
Argentina enero 2026: análisis económico y político de los primeros 10 días del año


La Newsletter de Gustavo Reija - Economista y CEO de NETIA GROUP
4 informes exclusivos cada mes, con el análisis de las tendencias macroeconómicas y políticas con perspectivas sobre mercados financieros y su impacto en la industria. Recomendaciones estratégicas para inversores y empresarios.
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El arranque de 2026 cristaliza las tensiones inherentes al programa económico de Javier Milei. Mientras el Banco Central exhibe reservas brutas en máximos de tres años y el riesgo país descendió a 550 puntos tras la victoria electoral de octubre, la industria acumula su tercer mes consecutivo de contracción y los jubilados perdieron 23% de poder adquisitivo real desde diciembre de 2023. Esta dicotomía entre estabilización financiera y deterioro productivo configura el dilema central que enfrentará Argentina durante el primer semestre.
El frente cambiario: optimismo cauteloso con interrogantes estructurales
El Banco Central inauguró el año con modificaciones significativas al régimen de flotación administrada. Desde el 2 de enero, las bandas cambiarias se actualizan mensualmente según la inflación reportada por INDEC, abandonando el crawling peg del 1% mensual vigente durante 2025. El piso quedó establecido en $914,78 y el techo en $1.529,03, con ajustes diarios hasta completar el incremento mensual.
La autoridad monetaria retomó compras de divisas tras ocho meses de ausencia. Durante la primera semana completa de operaciones adquirió USD 218 millones, elevando las reservas brutas a USD 44.781 millones, nivel no registrado desde septiembre de 2021. Santiago Bausili proyecta acumular entre USD 10.000 y USD 17.000 millones durante el año, condicionado a la remonetización de la economía y el comportamiento de la demanda de pesos.


Sin embargo, analistas de Reporte M advierten que el impacto positivo quedó parcialmente neutralizado por ventas previas del Tesoro y el uso creciente de operaciones REPO. Para afrontar vencimientos por USD 4.300 millones que operaron el viernes 9, el BCRA concretó un REPO por USD 3.000 millones con bancos internacionales, utilizando bonos como colateral. Esta ingeniería financiera incrementa los compromisos futuros: los vencimientos en moneda dura para 2027 se elevan en USD 6.700 millones adicionales.
Deuda externa: el elefante en la habitación
La restricción presupuestaria que condiciona toda la política económica argentina se llama deuda externa. Durante 2026, el país enfrenta vencimientos por aproximadamente USD 19.000 millones, equivalentes a casi el 50% de las reservas brutas actuales. Solo con el FMI, Argentina deberá cancelar cerca de USD 4.400 millones en capital e intereses durante lo que resta del año, con un pago de USD 830 millones programado para el 1 de febrero.
El stock de deuda con el Fondo alcanza USD 57.100 millones al 31 de diciembre. Desde el préstamo extraordinario de 2018 durante la gestión Macri, renovado con Fernández y ampliado por Milei, los pagos de intereses acumularon USD 14.773 millones. Para el quinquenio 2026-2030, Argentina deberá abonar USD 13.500 millones adicionales solo en concepto de intereses.
Luis Caputo aspira a regresar a los mercados internacionales para refinanciar estos compromisos, pero el riesgo país de 550 puntos todavía resulta elevado para emisiones competitivas. Paradójicamente, el ministro insiste en reducir la dependencia de Wall Street mientras la estructura de vencimientos torna imprescindible ese financiamiento. En Punta del Este, donde bancos organizaron eventos para inversores esta semana, el clima era de optimismo moderado, pero la condición sine qua non sigue siendo bajar el riesgo país a niveles que permitan colocaciones voluntarias.
Inflación: el dato que definirá el semestre
El próximo martes INDEC publicará la inflación de diciembre. Las estimaciones privadas anticipan un registro cercano al 2,5%, levemente superior al 2,4% de noviembre. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA proyecta 2,3%. Para 2026 completo, según Reporte M, se prevé una inflación anual del 20,1%, el doble del 10,1% presupuestado oficialmente.
El Gobierno sostiene que la desinflación continuará hasta perforar el 1% mensual hacia fin de año. Economistas como Carlos Melconian advirtieron que insistir con metas difíciles de cumplir puede generar desgaste político y económico. La discrepancia entre proyecciones oficiales y privadas constituye una fuente de incertidumbre que afecta decisiones de inversión y consumo.
A partir de enero, INDEC implementa una nueva metodología para calcular el IPC, actualizando ponderaciones según la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018. Vivienda y servicios pasa del 9,44% al 14,5% del índice, mientras alimentos baja del 26,96% al 22,7%. Transporte sube del 11% al 14,3% y comunicaciones crece de 2,83% a 5,2%. Estos cambios metodológicos podrían generar controversias interpretativas si los resultados divergen significativamente de las expectativas.
La reforma laboral: el campo de batalla político del verano
El Gobierno apunta a sancionar la reforma laboral en febrero durante el segundo tramo de sesiones extraordinarias. La mesa política coordinada por Manuel Adorni se reunirá el viernes 16 para definir estrategia, mientras Patricia Bullrich activará una comisión técnica que analizará observaciones de la CGT y cámaras empresariales.
Diego Santilli ya visitó Chubut y tiene agendados encuentros con gobernadores de Mendoza, San Juan, San Luis y Chaco. La aritmética parlamentaria es ajustada pero alcanzable: en el Senado, el oficialismo parte de 21 votos y necesita 16 adicionales; en Diputados, suma 109 propios de un quórum de 129.
El proyecto diseñado por Federico Sturzenegger introduce el fondo de cese laboral inspirado en el modelo de la construcción, banco de horas, extensión de beneficios sociales no remunerativos y la posibilidad de pagar salarios en dólares. Sin embargo, expertos laboralistas cuestionan una "clara desconexión" entre el diagnóstico compartido sobre informalidad y las soluciones propuestas, que parecerían orientadas más a restringir derechos que a reducir el empleo no registrado.
La mayor resistencia provincial se concentra en el capítulo tributario. Las reducciones de alícuotas de Ganancias a empresas implicarían pérdidas de recursos coparticipables superiores al billón de pesos, afectando principalmente a Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Un artículo incorporado en el dictamen del Senado delega en el Ministerio de Economía la decisión sobre cuándo entrarán en vigencia estos beneficios fiscales, generando incertidumbre adicional para empresas e inversores.
El costo social del ajuste: jubilados y trabajadores
Los primeros días de enero trajeron la avalancha de aumentos que caracteriza cada inicio de año: tarifas de transporte, alquileres, prepagas, alimentos, combustibles. El golpe al bolsillo se siente especialmente en facturas de luz, gas y agua, servicios cuyas tarifas acumulan incrementos exponenciales desde diciembre de 2023.
El sector más castigado sigue siendo el jubilatorio. Según el centro de estudios MATE, el ajuste sobre jubilaciones representa 16,5 billones de pesos del "ahorro" fiscal total de 100,8 billones desde que gobierna Milei. El haber medio cayó 23% en términos reales, mientras la mínima cubre apenas un tercio de la canasta básica del adulto mayor. El bono de $70.000 para jubilados de la mínima permanece congelado desde marzo de 2024 y el Presupuesto 2026 proyecta una caída real del 13,8% en esta partida.
La industria acumula tres meses consecutivos de contracción, con noviembre mostrando el nivel de producción más bajo en año y medio. Las caídas más pronunciadas se registran en textiles, prendas de vestir y calzado (-22,7%), automotores (-20,7%) y productos de metal y maquinaria (-18,2%). La construcción también retrocedió 4,1% en noviembre, el peor registro en más de un año.
Escenarios para el primer semestre: una lectura con enfoque productivo
Desde una perspectiva de crecimiento inclusivo, el programa económico actual presenta contradicciones estructurales que condicionan su sustentabilidad. El modelo prioriza la estabilización financiera mediante ajuste fiscal, restricción monetaria y acumulación de reservas, pero carece de una estrategia de transformación productiva que genere empleo formal y agregue valor exportable.
Escenario optimista: estabilización con derrame tardío
Si la inflación converge hacia el 1% mensual durante el segundo trimestre, el Gobierno consolidaría credibilidad para acceder a financiamiento internacional en condiciones favorables. La cosecha récord proyectada aportaría divisas adicionales y la baja de tasas de la Fed estadounidense favorecería flujos hacia emergentes. Las chances de reelección de Milei, estimadas en 70% por Reporte M, se fortalecerían ante una percepción de orden macroeconómico.
Sin embargo, este escenario asume que la estabilización eventualmente "derramará" hacia la economía real mediante inversión privada y creación de empleo, hipótesis que la evidencia empírica de los últimos dos años no convalida. La inversión permanece concentrada en sectores extractivos (hidrocarburos, minería, agronegocios) con limitada capacidad de generación de empleo formal masivo.
Escenario pesimista: crisis del tercer año
Las chances de repetir la crisis que experimentó Macri en 2018, aún habiendo ganado las legislativas ampliamente, no pueden descartarse. Los vencimientos de deuda de USD 19.000 millones durante 2026 generan una presión permanente sobre reservas. Si la demanda de pesos no se recupera según lo proyectado, el BCRA enfrentará un dilema entre acumular reservas (permitiendo depreciación) o defender el tipo de cambio (vendiendo reservas).
El techo de la banda cambiaria llegará a $1.870 a fin de año. Si el dólar testea persistentemente ese límite, la autoridad monetaria deberá elegir entre defender la banda vendiendo reservas o permitir un salto discreto que reavive expectativas inflacionarias. Cualquiera de ambas opciones tiene costos políticos significativos.
Escenario de transformación productiva
Una estrategia verdaderamente orientada al crecimiento inclusivo requeriría complementar la estabilización macroeconómica con políticas activas de transformación productiva. Esto implica: redireccionar la renta de sectores extractivos hacia inversión en capacidades industriales y tecnológicas; implementar una reforma laboral que efectivamente reduzca la informalidad mediante incentivos positivos antes que flexibilización regresiva; y establecer un pacto social que distribuya equitativamente los costos del ajuste.
El dilema fundamental es que estas políticas contradicen la matriz ideológica del Gobierno, que concibe cualquier intervención estatal como distorsión ineficiente. La apuesta oficial consiste en que la desregulación generalizada y el equilibrio fiscal generarán condiciones para que el mercado asigne eficientemente recursos hacia actividades de mayor productividad.
Las tensiones de una transición inconclusa
Los primeros diez días de 2026 revelan una economía argentina en transición entre dos modelos, pero sin haber completado ninguno. La estabilización financiera avanza con indicadores que satisfacen a mercados e inversores. La transformación productiva retrocede con industria en contracción, construcción paralizada y empleo formal en descenso.
El Gobierno dispone de capital político derivado de su victoria electoral y niveles de aprobación no vistos desde 2011. La pregunta es si utilizará ese capital para profundizar un ajuste que beneficia a sectores financieros y exportadores primarios, o si eventualmente incorporará herramientas de política industrial que distribuyan más equitativamente los frutos de la estabilización.
Para una perspectiva de crecimiento con equidad, el riesgo mayor no es una crisis financiera inmediata sino la consolidación de un patrón de crecimiento sin desarrollo: acumulación de reservas mediante exportaciones primarias, servicios de deuda crecientes, industria debilitada y mercado interno deprimido. Un escenario que podría ser macroeconómicamente estable pero socialmente insostenible en el mediano plazo.
El primer semestre de 2026 definirá cuál de estas trayectorias prevalece. Los indicadores a monitorear: evolución de reservas netas, comportamiento del empleo formal, dinámica de la actividad industrial y resultado de la negociación por la reforma laboral. En cada uno de estos frentes se juega no solo la suerte del Gobierno sino el modelo de país que Argentina construirá durante la próxima década.
Por: Gustavo Rodolfo Reija - CEO Netia Group Fecha de publicación: 11 de enero de 2026 Última actualización: 11 de enero de 2026

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