Economía 13news-Economía 12/04/2024

Ajuste económico y licuación de ingresos: los salarios formales acumulan una caída del 23,9% en cuatro meses

El impacto del ajuste económico y la licuación de los ingresos continúa golpeando fuertemente a los trabajadores argentinos. Según los datos de la Remuneración Imponible de Trabajadores Estables (RIPTE), los salarios formales registraron en febrero el cuarto mes consecutivo de retroceso frente a la inflación, acumulando una caída del 23,9% desde noviembre

El impacto del ajuste económico y la licuación de los ingresos continúa golpeando fuertemente a los trabajadores argentinos. Según los datos de la Remuneración Imponible de Trabajadores Estables (RIPTE), los salarios formales registraron en febrero el cuarto mes consecutivo de retroceso frente a la inflación, acumulando una caída del 23,9% desde noviembre. Esta preocupante situación acerca a los salarios al mínimo histórico del final de la convertibilidad, un escenario que parecía haber quedado en el pasado.

En febrero, los salarios aumentaron un 11,5%, mientras que la inflación alcanzó el 13,2%, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. Como resultado, el salario promedio se ubicó en $619.007,05, un valor que, al igual que en enero, se situó por debajo de la canasta familiar de pobreza. Para un matrimonio con dos hijos menores, cubrir sus necesidades básicas, sin considerar el alquiler, requirió $690.901,57.

Ley Bases: el Gobierno busca deslistar USD 31.300 millones en bonos del Tesoro en poder de Anses

La situación es aún más alarmante si se analiza la caída interanual de los salarios. Según los cálculos del economista Salvador Vitelli, los salarios de los trabajadores tuvieron una caída del 26% interanual en febrero, alcanzando la peor caída cuatrimestral en la historia del índice. Este derrumbe supera incluso al de la convertibilidad en cuanto a un periodo de cuatro meses, que fue del 20%, y se acerca peligrosamente al mínimo mensual.

En 2023, el salario promedio terminó en $484.298,40, creciendo un 149,4% frente al valor que presentaba a finales del 2022. Sin embargo, este incremento no fue suficiente para ganarle a la inflación, que alcanzó el 211,4% en los 12 meses del año pasado. La diferencia representó una pérdida del poder adquisitivo del 20% para los 10 millones de trabajadores formales del sector público y privado que contempla el RIPTE.

CGT convoca al segundo paro general contra el gobierno de Milei para el 9 de mayo

Es importante destacar que el RIPTE se define como la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que perciben los trabajadores que se encuentran bajo relación de dependencia y que han sido declarados en forma continua durante los últimos 13 meses. Este indicador es una de las variables que se toma en cuenta para el cálculo de la movilidad previsional, junto a la evolución de la recaudación tributaria que va a la Seguridad Social, descontando el incremento del padrón de beneficiarios.

La crítica situación que enfrentan los trabajadores argentinos es el resultado de una combinación de factores, entre los que se destacan el ajuste económico implementado por el gobierno y la licuación de los ingresos producto de la alta inflación. Esta realidad no solo afecta a los trabajadores activos, sino que también tiene un impacto directo en los jubilados y pensionados, cuya movilidad previsional se ve seriamente comprometida.

Más de 1 millón de trabajadores volverían a pagar Ganancias

Es imperativo que el gobierno tome medidas urgentes para frenar la caída de los salarios reales y proteger el poder adquisitivo de los trabajadores. Sin políticas económicas que fomenten el crecimiento sostenible, la creación de empleo de calidad y el control de la inflación, la situación de los asalariados continuará deteriorándose, profundizando la crisis social y económica que atraviesa el país.

En un contexto de ajuste y licuación de ingresos, es fundamental que se priorice el bienestar de los trabajadores y se implementen políticas que garanticen salarios dignos y acordes a la realidad económica. De lo contrario, Argentina corre el riesgo de retroceder a escenarios del pasado que creíamos superados, con consecuencias devastadoras para el tejido social y productivo del país.

Te puede interesar

Infraestructura: el ajuste que se financia con el stock de capital

La motosierra aplicada sobre los gastos de capital del Estado llevan a la Argentina a un poceso de descapitalización que atenta contra las posibilidades futuras de desarrollo.

El ancla que empieza a ceder: la baja calidad del ajuste fiscal argentino

El resultado fiscal de junio, con déficit primario y financiero, comienza a mostrar la fragilidad de una de las bases del relato libertario: el ancla fiscal.

Todas las fichas a la economía: la macro de la foto y el país que no aparece

El Gobierno apuesta a la reactivación para 2027, pero los dólares que celebra se fugan y la industria se contrae

El crecimiento que esconde una primarización

El PIB sube 2,3%, pero la industria y la inversión retroceden: el dato desnuda qué Argentina está creciendo primarizando su estructura productiva

La madre de todas las industrias trabaja a media máquina: la metalurgia perforó el piso de la pandemia

El último informe del sector metalúrgico expone un dato que el discurso oficial prefiere no mirar: la actividad cayó 5,1% interanual en mayo y la utilización de la capacidad instalada se hundió al 39,8%, su peor nivel desde marzo de 2020. Detrás de la desinflación celebrada conviven fábricas que apagan sus máquinas.

Economía en K: el país que crece para unos pocos y se rompe para la mayoría

El RIGI vuela con blindaje de 30 años mientras las pymes proyectan perder 500.000 empleos en 2026. La grieta que importa ya no es política: es productiva.