Economía 13News-Economía 05/06/2025

Morosidad del pago de tarjetas de crédito en Argentina aumenta

La Asociación de Bancos Argentinos publicó cifras alarmantes que evidencian el deterioro progresivo de la capacidad de pago de los hogares

El panorama crediticio argentino atraviesa una coyuntura crítica que expone la fragilidad financiera de millones de familias. Durante marzo del presente año, los indicadores de incumplimiento en instrumentos de financiación personal alcanzaron niveles históricos que no se registraban desde hace tres años, según revelan los datos más recientes del sistema bancario nacional.

La Asociación de Bancos Argentinos publicó cifras alarmantes que evidencian el deterioro progresivo de la capacidad de pago de los hogares. En febrero, el índice de morosidad en financiaciones destinadas a personas físicas experimentó un incremento de 0,02 puntos porcentuales, estableciéndose en 2,9%. Esta cifra representa una escalada interanual de 0,3 puntos, siendo las tarjetas de crédito el segmento más afectado por esta tendencia ascendente.

El Banco Central complementó este panorama con información que confirma la gravedad de la situación. Los datos oficiales muestran que durante marzo, el incumplimiento en tarjetas de crédito creció 2,8%, mientras que en préstamos personales la morosidad superó el umbral del 4%, marcando un récord de 9 meses consecutivos de deterioro.

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Esta escalada del incumplimiento refleja una realidad socioeconómica compleja donde las familias argentinas recurren cada vez más al endeudamiento para sostener gastos esenciales. El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas determinó que el 58% de las obligaciones contraídas mediante tarjetas de crédito corresponden específicamente a la adquisición de alimentos, evidenciando cómo el crédito se ha transformado en una herramienta de supervivencia básica.

La investigación revela patrones preocupantes en el comportamiento crediticio de los hogares argentinos. Durante 2025, el 15% de las familias contrajo nuevas deudas, mientras que un 12% adicional arrastra pasivos originados en 2023 o períodos anteriores. Esta dinámica genera un ciclo perpetuo de refinanciamiento que impide la cancelación efectiva de las obligaciones pendientes.

La distribución del endeudamiento muestra una fragmentación creciente del riesgo crediticio. El 65% de los hogares mantiene entre 2 y 3 deudas simultáneas, el 23% concentra sus obligaciones en un solo instrumento, mientras que el 12% restante acumula más de 3 compromisos financieros diferentes. Este último segmento experimentó un crecimiento significativo de 4 puntos porcentuales respecto al año anterior, pasando del 8% al 12%, lo cual demuestra una mayor diversificación del endeudamiento como estrategia de sostenimiento económico.

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El impacto sobre los ingresos familiares resulta particularmente severo. El estudio establece que el 56% de los hogares destina entre el 40% y el 60% de sus ingresos mensuales al servicio de deudas, representando un salto considerable comparado con las mediciones de 2024. Esta proporción compromete seriamente la capacidad de ahorro y la estabilidad financiera de las familias argentinas.

Las tasas de interés constituyen un factor determinante en esta crisis crediticia. Un relevamiento realizado en entidades bancarias de primera línea expone la magnitud del problema. Los préstamos personales en bancos públicos presentan un Costo Financiero Total Efectivo Anual de hasta 140% para clientes regulares y 160% para no clientes. La situación se agrava en el sector privado, donde el CFTEA para préstamos personales alcanza el 199,35%, muy superior a los índices inflacionarios actuales.

Esta disparidad entre las tasas crediticias y la inflación contrasta marcadamente con la política monetaria oficial, orientada hacia la reducción de ambas variables. La evidencia sugiere que el alivio financiero proyectado desde las autoridades monetarias aún no se materializa en beneficios concretos para los consumidores, mientras las entidades bancarias mantienen una postura conservadora en la flexibilización de sus condiciones crediticias.

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Los sectores de ingresos medios enfrentan las mayores dificultades en este contexto. Según el informe Shopper Day 2025, únicamente el 5% de las categorías de consumo experimentaron crecimiento en hogares de menores ingresos, mientras que en los segmentos medio y alto el crecimiento abarcó el 79% de las categorías. Esta segmentación evidencia una polarización creciente en los patrones de consumo nacional.

Los mecanismos de refinanciación agravan la situación financiera de los deudores. Cuando los titulares de tarjetas no pueden cumplir con el pago mínimo, se activan tasas punitorias con CFTEA superiores al 100%, aunque en algunos casos pueden reducirse al 90%. Estos costos elevados generan un efecto multiplicador que dificulta significativamente cualquier estrategia de recuperación financiera.

El descubierto representa otra fuente frecuente de endeudamiento no planificado. En tarjetas de crédito, superar el límite disponible activa penalizaciones especiales, mientras que en cuentas corrientes el descubierto automático implica costos que superan el 40% de Tasa Efectiva Anual. Los adelantos de sueldo muestran condiciones dispares entre entidades, desde tasas cero hasta CFTEA superiores al 200%.

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Las estadísticas de First Capital Group revelan cambios en los hábitos de consumo crediticio. En mayo, las operaciones con tarjeta en pesos crecieron 3,4% mensual en términos nominales, alcanzando un saldo acumulado de 19,3 billones de pesos. La comparación interanual muestra un aumento nominal del 145%, pero descontando la inflación, el crecimiento real fue de apenas 1,6% mensual y 70,1% interanual.

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, advierte sobre la desaceleración del ritmo de crecimiento y la aparente saturación de los saldos de financiamiento. Para reactivar el sector, anticipa el lanzamiento de nuevos programas de ventas en cuotas impulsados por el sector privado, especialmente considerando que los planes oficiales como Cuota Simple están llegando a su fin.

Las entidades financieras justifican las tasas elevadas mediante el análisis costo-beneficio y la prima de riesgo asociada a determinados perfiles crediticios. Este riesgo se traslada directamente a través de mayores tasas de interés, creando un círculo donde el acceso al crédito resulta más favorable para empresas con mayor capacidad de pago, mientras las personas físicas, particularmente de ingresos medios, enfrentan restricciones y costos crecientes.

El escenario actual refleja un contexto que condiciona una recuperación sostenida de la actividad económica nacional. El aumento de la morosidad, el encarecimiento del financiamiento y la fragmentación del consumo configuran un panorama desafiante que requiere intervenciones estructurales para revertir esta tendencia y restaurar el equilibrio en el mercado crediticio argentino.

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