Economía 13News-Economía 27/06/2025

Morosidad en pago de tarjetas y préstamos de las familias argentinas toca máximos de los últimos 20 meses

Las dificultades económicas que atraviesan los hogares argentinos se reflejan con creciente intensidad en los indicadores financieros del país.

Las dificultades económicas que atraviesan los hogares argentinos se reflejan con creciente intensidad en los indicadores financieros del país. Durante abril de 2024, las familias experimentaron un deterioro significativo en su capacidad de pago, registrando niveles de incumplimiento que no se observaban desde períodos críticos anteriores.

Los registros oficiales del Banco Central de la República Argentina revelan una tendencia preocupante en el comportamiento crediticio de los consumidores. Las tarjetas de crédito experimentaron una tasa de incumplimiento del 3,2%, representando el peor desempeño registrado en los últimos 3 años y medio. Paralelamente, los préstamos personales alcanzaron un índice de morosidad del 4,6%, estableciendo un récord negativo para los últimos 20 meses.

Esta escalada en los indicadores de irregularidad crediticia no constituye un fenómeno aislado, sino que forma parte de una dinámica estructural más amplia que caracteriza el endeudamiento de los hogares argentinos. La autoridad monetaria documentó que el financiamiento destinado al consumo doméstico mantiene su expansión sostenida, mientras que simultáneamente se observa un incremento en las dificultades de pago desde niveles que anteriormente se consideraban controlados.

Alertas por mayor presión cambiaria: el déficit externo de cuenta corriente en el centro del análisis del FMI

El análisis sectorial muestra que el coeficiente global de irregularidad crediticia del sector privado se estableció en 2,2% durante abril, registrando un aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto al mes precedente. Este incremento encuentra su explicación principal en el comportamiento del segmento familiar, donde la morosidad relativa experimentó un salto hasta el 3,7%, acumulando un crecimiento de 0,4 puntos porcentuales en comparación con marzo.

La interpretación especializada de estos fenómenos apunta hacia factores estructurales profundos que afectan la economía doméstica argentina. Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, identifica en el deterioro del poder adquisitivo salarial la causa fundamental del incremento en el uso de instrumentos crediticios como mecanismo de postergación de gastos. La estrategia de utilizar tarjetas de crédito para diferir obligaciones financieras se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente entre los consumidores.

El fenómeno trasciende la simple caída de ingresos y se extiende hacia una transformación más compleja del mercado laboral argentino. La precarización del empleo constituye un elemento adicional que agrava la situación financiera de las familias. Aunque los salarios del sector privado registrado han recuperado niveles similares a los de hace 18 meses, esta recuperación estadística oculta una realidad más compleja caracterizada por la reducción en el número de trabajadores formales.

¿Cómo viene la inflación de Junio? ¿Volverá a estar debajo del 2%?

La dinámica laboral actual incluye una migración significativa hacia empleos informales o actividades independientes, frecuentemente acompañada por remuneraciones inferiores a las anteriores. Esta transformación estructural del mercado de trabajo contribuye a explicar por qué la recuperación salarial nominal no se traduce en una mejora efectiva de las condiciones económicas familiares.

Las perspectivas futuras para este indicador no muestran signos de mejora inmediata, según el análisis especializado. Las limitaciones gubernamentales impuestas al ritmo de actualización de las negociaciones paritarias, establecidas por debajo de las expectativas inflacionarias, sugieren una continuidad en el deterioro relativo de los ingresos laborales. Esta política representa una señal clara de que la mejora de la capacidad adquisitiva no constituye una prioridad en la agenda económica oficial.

Claudio Caprarulo, director de Analytica Consultora, aporta una perspectiva adicional al señalar que el crecimiento del crédito ha experimentado una desaceleración en meses recientes. Sin embargo, la proporción que representa la carga de la deuda sobre los ingresos familiares se aproxima a los niveles máximos registrados en 2018, contrastando dramáticamente con la situación de hace 12 meses, cuando estos indicadores se encontraban en sus mínimos históricos.

Sturzenegger confirma 50.000 despidos en el sector público y dice que la "Motosierra" es popular

La clave para una reversión de esta tendencia, según Caprarulo, radica en la estabilización de los ingresos familiares, particularmente en lo que respecta a salarios y jubilaciones, que experimentaron caídas durante marzo y abril. Adicionalmente, resulta fundamental una reducción en el costo del financiamiento, considerando que las tasas de interés permanecen elevadas como consecuencia del proceso de desinflación.

En contraste con el sector familiar, las empresas muestran un comportamiento crediticio considerablemente más favorable. El indicador de irregularidad para el segmento empresarial se ubicó en 0,9%, aproximándose a los mínimos registrados en las últimas 2 décadas. Esta disparidad subraya la naturaleza específicamente doméstica de las dificultades financieras actuales.

La perspectiva comparativa regional e histórica ofrece cierto contexto relativizador para estos indicadores. El nivel actual del coeficiente de morosidad del sistema financiero argentino se mantiene por debajo del promedio regional, establecido en 2,8%, así como también inferior a la media local de las últimas 2 décadas, que alcanza el 3,1%.

El análisis de los instrumentos crediticios según su respaldo revela diferencias significativas en el comportamiento de pago. Los créditos del sector privado respaldados por garantías preferidas representan el 16% del total y registran una morosidad del 1,6%, sin variaciones importantes respecto al período anterior. En cambio, los préstamos sin este tipo de respaldo muestran un ratio de irregularidad más elevado, del 2,3%.

Los indicadores de gestión del riesgo crediticio muestran que el ratio entre los cargos por incobrabilidad devengados y el saldo de crédito del sector privado se mantuvo estable en 4,7% mensualmente, aunque experimentó una reducción de 0,3 puntos porcentuales en la comparación anual. El nivel de previsionamiento alcanzó el 142% del financiamiento irregular en abril, superando el promedio histórico de 20 años, que se estableció en 129%.

El fenómeno se extiende más allá del sistema bancario tradicional, afectando también a los servicios financieros alternativos. La Cámara Argentina de Empresas de Servicios Financieros no Bancarios reportó un incremento del 5% en la morosidad de sus clientes durante los últimos 6 meses, comparado con el segundo semestre de 2024. Este aumento refleja las crecientes dificultades que enfrentan los hogares para cumplir con sus compromisos financieros en canales crediticios no bancarios.

La confluencia de estos factores configura un escenario complejo donde el endeudamiento familiar continúa expandiéndose mientras se deteriora simultáneamente la capacidad de pago de los hogares, estableciendo condiciones que requieren atención urgente para evitar una escalada mayor en los próximos meses.

Te puede interesar

El ancla que empieza a ceder: la baja calidad del ajuste fiscal argentino

El resultado fiscal de junio, con déficit primario y financiero, comienza a mostrar la fragilidad de una de las bases del relato libertario: el ancla fiscal.

Todas las fichas a la economía: la macro de la foto y el país que no aparece

El Gobierno apuesta a la reactivación para 2027, pero los dólares que celebra se fugan y la industria se contrae

El crecimiento que esconde una primarización

El PIB sube 2,3%, pero la industria y la inversión retroceden: el dato desnuda qué Argentina está creciendo primarizando su estructura productiva

La madre de todas las industrias trabaja a media máquina: la metalurgia perforó el piso de la pandemia

El último informe del sector metalúrgico expone un dato que el discurso oficial prefiere no mirar: la actividad cayó 5,1% interanual en mayo y la utilización de la capacidad instalada se hundió al 39,8%, su peor nivel desde marzo de 2020. Detrás de la desinflación celebrada conviven fábricas que apagan sus máquinas.

Economía en K: el país que crece para unos pocos y se rompe para la mayoría

El RIGI vuela con blindaje de 30 años mientras las pymes proyectan perder 500.000 empleos en 2026. La grieta que importa ya no es política: es productiva.

El derrame que nunca llegará: importan una ciudad china entera y a las pymes argentinas ni las dejaron competir

La decisión de un megaproyecto minero de u$s18.000 millones de traer una ciudad prefabricada desde China encendió todas las alarmas en la industria y la construcción. Los datos de empleo confirman que la promesa del desarrollo regional no se cumple: el interior se desangra más rápido que el conurbano.