Economía 13News-Economía 19/08/2025

Julio tuvo superávit primario de $1,7 billones pero déficit financiero de $0,16 billones, sin computar intereses capitalizados de deuda

La administración nacional enfrentará presiones crecientes durante los próximos meses para implementar recortes presupuestarios adicionales si aspira cumplir el compromiso de equilibrio fiscal asumido tanto como señal hacia los mercados financieros como ante el Fondo Monetario Internacional

La administración nacional enfrentará presiones crecientes durante los próximos meses para implementar recortes presupuestarios adicionales si aspira cumplir el compromiso de equilibrio fiscal asumido tanto como señal hacia los mercados financieros como ante el Fondo Monetario Internacional. El desafío surge de una combinación entre ingresos tributarios que podrían debilitarse y gastos que mantienen dinámicas expansivas en sectores específicos.

Los datos oficiales revelados por la Secretaría de Hacienda correspondientes a julio configuran un panorama donde el resultado primario alcanzó un excedente de 1,7 billones de pesos, mientras el balance financiero registró un déficit de 0,16 billones. Este desequilibrio en el ámbito financiero obedeció fundamentalmente a la elevada carga de intereses sobre la deuda, particularmente por cancelaciones de bonos denominados en moneda extranjera durante ese período.

La perspectiva acumulada de los primeros 7 meses presenta un superávit primario equivalente al 1,1% del Producto Bruto Interno, en tanto el resultado financiero muestra un excedente del 0,3% del mismo indicador. Esta trayectoria posiciona al equipo económico en ruta hacia el objetivo del 1,6% del PBI establecido para fin de año, meta que inicialmente constituyó una señal hacia los mercados antes de cristalizarse formalmente en el programa acordado con el organismo multilateral.

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La consultora LCG advierte que el gasto primario acumula 9,3% del PBI durante lo transcurrido de 2025, representando un sendero fiscal más acomodado comparado con períodos equivalentes de 2024 y 2023. Sin embargo, esta trayectoria relativamente holgada podría requerir correcciones en los meses restantes debido a compromisos fiscales asumidos y dinámicas de ingresos que muestran tendencias descendentes.

La firma especializada identifica múltiples factores que presionan la recaudación hacia la baja, incluyendo la eliminación del Impuesto PAIS implementada a comienzos del ejercicio, reducciones en Bienes Personales, recortes arancelarios y, más recientemente, la disminución permanente de retenciones agropecuarias. Este contexto de menores ingresos demandará esfuerzos concentrados en contención del gasto para alcanzar las metas comprometidas.

Los vetos presidenciales a proyectos legislativos que implicaban incrementos en el gasto público se enmarcan dentro de esta estrategia de disciplina fiscal, según interpreta LCG. Iniciativas como aumentos jubilatorios, reinstauración de moratorias previsionales o declaraciones de emergencia en discapacidad han sido bloqueadas sistemáticamente por el Poder Ejecutivo para preservar el equilibrio presupuestario.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal documentó durante los primeros 7 meses un incremento real del 3,6% interanual en el gasto primario nacional. Esta evolución muestra comportamientos heterogéneos entre los 16 componentes analizados, donde 9 registraron incrementos reales anualizados mientras 7 experimentaron contracciones significativas.

Las transferencias de capital hacia provincias encabezaron los aumentos con una expansión del 127%, seguidas por transferencias corrientes provinciales que crecieron 126,9%. La Asignación Universal por Hijo completó el podio de incrementos con una variación del 33%, reflejando decisiones de política social que priorizaron estos instrumentos de asistencia directa.

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En el extremo opuesto, los subsidios destinados a otras funciones sufrieron recortes del 67,7%, mientras los subsidios energéticos se contrajeron 55%. Los programas sociales registraron reducciones del 29%, configurando un patrón donde el ajuste se concentró en transferencias sectoriales específicas antes que en asistencia social directa.

El análisis del IARAF subraya que las provincias lideraron los incrementos de gasto debido al severo ajuste aplicado durante 2024, cuando estos transferencias habían sido particularmente restringidas. Esta normalización parcial de recursos provinciales explica gran parte de la dinámica expansiva observada en el primer semestre del ejercicio actual.

La evolución diferencial entre jubilaciones y otros componentes del gasto resulta especialmente significativa. Mientras las prestaciones previsionales crecieron 21,7% en términos reales, la reducción de subsidios equivalió al 55% de este incremento jubilatorio. Simultáneamente, los recortes en programas sociales representaron 41% del mismo aumento previsional, evidenciando una redistribución de prioridades dentro del presupuesto nacional.

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Esta recomposición refleja decisiones políticas conscientes sobre dónde aplicar restricciones y dónde mantener o expandir recursos. Las jubilaciones, protegidas por sensibilidad política y compromisos electorales, experimentaron mejoras reales mientras subsidios económicos y programas focalizados absorbieron los principales ajustes.

La proyección hacia los meses restantes presenta desafíos crecientes dado que varios factores que contribuyeron a la mejora fiscal durante el primer semestre podrían atenuarse. La eliminación de retenciones agropecuarias, aunque buscaba estimular la producción sectorial, reduce ingresos fiscales en momentos donde cada punto porcentual del PBI resulta crucial para cumplir compromisos internacionales.

La dinámica económica general también influirá sobre la recaudación futura. Una economía que se desempeñe más tímidamente que lo proyectado podría generar ingresos por debajo de las estimaciones, presionando hacia ajustes más pronunciados en el gasto para compensar estas diferencias. LCG advierte específicamente sobre esta posibilidad en su análisis prospectivo.

Los mercados financieros observan atentamente la capacidad gubernamental para mantener disciplina fiscal sin comprometer excesivamente el crecimiento económico. El equilibrio entre consolidación presupuestaria y reactivación productiva constituye uno de los principales desafíos de política económica para los meses restantes del año.

El compromiso con el FMI añade una dimensión internacional a estas decisiones domésticas. El cumplimiento de metas fiscales resulta fundamental para mantener el programa de asistencia y acceso a desembolsos futuros, variables críticas para la estabilidad macroeconómica en el contexto de restricciones externas persistentes.

La estrategia de vetos a iniciativas legislativas con impacto fiscal refleja la determinación oficial de subordinar otras consideraciones al cumplimiento de objetivos presupuestarios. Esta postura genera tensiones políticas pero señaliza compromiso inequívoco con la consolidación fiscal hacia inversores y organismos internacionales.

Los rubros que experimentaron mayores recortes, particularmente subsidios energéticos y programas sociales, enfrentan presiones sociales y sectoriales para su restablecimiento. La capacidad del Gobierno para resistir estas demandas durante los meses restantes determinará en gran medida el éxito de la estrategia fiscal adoptada.

La evolución de transferencias provinciales presenta características particulares dado que 2024 había marcado un punto mínimo histórico en estos recursos. La normalización observada durante 2025 podría estabilizarse en niveles intermedios, evitando tanto la restricción extrema del año anterior como expansiones insostenibles fiscalmente.

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El balance entre diferentes componentes del gasto social revela prioridades de política pública donde instrumentos universales como jubilaciones y Asignación Universal por Hijo reciben protección, mientras programas focalizados y subsidios sectoriales absorben ajustes. Esta diferenciación podría mantenerse como patrón durante los meses restantes.

La meta del 1,6% del PBI para el superávit primario, inicialmente planteada como señal de credibilidad, se transformó en compromiso vinculante con implicancias tanto domésticas como internacionales. Su cumplimiento determinará la percepción de mercados sobre la sostenibilidad fiscal y la capacidad de gestión del equipo económico.

Las próximas mediciones mensuales proporcionarán indicadores sobre la viabilidad de alcanzar los objetivos sin ajustes adicionales. Sin embargo, las tendencias actuales sugieren que nuevas restricciones presupuestarias resultarán probablemente necesarias para asegurar el cumplimiento de compromisos asumidos tanto interna como externamente.

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