
El peso argentino es la moneda de mayor valorización global y la industria enfrenta problemas de competitividad


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
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La economía argentina presenta una situación paradójica en 2024: el peso se ha convertido en la moneda con mayor apreciación a nivel mundial, registrando un incremento del 40,1% según un análisis de GMA Capital basado en datos del Bank for International Settlements. Este fenómeno, que supera significativamente a la lira turca (16,5%) y otras monedas emergentes, genera debates sobre la sostenibilidad del modelo cambiario y sus implicaciones para la competitividad industrial.
El contraste con las economías regionales resulta particularmente llamativo. Mientras el peso argentino experimenta una apreciación récord, el real brasileño, moneda del principal socio comercial del Mercosur, sufre una devaluación cercana al 13%. Esta divergencia en las trayectorias cambiarias plantea interrogantes sobre el impacto en las relaciones comerciales bilaterales y la competitividad relativa de las exportaciones argentinas.
La fortaleza actual del peso se atribuye principalmente al esquema cambiario vigente, caracterizado por restricciones cambiarias y un crawling peg del 2% mensual, significativamente inferior a la evolución del Índice de Precios al Consumidor durante 2024. Esta política ha llevado al tipo de cambio real multilateral (TCRM) a niveles mínimos desde 2015, aproximándose peligrosamente a los valores observados previos a la crisis de 2001.


Las consecuencias de esta apreciación ya se manifiestan en el sector externo. La cuenta corriente cambiaria registró su cuarto mes consecutivo de déficit en septiembre, acumulando una salida de divisas por USD 3.636 millones en el tercer trimestre, con un tipo de cambio promedio equivalente a $1.080 por dólar a valores actuales. Esta tendencia genera preocupación sobre la sostenibilidad del modelo en el mediano plazo.
Sin embargo, el análisis de competitividad requiere una perspectiva más amplia que el mero tipo de cambio real. GMA Capital destaca el rol de los salarios en dólares como amortiguador: el salario promedio al tipo de cambio mayorista supera levemente los USD 1.100, mientras que medido por el CCL se ubica marginalmente por debajo. Estos niveles son comparables al bienio 2008/2009 (USD 1.096 promedio ajustado por inflación) y significativamente inferiores a los picos de USD 2.000-2.100 registrados entre 2013 y 2015, que resultaron insostenibles.
La administración actual impulsa una agenda de desregulación y reducción del gasto público, apuntando a un gasto consolidado del 25% del PIB, complementada con reformas estructurales como la laboral. Esta estrategia podría permitir sostener un tipo de cambio más apreciado sin comprometer la viabilidad económica, aunque los expertos advierten sobre la necesidad de monitorear cuidadosamente los indicadores de competitividad externa.
El escenario plantea desafíos significativos para el sector industrial, que debe navegar entre una moneda fortalecida, la gradual flexibilización del cepo cambiario y la creciente competencia regional, particularmente del "efecto caipirinha" proveniente de Brasil. La evolución de estos factores será crucial para determinar la sostenibilidad del modelo económico y su impacto en la estructura productiva nacional.
La apreciación del peso argentino emerge como un fenómeno excepcional en el panorama monetario global de 2024, generando tanto oportunidades como riesgos para la economía nacional. El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad para mantener el equilibrio entre estabilidad cambiaria y competitividad externa, mientras se avanza en las reformas estructurales necesarias para fortalecer los fundamentos económicos del país.


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