Economía 13News-Economía 17/09/2024

Presupuesto 2025: Optimismo oficial enfrenta inconsistencias y dudas de analistas privados

Mientras el Ejecutivo proyecta un escenario de recuperación y estabilidad, numerosos analistas advierten sobre inconsistencias y un exceso de optimismo en las previsiones oficiales

El proyecto de Presupuesto 2025 presentado por el gobierno de Javier Milei ha desatado un intenso debate en la comunidad económica argentina. Mientras el Ejecutivo proyecta un escenario de recuperación y estabilidad, numerosos analistas advierten sobre inconsistencias y un exceso de optimismo en las previsiones oficiales.

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La presentación del presupuesto, realizada por el propio presidente Milei en el Congreso, fue interpretada principalmente como una señal de compromiso hacia los acreedores internacionales. El mensaje central se centró en garantizar un superávit primario suficiente para cubrir los intereses de la deuda en 2025. Sin embargo, más allá de este guiño a los mercados, el contenido del proyecto ha generado una serie de cuestionamientos entre los expertos.

Uno de los puntos más controvertidos es la proyección de inflación. El gobierno prevé una tasa del 18,3% para fines de 2025, lo que implica un promedio mensual del 1,4%. Esta estimación ha sido calificada de "llamativamente baja" por economistas como Haroldo Montagu, ex viceministro de Economía. Montagu señala que, considerando la inflación actual y los aumentos pautados en tarifas y servicios, incluso la previsión del 104% para 2024 parece optimista.

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La consultora Outlier, dirigida por Gabriel Caamaño Gómez, va más allá y señala una aparente contradicción en las proyecciones inflacionarias. Para alcanzar el 104,4% acumulado previsto para 2024, se necesitaría un promedio mensual del 1,2% en el último cuatrimestre, algo que parece poco probable dado el contexto actual.

Otro aspecto que ha generado dudas es la previsión de crecimiento económico. El presupuesto estima un aumento del PBI del 5% para 2025, impulsado principalmente por la industria y el comercio. Sin embargo, economistas como Montagu cuestionan la viabilidad de esta proyección, señalando que la industria viene experimentando caídas de dos dígitos en términos interanuales en los últimos meses.

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Las estimaciones sobre comercio exterior también han sido objeto de crítica. El proyecto prevé un aumento de las exportaciones del 9% en términos de valor, mientras que las importaciones crecerían un 14,2%. No obstante, analistas como Daniel Schteingart, director de Planificación Productiva de Fundar, señalan una aparente inconsistencia: el presupuesto proyecta un PBI más alto que en 2023, pero con importaciones casi $10.000 millones menores, algo que considera difícil de explicar dada la apertura comercial en curso.

Quizás el punto que más controversia ha generado es el esquema de ingresos presupuestado. En particular, la previsión de duplicar la recaudación por retenciones a las exportaciones ha despertado suspicacias entre los analistas. La consultora Epyca, dirigida por Martín Kalos, cuestiona cómo es posible este aumento tan significativo con un incremento del tipo de cambio oficial del 23% en promedio y un aumento del 9% en el valor de las exportaciones.

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El gobierno, a través de Martín Vauthier, asesor del ministro Luis Caputo, ha intentado explicar esta discrepancia argumentando que los cambios en los plazos de pago de derechos de exportación y el "dólar soja" han dejado una base de comparación baja para 2024, lo que afecta la variación interanual prevista para 2025.

Un aspecto llamativo del presupuesto es la omisión de cualquier referencia al control de cambios o a una posible unificación del mercado cambiario. Esto ha sido interpretado por algunos analistas como una ratificación tácita de la continuidad del "cepo" cambiario, al menos en el corto plazo.

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La proyección del tipo de cambio oficial, que según el presupuesto alcanzaría los $1.207 al final de 2025, también ha sido cuestionada. Montagu señala que esta previsión, en línea con la inflación estimada, implicaría una apreciación real del peso difícil de sostener en un contexto de escasez de reservas internacionales.

Frente a estas críticas, desde el gobierno se defienden argumentando que el escenario macroeconómico incluido en el proyecto se elaboró en junio pasado y que actualmente prevén un índice de precios al consumidor algo más alto para este año. Sin embargo, esta explicación no ha sido suficiente para acallar las dudas de los analistas.

Una interpretación que circula entre economistas de diversos sectores es que el gobierno busca refrendar el Presupuesto con la regla fiscal de déficit cero, pero sin establecer una hoja de ruta clara sobre cómo se alcanzaría ese objetivo. La consultora Outlier lo resume así: "La administración Milei demuestra que no está dispuesta ni interesada en entablar esa discusión, asegurándose así una considerable discrecionalidad en el asunto."

Esta percepción de falta de claridad en la estrategia económica a largo plazo genera preocupación entre los analistas. Muchos temen que, al igual que ocurrió este año, el gobierno termine tomando decisiones sobre la marcha, lo que podría generar incertidumbre en los mercados y dificultar la planificación económica de empresas y hogares.

En resumen, mientras el gobierno de Milei intenta proyectar una imagen de compromiso fiscal y recuperación económica a través de su Presupuesto 2025, la comunidad económica argentina se muestra escéptica. Las proyecciones optimistas en materia de inflación, crecimiento y recaudación contrastan con un contexto económico aún desafiante, caracterizado por una inflación persistente, una actividad industrial en declive y reservas internacionales escasas.

El debate generado por este presupuesto pone de manifiesto la complejidad de la situación económica argentina y los desafíos que enfrenta el gobierno para alcanzar sus objetivos de estabilización y crecimiento. En los próximos meses, será crucial observar cómo se desarrolla la ejecución presupuestaria y si las proyecciones oficiales comienzan a materializarse o si, por el contrario, requieren ajustes significativos.

La credibilidad del gobierno en materia económica estará en juego, y su capacidad para navegar entre sus promesas de austeridad fiscal y las demandas de una economía necesitada de estímulos será puesta a prueba. El éxito o fracaso de este presupuesto podría tener implicaciones significativas no solo para la gestión de Milei, sino para el futuro económico de Argentina en su conjunto.

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