Economía 13News-Economía 16/07/2025

Caputo usa toda la artilleria para frenar al dólar en $1300

La autoridad monetaria argentina desplegó una estrategia de múltiples frentes para contener el avance del tipo de cambio oficial, que había alcanzado la barrera psicológica de 1300 pesos por unidad durante las operaciones del martes

La autoridad monetaria argentina desplegó una estrategia de múltiples frentes para contener el avance del tipo de cambio oficial, que había alcanzado la barrera psicológica de 1300 pesos por unidad durante las operaciones del martes. La intervención coordinada entre el Banco Central y el Tesoro Nacional logró revertir la tendencia alcista, llevando la cotización minorista de regreso a 1280 pesos y la mayorista a 1260 unidades al cierre de la jornada.

La operatoria incluyó ventas masivas de contratos futuros de dólares por parte del BCRA que los operadores estiman superaron los 600 millones de dólares, generando retrocesos superiores al 1% en las posiciones para finales de julio y agosto. Esta acción se complementó con un incremento deliberado de las tasas de interés en pesos, estrategia diseñada para desalentar la demanda de divisas en el mercado de contado inmediato.

La decisión gubernamental de establecer un límite implícito en los 1300 pesos por dólar responde a consideraciones antiinflacionarias fundamentales. Durante las últimas semanas, la divisa estadounidense había acumulado un incremento del 12% desde la última semana de junio, representando una variación significativa en menos de 30 días que amenazaba con trasladarse a los precios internos de la economía.

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El equipo económico implementó acciones simultáneas en diversos segmentos del mercado financiero. El Tesoro Nacional ejecutó una licitación extraordinaria fuera del cronograma habitual para absorber pesos excedentes del sistema, mientras que el Banco Central reintrodujo los pases pasivos remunerados para canalizar la liquidez bancaria. Esta última medida marca el retorno de instrumentos que habían sido eliminados tras el traspaso de fondos desde las Letras de Liquidez hacia el Tesoro.

Las tasas de interés experimentaron incrementos sustanciales como resultado de estas intervenciones. Los rendimientos diarios finalizaron en niveles cercanos al 25% anual en moneda local, mientras que las Letras de Capitalización regresaron a tasas efectivas mensuales del 2,8%, equivalentes a aproximadamente 30% en términos anualizados. Esta escalada de rendimientos busca seducir a inversores hacia instrumentos en pesos, reduciendo la presión sobre el mercado cambiario.

La coordinación entre instituciones evidenció una respuesta decidida ante lo que las autoridades consideraron un avance excesivo del tipo de cambio. El ministro de Economía Luis Caputo y su equipo evaluaron que permitir una cotización superior a 1300 pesos podría reactivar expectativas inflacionarias que comprometerían el proceso de desinflación en curso.

Analistas financieros y participantes del mercado destacan que, en esta ocasión, el incremento cambiario no se habría trasladado inmediatamente a los precios al consumidor. Las proyecciones más actualizadas coinciden en que la inflación de julio se mantendrá por debajo del 2% mensual, evidenciando un desacople temporal entre variaciones cambiarias y evolución de precios internos.

Esta desconexión entre tipo de cambio e inflación refleja transformaciones estructurales en la formación de precios de la economía argentina. Factores como mayor competencia importadora, expectativas de estabilidad macroeconómica y política fiscal restrictiva han contribuido a reducir el traspaso automático de variaciones cambiarias hacia el índice de precios al consumidor.

Sin embargo, la intervención oficial genera interrogantes sobre la naturaleza del esquema de flotación cambiaria implementado en abril. Críticos señalan que las acciones gubernamentales contradicen parcialmente el discurso sobre libre flotación dentro de bandas predeterminadas, sugiriendo un manejo más activo del tipo de cambio que el inicialmente comunicado.

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La posición oficial mantiene que la divisa efectivamente flota dentro de los parámetros establecidos en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Las bandas de flotación permiten variaciones entre aproximadamente 970 y 1440 pesos, rango donde teóricamente no debería producirse intervención directa de la autoridad monetaria.

El tipo de cambio real, indicador que compara la evolución de la moneda argentina contra las divisas de países con los cuales mantiene intercambio comercial, registró un ajuste del 18% desde el levantamiento parcial de restricciones cambiarias a mediados de abril. Esta corrección significó una mejora sustancial en los niveles de competitividad externa de la economía nacional durante los últimos 90 días.

La perspectiva futura presenta desafíos adicionales para la estabilidad cambiaria. Desde la próxima semana se anticipa una reducción drástica en las liquidaciones del sector agropecuario, consecuencia directa de la finalización del régimen de retenciones reducidas que había incentivado la comercialización de granos durante el primer semestre.

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Simultáneamente, se proyecta mayor demanda de divisas por dos factores convergentes. Las importaciones experimentarían incrementos debido a la mejora en la competitividad cambiaria y la reactivación gradual de la actividad económica. Adicionalmente, la proximidad de las vacaciones invernales genera presión estacional por dólares, ya que las familias requieren moneda extranjera para gastos turísticos o posterior cancelación de servicios de tarjetas de crédito.

La efectividad de las medidas implementadas dependerá crucialmente de la capacidad de los nuevos niveles de tasas de interés para mantener atractiva la inversión en instrumentos denominados en pesos. La autoridad monetaria evalúa si rendimientos del 30% anual resultan suficientes para contener presiones cambiarias en un contexto de menor oferta de divisas por parte del sector exportador.

La estrategia oficial busca preservar las expectativas de desinflación entre familias y empresas, considerando que cualquier reactivación de dinámicas inflacionarias comprometería los logros macroeconómicos alcanzados durante los primeros meses de la gestión. El mantenimiento de la estabilidad de precios constituye un pilar fundamental del programa económico, especialmente en proximidad de las elecciones legislativas.

Los próximos meses resultarán determinantes para evaluar la sostenibilidad de este esquema de intervención cambiaria. La autoridad monetaria deberá equilibrar objetivos de competitividad externa con estabilidad de precios, mientras gestiona presiones tanto de oferta como de demanda en el mercado de divisas.

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