Tensión cambiaria: dólar blue supera los $1.325 mientras BCRA vende usd 143 millones y reservas caen en usd 723 millones
La presión sobre el mercado cambiario argentino se intensificó este lunes 31 de marzo, con el dólar blue alcanzando los $1.325 para la venta, lo que representa un incremento de $25 (+1,9%) respecto al cierre anterior
La presión sobre el mercado cambiario argentino se intensificó este lunes 31 de marzo, con el dólar blue alcanzando los $1.325 para la venta, lo que representa un incremento de $25 (+1,9%) respecto al cierre anterior. Esta escalada amplió la brecha con el tipo de cambio oficial hasta el 23,4%, en medio de crecientes dudas sobre el futuro del régimen cambiario y la implementación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) vendió divisas por undécima jornada consecutiva, cerrando la sesión con un resultado neto negativo de u$s143 millones. Esta nueva intervención elevó las pérdidas acumuladas en las últimas ruedas a aproximadamente u$s1.780 millones, mientras que el saldo negativo de todo marzo ascendió a u$s1.156 millones, convirtiéndose en el peor registro mensual desde marzo de 2023.
Como consecuencia directa de estas operaciones, las reservas internacionales brutas se desplomaron en u$s723 millones hasta ubicarse en u$s25.052 millones, su nivel más bajo desde finales de enero. Esta pronunciada caída no solo responde a las intervenciones del BCRA en el mercado cambiario, sino también a pagos de deuda y movimientos habituales de fin de mes por parte de entidades bancarias, que suelen compensarse parcialmente a principios del mes siguiente.
En el mercado mayorista, el dólar oficial operó a $1.074, acumulando un avance de apenas 0,9% durante todo marzo, la variación mensual más acotada desde el inicio de la administración Milei. Este contraste entre la estabilidad del tipo de cambio oficial y la escalada del paralelo refleja las tensiones subyacentes en el mercado financiero argentino.
El alza sostenida del dólar blue ocurre a pesar de las reiteradas declaraciones oficiales que descartan una devaluación inminente. "De ninguna manera se va a disparar el dólar", afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, apenas un día antes de esta nueva escalada. Sin embargo, el mercado parece poco convencido ante la falta de precisiones técnicas sobre el acuerdo con el FMI y sus potenciales implicaciones para la política cambiaria.
El mercado de futuros envía señales claras sobre las expectativas de ajuste cambiario. Si bien los contratos para los próximos dos meses mostraron leves bajas, aquellos con vencimiento a partir de septiembre registraron subas superiores al 2%. Los operadores están "priceando" un ajuste del tipo de cambio oficial del 9,4% para los próximos dos meses (más de 5% en abril y más de 4% en mayo), muy por encima del crawling peg del 1% mensual que mantiene actualmente el BCRA.
Las cotizaciones de los dólares financieros también reflejaron este clima de incertidumbre. El MEP trepó hasta los $1.314,02, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) se posicionó en $1.319,47, estableciendo brechas con el oficial del 22,4% y 22,9% respectivamente. Por su parte, el dólar tarjeta o turista, relevante para los consumos en el exterior, se ubicó en $1.423,83.
La escalada cambiaria se produce en un contexto externo más cauto, influido por la entrada en vigencia, a partir de este miércoles, de nuevos aranceles estadounidenses del 25% sobre los vehículos importados, una medida que afectará principalmente a México, Japón, Corea del Sur, Canadá, Alemania y Reino Unido. Adicionalmente, Washington aplicará nuevos impuestos a productos agrícolas, una tarifa del 25% a la Unión Europea y un 25% adicional a los países que compren petróleo venezolano.
Un factor potencialmente estabilizador, como la liquidación de divisas del sector agroexportador, está mostrando signos de retracción. Según fuentes del sector consultadas por medios locales, el flujo diario de liquidaciones cayó más de 30% en la última semana, pasando de aproximadamente u$s120 millones a unos u$s80 millones diarios. Los exportadores atribuyen esta disminución a la "virtual paralización" en la venta de granos por parte de los productores de soja y maíz, quienes estarían a la espera de definiciones respecto al tipo de cambio.
La incertidumbre sobre el futuro del régimen cambiario se ha intensificado tras los recientes anuncios sobre el acuerdo con el FMI. Si bien el organismo confirmó que Argentina solicitó un préstamo por u$s20.000 millones a cuatro años, persisten numerosas dudas respecto a las condicionalidades asociadas al programa y sus potenciales implicaciones para la política cambiaria.
Los mercados parecen particularmente preocupados por el futuro del "dólar blend" y el "crawling peg" del 1% mensual, así como por la eventual implementación de un "sistema de flotación de bandas" que ha sido mencionado en algunos círculos económicos. Estas incertidumbres están generando un comportamiento precautorio entre los inversores, quienes estarían incrementando su demanda de divisas como cobertura ante potenciales ajustes cambiarios.
El complejo panorama cambiario contrasta con las recientes mejoras en los indicadores sociales, tras conocerse que la pobreza en Argentina descendió al 38,1% durante el segundo semestre de 2024, marcando una caída significativa respecto al 52,9% registrado en la primera mitad del año.
Esta reducción de la pobreza, atribuida principalmente a la desaceleración de la inflación y la recuperación parcial del poder adquisitivo, podría verse comprometida si las tensiones cambiarias desembocaran en una devaluación abrupta que reavivara las presiones inflacionarias. Por ello, el gobierno enfrenta el desafío de equilibrar la necesidad de corregir los desequilibrios macroeconómicos sin poner en riesgo la incipiente mejora en los indicadores sociales.
En las próximas jornadas, los mercados estarán especialmente atentos a cualquier anuncio oficial que proporcione mayores precisiones sobre el acuerdo con el FMI y sus implicaciones para el régimen cambiario. La capacidad del gobierno para comunicar una estrategia clara y coherente será determinante para contener las presiones sobre el tipo de cambio y evitar que la actual volatilidad derive en una crisis cambiaria más profunda.
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