Economía 13News-Economía 19/08/2024

Argentina enfrenta desafíos económicos: Los superávits gemelos se desvanecen ante la escasez de dólares

Tras meses de aparente estabilidad fiscal, el gobierno se enfrenta ahora a una creciente preocupación: la escasez de dólares

La economía argentina se encuentra en una encrucijada. Tras meses de aparente estabilidad fiscal, el gobierno se enfrenta ahora a una creciente preocupación: la escasez de dólares. Este fenómeno está poniendo en jaque la estrategia económica del país, amenazando con diluir los llamados "superávits gemelos" que tanto se habían elogiado en el pasado.

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Los datos oficiales revelan una tendencia preocupante. En junio, por primera vez en el año, se registró un déficit en la cuenta corriente. Esta situación no fue un hecho aislado, ya que el resultado negativo se extendió también a julio. Según estimaciones de expertos, la falta de dólares en estos dos meses podría rondar los mil millones.

Este escenario contrasta fuertemente con la época posterior a la salida de la convertibilidad, cuando Argentina experimentó los beneficios de los superávits gemelos tras un ajuste económico significativo. En la actualidad, se observa una divergencia entre el sector externo y el fiscal, aunque muchos analistas siguen considerando que mantener el orden presupuestario es fundamental para estabilizar el tipo de cambio y mejorar el flujo de divisas.

A pesar de los desafíos en el frente externo, el gobierno ha logrado mantener cierta estabilidad en el ámbito fiscal. En junio, se reportó un superávit fiscal de 488.569 millones de pesos, que incluso descontando el pago de intereses, resultó en un superávit financiero de 238.189 millones. Sin embargo, la situación se complicó en julio, cuando apareció el primer déficit financiero del año, ascendiendo a 600.957 millones de pesos.

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Es importante señalar que estos resultados fiscales podrían no reflejar completamente la realidad económica. El gobierno admitió haber pospuesto el pago de aguinaldos, que normalmente se efectúa antes de finalizar junio, para el mes de julio. Esta maniobra sugiere que, de no haberse realizado, es probable que se hubiera registrado un déficit financiero también en junio.

La evolución del balance cambiario a lo largo del año ilustra claramente la tendencia decreciente en la disponibilidad de dólares. Mientras que en diciembre de 2023 se registró un saldo positivo de 2.960 millones de dólares en la cuenta corriente del balance cambiario, este superávit fue disminuyendo gradualmente en los meses siguientes. Para junio, la situación se había invertido, registrando un déficit de 233 millones de dólares, que se estima podría haber alcanzado los mil millones en julio, según análisis de la consultora Equilibra.

Varios factores contribuyen a esta situación. Uno de los principales es el cambio en el esquema de pago de importaciones. A partir de junio, el gobierno comenzó a pagar el 100% del flujo mensual de importaciones, abandonando el sistema de cuatro cuotas del 25% que había implementado desde febrero. Además, la reciente decisión de volver a un esquema de dos pagos del 50% mensual complica aún más el panorama, ya que se solaparán pagos de ambos sistemas.

A esto se suma la caída en el precio de la soja, uno de los principales productos de exportación de Argentina. Las cosechas récord en Estados Unidos y Brasil han provocado un desplome en su cotización, desalentando la liquidación de exportaciones por parte de los productores locales. Esta situación se agrava por la percepción de que el tipo de cambio está rezagado.

La consultora Labour, Capital & Growth (LCG) ha expresado dudas sobre la capacidad del país para equilibrar el flujo de entrada y salida de dólares en lo que resta del año. Sus análisis indican que Argentina aún debe hacer frente a pagos pendientes de Bopreales por un total de 1.100 millones de dólares entre capital e intereses, además de un pago neto al FMI de 640 millones de dólares.

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Aunque se espera que la balanza comercial energética mejore en los próximos meses, pasando a ser positiva, esto dependerá en gran medida de que la actividad económica se mantenga deprimida. Un repunte en la economía podría reactivar las importaciones, ejerciendo presión adicional sobre las reservas de dólares.

Esta situación plantea un dilema para el gobierno. Por un lado, existe la necesidad de flexibilizar los pagos de importaciones y de intervenir en los mercados cambiarios paralelos para reducir la brecha con el tipo de cambio oficial. Por otro lado, estas medidas podrían agravar la escasez de dólares.

El compromiso con el FMI de acumular 8.700 millones de dólares para finales de septiembre añade presión adicional. Hasta hace poco, el gobierno había logrado reunir alrededor de 7.000 millones, pero alcanzar la meta completa podría resultar desafiante en el contexto actual.

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Ante esta situación, el gobierno se enfrenta a tres opciones principales, cada una con sus propios riesgos y desventajas. La primera sería utilizar las escasas reservas de dólares para mantener la brecha cambiaria bajo control, una estrategia que muchos consideran desacertada. La segunda opción implicaría liberar los controles cambiarios, permitiendo que el mercado determine la depreciación, lo cual podría ser arriesgado en un entorno económico global volátil. La tercera alternativa sería devaluar el tipo de cambio oficial manteniendo los controles, aunque esto podría resultar en la persistencia de una brecha cambiaria y contradecir la retórica oficial.

En conclusión, Argentina se encuentra en un momento crucial. La escasez de dólares está poniendo a prueba la estrategia económica del gobierno y amenaza con deshacer los logros fiscales de los últimos meses. La forma en que se aborde este desafío en las próximas semanas y meses será determinante para el futuro económico del país. Se requerirá de una cuidadosa calibración de políticas y, posiblemente, de decisiones difíciles para navegar estas aguas turbulentas y mantener la estabilidad económica sin comprometer el crecimiento a largo plazo.

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