El sector de la construcción en Argentina pierde casi 100.000 empleos en 10 meses


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La industria de la construcción en Argentina está atravesando uno de sus momentos más críticos en la historia reciente. Según datos revelados por el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), el sector ha experimentado una caída sostenida en el empleo formal durante diez meses consecutivos, resultando en la pérdida de casi 100.000 puestos de trabajo.
En junio, el número de trabajadores registrados en la construcción se situó en 348.777, marcando una disminución mensual del 0,4%. Esta cifra, aunque ligeramente superior a la caída del 0,2% del mes anterior, se mantiene en línea con la tendencia de desaceleración observada en los últimos meses. Sin embargo, la comparación interanual revela un panorama aún más sombrío, con una contracción del 21,2% respecto al mismo mes del año anterior.
Lo alarmante de esta situación es que los niveles actuales de empleo en el sector se encuentran entre los más bajos registrados desde que se inició la serie histórica en 2007. Solo los datos correspondientes a los años 2020 y 2021, en pleno impacto de la pandemia de COVID-19, muestran cifras inferiores.


Esta crisis laboral en la construcción está estrechamente vinculada a la caída en la demanda de cemento Portland, que experimentó una disminución interanual del 32% en el segundo trimestre del año. Esta contracción representa la segunda más pronunciada desde 2004, superada únicamente por la registrada durante el pico de la crisis sanitaria en 2020.
El deterioro del sector no se limita únicamente a la cantidad de empleos. Los salarios de los trabajadores también han sufrido un impacto significativo. Aunque el salario promedio en junio alcanzó los $1.067.732,4 (incluyendo el pago del aguinaldo), este aumento nominal del 246,7% interanual queda por debajo de la inflación del 271,5% registrada en el mismo período, lo que se traduce en una pérdida de poder adquisitivo real para los trabajadores.
La gravedad de la situación se hace aún más evidente al considerar que el segundo trimestre del año mostró niveles de ocupación inferiores al primero, rompiendo con la estacionalidad típica del sector. Este comportamiento atípico subraya la profundidad de la crisis que enfrenta la industria de la construcción en Argentina.
El impacto de esta crisis trasciende lo meramente económico. La construcción ha sido históricamente un sector clave para la generación de empleo y un motor importante de la economía argentina. Su declive actual no solo afecta a los trabajadores directamente involucrados, sino que tiene ramificaciones en toda la cadena de suministro y en la economía en general.
Las causas de esta situación son múltiples y complejas. La inestabilidad económica general del país, la alta inflación, la incertidumbre política y la falta de inversiones son algunos de los factores que han contribuido a esta crisis sin precedentes en el sector de la construcción.
Frente a este escenario, se hace imperativo que tanto el gobierno como el sector privado tomen medidas urgentes para reactivar la industria. Políticas que incentiven la inversión, programas de obra pública y medidas para estabilizar la economía podrían ser claves para revertir esta tendencia negativa.
La recuperación del sector de la construcción no solo es crucial para los trabajadores y empresas directamente involucrados, sino que también podría ser un catalizador importante para la reactivación económica general de Argentina. Sin embargo, el camino hacia la recuperación se presenta largo y desafiante, requiriendo esfuerzos coordinados y sostenidos de todos los actores involucrados.
Mientras tanto, miles de trabajadores y sus familias enfrentan un futuro incierto, en un contexto económico ya de por sí complicado. La crisis en el sector de la construcción se perfila así como un reflejo de los desafíos más amplios que enfrenta la economía argentina, y su resolución podría ser un indicador clave de la capacidad del país para superar sus dificultades económicas estructurales.
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