicionada a que "estén dadas las condiciones estructurales", sus acciones y las de su equipo sugieren un enfoque más agresivo hacia la liberalización comercial.

El gobierno argumenta que lejos de perjudicar a la industria, la apertura beneficiará al sector fabril al facilitar el acceso a insumos productivos. Sin embargo, los industriales, representados por Daniel Funes de Rioja, presidente de la UIA, han expresado cautela. Aunque no se oponen directamente a la apertura económica, piden que primero se "equilibre el terreno", sugiriendo la necesidad de medidas complementarias, como la reducción de impuestos, que hasta ahora no se han materializado.

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Esta nueva dirección en la política comercial argentina representa un giro significativo respecto a décadas de proteccionismo y regulación estatal del comercio exterior. Si bien promete dinamizar la economía y mejorar la competitividad internacional del país, también plantea desafíos significativos, especialmente para los sectores industriales que han dependido históricamente de la protección arancelaria.

El éxito de esta estrategia dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para implementar estas medidas de manera efectiva y, al mismo tiempo, proporcionar el apoyo necesario a los sectores que puedan verse afectados negativamente en el corto plazo. Además, la reacción de los socios del Mercosur a la propuesta de flexibilización de las negociaciones comerciales será crucial para determinar el futuro del bloque regional y la posición de Argentina dentro de él.

En última instancia, la política de apertura comercial de Milei representa una apuesta audaz por transformar la economía argentina, alejándola de décadas de proteccionismo y buscando una mayor integración en los mercados globales. El tiempo dirá si esta estrategia logrará impulsar el crecimiento económico y la competitividad que el país necesita desesperadamente, o si los costos de la transición superarán los beneficios esperados.

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