Economía 13news-Economía 09/04/2024

¿Están los altos tipos de interés avivando la inflación en EEUU? La provocadora teoría de un estratega de JP Morgan

En un sorprendente giro de los acontecimientos, Jack Manley, estratega de JP Morgan Chase, ha planteado una teoría que desafía la convención económica tradicional: los elevados tipos de interés podrían estar avivando la inflación en Estados Unidos

En un sorprendente giro de los acontecimientos, Jack Manley, estratega de JP Morgan Chase, ha planteado una teoría que desafía la convención económica tradicional: los elevados tipos de interés podrían estar avivando la inflación en Estados Unidos. Esta afirmación va en contra de la creencia generalizada de que los altos costes de los préstamos frenan la economía y evitan que los precios al consumo suban demasiado deprisa.

Durante el año 2023, la inflación en EEUU experimentó una notable desaceleración, pasando de un 6,4% interanual en enero a un 3,4% en diciembre. Este descenso coincidió con un periodo de subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, que comenzaron en la primavera de 2022 y alcanzaron el rango del 5,25%-5,5% en julio del mismo año, manteniéndose en esos niveles desde entonces. Sin embargo, Manley sostiene que estos altos tipos de interés, junto con la cautela de la Fed a la hora de recortarlos, podrían estar teniendo un efecto contraproducente en la lucha contra la inflación.

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El estratega de JP Morgan Chase argumenta que el actual rango de tipos de la Reserva Federal es, de hecho, inflacionista en este momento y que los precios no se estabilizarán hasta que el banco central comience a recortarlos. "Gran parte de lo que está ocurriendo con la inflación hoy en día puede vincularse muy estrechamente con el nivel de los tipos de interés", afirmó Manley en una entrevista con Bloomberg TV.

Manley justifica su postura señalando que no habrá una presión significativa a la baja sobre el coste de la vivienda hasta que la Fed reduzca los tipos de interés, lo que permitiría que las hipotecas se sitúen en un nivel más razonable y reactive la oferta, animando a más personas a entrar en el mercado inmobiliario.

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Aunque esta idea resulta provocadora y va en contra de muchas teorías económicas, Manley no es el único que ha sugerido algo similar. John Stoltzfus, analista de Oppenheimer, insinuó la semana pasada que unos tipos hipotecarios más bajos en EEUU impulsarían a más propietarios a vender sus casas, lo que aumentaría la oferta y potencialmente bajaría los precios. Además, si la gente pudiera permitirse comprar viviendas, no necesitaría alquilar tanto, lo que podría estabilizar los alquileres.

Los elevados tipos de interés y la expectativa de que se mantengan altos durante más tiempo han mantenido elevados los rendimientos del Tesoro de EEUU y, en consecuencia, los tipos hipotecarios, que alcanzaron un máximo del 7,8% en octubre del año pasado y continúan por encima del 6%. Esta dinámica alimenta la situación que describe Manley.

Desde Capital Economics, el estratega Sam Hall sintetiza las razones por las que la oferta es escasa, destacando la solidez del mercado laboral, la protección de las hipotecas a tipo fijo frente a la subida de los tipos de interés, la reticencia de los hogares a mudarse de casa por temor a renunciar a tipos hipotecarios bajos y la influencia del teletrabajo.

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Como resultado, Hall describe un "empate fatal" entre compradores con menos dinero para gastar y vendedores sin necesidad apremiante de aceptar menos, lo que ha llevado a una caída del 35% en las ventas, pero solo a una disminución del 3% en los precios.

Manley no solo apunta a la vivienda en su teorización, sino que también observa una vinculación entre la subida de los tipos de interés y la inflación en las primas de seguros de automóviles y otros. Los últimos informes de IPC de EEUU han recogido cifras persistentes de inflación tanto en el alojamiento como en los seguros.

El hecho de que el proceso de desinflación se haya estancado en este comienzo de año ha preocupado a los analistas, a pesar de que Jerome Powell, presidente de la Fed, ha dicho que no hay motivo para alarmarse y que esto podría deberse a factores estacionales. Sin embargo, un IPC enquistado en el 3% y una inflación subyacente que le cuesta bajar del 4% están generando cierta inquietud.

Estos titulares no del todo positivos en el frente de la inflación y los sólidos datos macroeconómicos afianzan el relato de que la Fed tendrá dificultades para recortar los tipos de interés este año. De hecho, las apuestas del mercado ahora mismo valoran dos recortes este año frente a los tres telegrafiados por la propia Fed en sus proyecciones, y en Wall Street se especula con que el banco central podría no tocarlos durante este año.

En este contexto, la provocadora teoría de Jack Manley sobre la relación entre los altos tipos de interés y la inflación en EEUU plantea un interesante debate sobre la efectividad de las políticas monetarias y su impacto en la economía real. Mientras la Fed busca mantener el equilibrio entre salvaguardar el aterrizaje suave y abordar los interrogantes sobre el descenso continuado de la inflación, los analistas y los mercados seguirán de cerca la evolución de los precios y las decisiones del banco central en los próximos meses.

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