Economía 13News-Economía 11/10/2024

Sturzenegger envió al Congreso la 'Ley Hojarasca' que busca eliminar 70 leyes de 16 gobiernos argentinos

La llamada "Ley Hojarasca", enviada al Congreso por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, busca derogar nada menos que 70 leyes, algunas de ellas con más de un siglo de antigüedad

El gobierno de Javier Milei ha lanzado su más reciente ofensiva contra lo que considera el "exceso regulatorio" del país. La llamada "Ley Hojarasca", enviada al Congreso por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, busca derogar nada menos que 70 leyes, algunas de ellas con más de un siglo de antigüedad.

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Federico Sturzenegger, el arquitecto de esta iniciativa y ministro a cargo, ha descrito el proyecto como un esfuerzo para "eliminar normativas obsoletas que representaron un obstáculo a las libertades y afectaron el derecho a la propiedad". Es, en esencia, un intento de limpiar el bosque legislativo argentino de lo que el gobierno considera maleza regulatoria.

La ambición de la Ley Hojarasca es tan amplia como controvertida. Abarca leyes promulgadas durante 16 gobiernos diferentes, desde la era de Isabel Perón hasta la administración de Cristina Fernández de Kirchner, pasando por períodos de gobierno militar. Es un recorrido por la historia política argentina del último siglo, visto a través del lente de la desregulación.

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Entre las leyes en la mira se encuentran aquellas que, según el gobierno:
1. Limitan la libertad individual y restringen el derecho de propiedad
2. Imponen trámites considerados innecesarios
3. Han quedado obsoletas con el paso del tiempo
4. Crean organismos financiados por el Estado que, en opinión del gobierno, deberían autofinanciarse

Esta iniciativa no llega sola. Se suma a otras medidas recientes, como la desregulación del transporte automotor de media y larga distancia, que promete transformar radicalmente el panorama del transporte en Argentina. Con estas reformas, el gobierno busca crear un mercado más libre y dinámico, aunque no sin controversia: las cámaras del sector ya han expresado preocupaciones sobre una posible "saturación" del mercado.

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Sturzenegger, conocido por su enfoque libertario, ha sido franco en su visión. "No hay que tenerle miedo al exceso de desregulación", declaró recientemente, argumentando que siempre es posible corregir el rumbo si es necesario. Su filosofía parece ser: es mejor pecar por exceso de libertad que por exceso de regulación.

El ministro sueña con un futuro donde las pequeñas y medianas empresas puedan emitir acciones con facilidad, donde todos los argentinos puedan ser parte de la "efervescencia productiva" del país. Es una visión ambiciosa, que promete transformar no solo el marco regulatorio sino la propia cultura económica de Argentina.

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Sin embargo, la Ley Hojarasca no está exenta de críticas. Detractores argumentan que algunas de estas leyes, aunque antiguas, siguen siendo relevantes y que su derogación podría tener consecuencias imprevistas. Otros cuestionan la sabiduría de permitir a adolescentes de 13 años operar en el mercado de capitales, una de las medidas asociadas a esta ola desregulatoria.

A medida que el proyecto avanza hacia el Congreso, se espera un debate acalorado. La Ley Hojarasca no es solo una revisión legislativa; es una declaración de principios, un intento de redefinir la relación entre el Estado y el mercado en Argentina.

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El gobierno de Milei está apostando fuerte a que esta "poda legislativa" liberará el potencial económico del país. Sus oponentes temen que pueda dejar a los ciudadanos desprotegidos frente a los excesos del mercado. Lo que está claro es que, de aprobarse, la Ley Hojarasca marcará un antes y un después en la historia legislativa argentina.

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Mientras el país observa con una mezcla de anticipación y aprensión, una cosa es segura: el debate sobre el rol del Estado en la economía está lejos de terminar en Argentina. La Ley Hojarasca puede ser solo el comienzo de una transformación mucho más profunda.

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