Villarruel marca distancia con Milei tras incidentes en Congreso: "Las manifestaciones son ejercicio democrático"


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La vicepresidenta Victoria Villarruel estableció una posición claramente diferenciada respecto al enfoque adoptado por la administración de Javier Milei en relación a los violentos episodios ocurridos durante la manifestación de jubilados frente al Congreso Nacional. Mientras altos funcionarios del gobierno, encabezados por el jefe de Gabinete Guillermo Francos, catalogaron los hechos como un intento desestabilizador equiparable a un "golpe de Estado", Villarruel optó por una perspectiva más moderada, defendiendo el derecho ciudadano a la expresión pública.
"Como abogada, considero que ante cualquier situación tan compleja como la presenciada ayer, corresponde que la justicia se pronuncie", manifestó la vicepresidenta en declaraciones que contrastan notablemente con la línea oficial. Aunque condenó los episodios violentos, Villarruel enfatizó que las manifestaciones constituyen un componente esencial del sistema democrático, estableciendo así una significativa distancia conceptual con las acusaciones vertidas desde Casa Rosada.
La protesta convocada inicialmente por agrupaciones de jubilados para reclamar mejoras en sus haberes derivó en serios enfrentamientos con las fuerzas de seguridad cuando barras bravas de diversos clubes futbolísticos y militantes políticos se sumaron a la concentración. El saldo incluyó 124 detenidos, numerosos heridos y cuantiosos daños materiales en las inmediaciones del Palacio Legislativo.

En su intervención, Villarruel extendió su solidaridad tanto a los lesionados durante los incidentes como a los efectivos policiales involucrados, reconociendo que estos últimos "también exponen su integridad física en situaciones de alta conflictividad" y merecen el respaldo institucional. La vicepresidenta subrayó que, si bien la manifestación constituye una expresión legítima en democracia, "la violencia nunca debe ser instrumento para defender ninguna causa", estableciendo límites claros a las formas de protesta.
Esta postura moderada contrasta marcadamente con las declaraciones del jefe de Gabinete, quien vinculó directamente los disturbios con sectores políticos específicos. "Sin duda detrás de esto están el kirchnerismo, La Cámpora y los movimientos que gobernaron el país en las últimas décadas", afirmó Francos, agregando que estos grupos buscan "desestabilizar al gobierno mediante el uso de la violencia" al no encontrar elementos para cuestionar la gestión actual.
El funcionario cuestionó la participación de barras bravas en una manifestación originalmente convocada por jubilados, calificándola como una "original idea" cuyo propósito era generar caos. Según Francos, la protesta fue organizada "al grito de que se vayan todos", consigna que interpretó como un llamado a la desestabilización institucional.
La controversia se intensificó cuando la jueza Karina Andrade dispuso la liberación de 94 personas detenidas durante los incidentes, argumentando la protección del "derecho constitucional a la protesta". Esta decisión provocó el malestar del Poder Ejecutivo, que anunció una denuncia ante el Consejo de la Magistratura porteño por "posible incumplimiento de funciones", según confirmó el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona.
"Los barras bravas representan estructuras criminales organizadas que acudieron al Congreso con el propósito deliberado de causar destrucción y agredir a las fuerzas del orden", expresó el titular de la cartera judicial en su cuenta oficial de X, precisando que "no se trató de una manifestación legítima ni del ejercicio de la libertad de expresión, sino de acciones delictivas perpetradas públicamente".
La posición de Villarruel suma un nuevo capítulo en la serie de divergencias que viene manifestando respecto a la línea oficial del gobierno, evidenciando fisuras en la cúpula del poder ejecutivo. Esta diferenciación ocurre en un momento particularmente conflictivo para la administración libertaria, que enfrenta múltiples frentes políticos y sociales, incluido el desmantelamiento de once programas sociales anunciado por el Ministerio de Capital Humano.
La cartera comandada por Sandra Pettovello procedió a la disolución de diversas iniciativas dependientes de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, afectando aproximadamente a 500 trabajadores que serán colocados en situación de "disponibilidad" durante un período máximo de doce meses. Entre los programas eliminados figuran "Participar en Comunidad", el Programa Nacional de Promoción y Protección de Derechos, y varios espacios orientados a garantizar derechos de niños y adolescentes.
Paralelamente, el oficialismo enfrenta desafíos legislativos relacionados con el decreto que autoriza las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, una decisión que ha generado cuestionamientos incluso entre sectores potencialmente afines. El expresidente Mauricio Macri expresó públicamente que tal estrategia "no contribuye a generar confianza" y "evidencia la fragilidad institucional del sistema".
En este complejo escenario político y social, las declaraciones de la vicepresidenta adquieren particular relevancia, pues representan una voz disonante dentro del propio gobierno. Si bien Villarruel condena los episodios violentos, su defensa del derecho a la manifestación como componente esencial del sistema democrático establece una significativa distancia conceptual con las acusaciones de intento desestabilizador formuladas desde Casa Rosada.
La actual coyuntura refleja las tensiones inherentes a un proceso de transformación económica y administrativa que avanza simultáneamente en múltiples frentes, desde la reducción del aparato estatal hasta la renegociación de compromisos internacionales. En este contexto, las fisuras dentro del propio gobierno añaden complejidad a un escenario ya de por sí conflictivo.
La sociedad argentina contempla así un panorama político donde las diferencias internas en la coalición gubernamental se manifiestan públicamente, mientras continúan implementándose medidas de ajuste fiscal que afectan programas sociales orientados a sectores vulnerables. El destino de los aproximadamente 500 trabajadores afectados por la disolución de los once programas dependientes de Capital Humano permanece incierto, sujeto a las posibilidades de reubicación dentro de la estructura estatal.
La postura de Villarruel, abogando por un enfoque institucional y respetuoso del derecho a la protesta, representa un contrapunto significativo en un gobierno que ha adoptado posiciones confrontativas frente a las manifestaciones opositoras. Este equilibrio de voces dentro del propio oficialismo podría resultar determinante para la evolución del clima político en los próximos meses, especialmente si las tensiones sociales continúan escalando como resultado de las políticas de ajuste implementadas.
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