¿Negociar o no negociar para salir de la derrota en el Senado?, esa es la cuestión
“Resulta imposible interpretar esta decisión de otra manera que como un intento de socavar el Pacto de Mayo, el Gobierno Nacional y el cambio elegido por los argentinos”, esta frase, incluida en el comunicado de la Oficina del Presidente difundido anoche luego de la derrota política por el rechazo del DNU en el Senado, refleja el impacto que se sintió en los pasillos de la Casa Rosada al conocerse el resultado de la votación.
42 votos en contra de la aprobación y 25 a favor muestran un escenario en el cual el kirchnerismo logró construir una mayoría importante para lograr su objetivo de rechazar la norma.
"Es un paso atrás en lo que veníamos construyendo con los gobernadores" se decía en ámbitos cercanos al Presidente.
El comunicado oficial va un paso más allá al hablar de "intento de socavar al Gobierno Nacional", poniendo la actitud de rechazo del Senado al filo de una actitud de ataque institucional.
La realidad es que, a pesar del amplio rechazo del Senado, el DNU 70/23 continúa vigente ya que , para perder su vigencia, se requeriría que la Cámara de DIputados también lo rechace, cosa que no parece hoy próxima a suceder en el corto plazo al menos.
Entonces, ¿por qué el oficialismo plantea un escenario dramático a través de su comunicado?
La estrategia de la administración Milei ha venido siendo la de tratar de exponer a todos los legisladores y actores sociales que no "están de acuerdo con el cambio", aunque lo proclamen en forma pública.
El ya conocido "principio de revelación" que Milei utiliza ante escenarios de este tipo presume que la sociedad, al conocer quiénes votan a favor y en contra de los proyectos oficiales, tomará conciencia de quién es quién y ejercerá, en las elecciones legislativas del 2025, el correspondiente castigo, dotando al oficialismo de una mayoría que hoy está lejos de alcanzar.
Si esto fuera cierto, el gobierno debería esperar hasta aquel momento para avanzar con las reformas estructurales de la economía que se propone y, mientras tanto, sólo podría continuar gobernando sin la asistencia del Parlamento.
El propio Milei ha sostenido públicamente que no necesita del Congreso para avanzar con su plan de gobierno.
Aferrarse a la tabla del déficit cero y continuar con la política de licuación del gasto y destrucción de pesos de la economía serían los dos instrumentos que podría utilizar para mostrar bajas en la tasa de inflación y llegar, a las elecciones legislativas del 2025, con el aire suficiente para obtener nuevas mayorías legislativas que lo habiliten a proponer las reformas estructurales.
¿Es posible este escenario desde el punto de vista económico y social? Las tensiones institucionales que podrían acumularse hasta entonces, ¿no generarían riesgos para la obtención de dichas pretendidas mayorías futuras?
El discurso de Milei del 1 de marzo, con la convocatoria a los gobernadores y otros actores de la vida política argentina distendió el enrarecido clima político signado por la guerra con los mandatarios provinciales que le antecedió.
Ahora, parece haberse dado un paso atrás en la construcción de ese clima de diálogo y negociación política.
Acusar a los senadores de intentar socavar al gobierno nacional y poner en peligro la firma del Pacto del 25 de Mayo constituye un claro mensaje, con destinatarios varios, que no tiene la intención de recrear el clima de negociación.
Ayer los mercados comenzaron a intuir el rechazo al DNU, hecho que se consolidó cuando, en medio de la sesión fue derrotada la propuesta libertaria de suspender el tratamiento del proyecto por 15 días. La negativa avalada por 41 votos marcó, claramente, la tendencia al rechazo del proyecto que se hizo realidad horas más tarde.
La semana próxima será clave para analizar la evolución de la estrategia oficial y el reacomodamiento de la oposición a este nuevo escenario en el cual, el enrarecimiento del clima político no será nada beneficioso para ninguna de las partes.
La política requiere de la negociación, que no es una mala palabra, y la negociación necesita de actores dispuestos y capacitados para ejercerla. Los próximos pasos del oficialismo, en este sentido, deberán ser seguidos con atención.
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