Preocupación en el mercado por la acumulación de deuda del Tesoro y los vencimientos a corto plazo
La estrategia del equipo económico liderado por Luis Caputo de traspasar la deuda del Banco Central al Tesoro de la Nación está generando dudas entre los operadores de mercado sobre su sustentabilidad a largo plazo. El principal temor es que se repita el escenario de "muralla de vencimientos" que se experimentó durante 2022 y 2023, a pesar de que actualmente existe un superávit fiscal.
En el corto plazo, el Tesoro deberá enfrentar importantes vencimientos en pesos de títulos públicos. El 30 de junio, se deberán cancelar $2,4 billones de un bono dual, $115.000 millones de un discount y $142.110 millones en intereses de un cuasipar. Además, el 13 y 14 de junio, vencen intereses de Boncer y Lecaps por un total de $3,6 billones. Si bien se espera que el gobierno no tenga problemas para rollear estos vencimientos y obtener financiamiento neto, la acumulación de deuda genera preocupación.
En cuanto a la deuda en dólares, el vencimiento más importante del mes es con organismos multilaterales por u$s134 millones. Se prevé que el Tesoro saldrá a rollear estos vencimientos y captar más fondos de los bancos para evitar que terminen en el BCRA.
La economista Luciana Flores advierte que la suma de la deuda pública real, la deuda del Banco Central y la deuda comercial ha aumentado a un ritmo vertiginoso desde el inicio de la gestión actual. Según datos de la Secretaría de Finanzas, la deuda en moneda local expresada en dólares creció u$s55.000 millones desde que asumió el actual gobierno.
Para evitar escenarios de dudas en los mercados, Eugenio Marí, economista en jefe de la Fundación Libertad y Progreso, considera que será necesario que el gobierno llegue a 2025 con el riesgo país por debajo de los 1000 puntos, lo que le permitiría volver a los mercados voluntarios. Esto será imprescindible debido a los fuertes vencimientos en dólares previstos para el próximo año.
Si bien la emisión de Letras Capitalizables (LECAPS) por parte del Tesoro para absorber la deuda del BCRA no altera el stock de deuda consolidada, como señala la consultora Quantum Finanzas, esta operatoria reduce el déficit cuasi-fiscal pero aumenta el fiscal. Además, requiere un mayor superávit fiscal o una mayor financiación del mercado para atender los vencimientos sin emisión.
En conclusión, aunque el gobierno busca apagar los motores de la inflación mediante el traspaso de la deuda del BCRA al Tesoro, la acumulación de vencimientos a corto plazo y la necesidad de mantener el superávit fiscal generan incertidumbre sobre la sostenibilidad del plan a largo plazo. Será fundamental monitorear de cerca la evolución de la deuda pública y la capacidad del gobierno para hacer frente a sus obligaciones sin recurrir a la emisión monetaria.